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UEM / Sin presiones inflacionistas a la vista

Publicado el 01/03/2019

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El comportamiento en febrero de los precios al consumo de la UEM pone de manifiesto que, más allá de la presión al alza que supone el encarecimiento de la energía y los alimentos, apenas se perciben tensiones inflacionistas. El actual contexto de enfriamiento económico y ausencia de riesgos sobre la inflación tendrá que ser tenido en cuenta por el BCE cuando publique sus nuevas previsiones macroeconómicas en la reunión del 7 de marzo.

Según datos preliminares, la inflación general repuntó una décima hasta el 1,5%, mientras que la subyacente cayó hasta el 1,0%, desde el 1,1% anterior. El análisis por componentes muestra que el aumento de la inflación se explica, únicamente, por el fuerte encarecimiento de las partidas más volátiles: alimentos alcohol y tabaco (2,4% vs 1,8%), y energía (3,5% vs 2,7%). Ambos componentes tienen un peso conjunto en el IPC del 29%, pero explican más del 54% de la inflación total en febrero. Por su parte, los precios en servicios, que parecían que comenzaban a mostrar ciertas presiones inflacionistas, moderan de nuevo su ritmo de crecimiento interanual hasta un 1,3%, desde el 1,6%, lo que introduce nuevas dudas acerca de la capacidad de la inflación subyacente para situarse en registros más acordes con una economía que presenta un modesto output gap positivo.

Entre las grandes economías que han publicado el dato, la inflación ha tenido un comportamiento desigual, pero, en ningún caso, se observan tensiones inflacionistas destacables: en Alemania se mantiene por tercer mes consecutivo en el 1,7%; sube 0,1 p.p. en Francia y en España, hasta 1,5% y 1,1%, respectivamente; y aumenta 0,3 p.p. en Italia hasta el 1,2%.

Las evidencias apuntan a que el ritmo de crecimiento de la UEM se mantendrá por debajo de su media de largo plazo, al menos en la primera parte del año. Además, la ausencia de tensiones inflacionistas que se vienen observando, deberían reflejarse en el escenario macroeconómico que presentará el BCE en su reunión del 7 de marzo. Las señales que pueda transmitir en su comunicado y rueda prensa posterior serán importantes ya que permitirán calibrar el sesgo actual del Consejo y, por tanto, la probabilidad de que el BCE pueda alejar la primera subida de tipos hasta el primer trimestre de 2020. Desde el BCE se ha mostrado cierta disposición en este sentido, pero, también, una clara preocupación porque los actuales tipos de interés negativos acaben dañando los canales de transmisión de la política monetaria. En esta situación un tanto confusa, aún mantenemos la esperanza, aunque con menor convicción, de que el BCE acabe subiendo tipos antes de lo que cotiza el mercado, pues esperamos que el crecimiento se estabilice en torno al 0,2%-0,3% trimestral y que la inflación subyacente pueda cerrar el año en torno al 1,4%-1,5%.

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