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UEM / Nuevos signos de que el ritmo de recuperación se debilita

Publicado el 29/09/2020

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El Índice de Sentimiento Económico (ISE) de la Comisión Europea siguió mejorando en septiembre, aunque al menor ritmo de los últimos tres meses, acusando la nueva escalada de los contagios. Por países, la mejora de la confianza es generalizada, destacando positivamente Francia e Italia gracias, principalmente, al sector servicios. Por su parte, la mejora en el ánimo de los consumidores es bastante modesta, condicionados por unas perspectivas para el mercado laboral todavía pesimistas que explican su mayor predisposición al ahorro en los próximos meses. En cualquier caso, los riesgos a la baja sobre el crecimiento de la UEM en el 4T20 van a más por las nuevas medidas restrictivas a la movilidad y a la socialización que se están tomando para contener la segunda ola de la pandemia.

El ISE de la UEM elaborado por la Comisión se comporta en septiembre en línea con otros indicadores de confianza: se prolonga la mejora, pero a un ritmo inferior a los de los meses previos (3,6 puntos, hasta 91,1). Analizando el comportamiento entre las cuatro grandes economías se observa que la confianza mejora en todos ellos, pero con diferente intensidad. En Alemania, sube menos que la media de la UEM, pero se consolida en niveles por encima (1,2 puntos, hasta 95,5); mientras que en Francia aumenta más que la media y alcanza niveles que vuelven a superar a los de Alemania (5,8 puntos, hasta 96,6). Por su parte, destaca la fuerte mejora de la confianza en Italia, aunque se mantiene en los niveles más bajos de los cuatro grandes (8,4 puntos, hasta 89,0). En España no logra recuperarse de la caída del mes previo (1,6 puntos, hasta 89,7).

Detrás de este comportamiento tan desigual se encuentra la diferente evolución de la confianza en el sector servicios. En el agregado de la UEM, la confianza de los servicios sube 6,1 puntos, hasta -11,1 (los que piensan que la situación va a empeorar superan en 11 puntos a los que piensan que mejorará), gracias a la mejor valoración de los empresarios respecto a la actividad, empleo y demanda del sector en los últimos tres meses, si bien para los próximos anticipan un deterioro de su negocio, en línea con el aumento de brotes que se está registrando en la región. En Francia e Italia, la mejora de la confianza en el sector servicios es bastante abultada (sube más de 11 puntos en ambos países, hasta -10,6 y -14,5, respectivamente), mientras que en Alemania se mantiene sin cambios, si bien entre los máximos de la región (los "optimistas" superan en 0,5 puntos a los "pesimistas"). Por su parte, la mejora de la confianza del sector servicios en España no compensa la caída sufrida en agosto (2,5 puntos, hasta -35,8) y se encuentra entre las más bajas de la UEM y entre las que menos se han recuperado desde los mínimos marcados en mayo.

La confianza del consumidor registra una subida muy modesta en la UEM (apenas 0,8 puntos, hasta -13,9), debido a que aumentan las familias que reconocen que en el último año su situación financiera ha empeorado, al tiempo que apenas suben los que esperan que mejore a un año vista, en base a que las desfavorables perspectivas que mantienen para el mercado laboral. Esto explica que vuelva a subir el componente de intención de ahorro en los próximos 12 meses hasta máximos históricos. Además, hay que tener en cuenta que el componente que recoge las intenciones de compra para el próximo año está mostrando una recuperación bastante suave y todavía se encuentran en referencias inferiores a las de antes de la pandemia.

En balance, el comportamiento mostrado por la confianza de los agentes anticipa que la recuperación de la actividad continuará en los próximos meses, si bien perdiendo intensidad debido al impacto de los rebrotes de la pandemia y a las medidas restrictivas reimplantadas para intentar contenerlos. Además, cada vez resulta más evidente que la salida de la crisis por países será a distintas velocidades debido, sobre todo, a la diferente evolución que seguirá el sector servicios, el más afectado por la pandemia. El problema es que estamos viendo recuperaciones más lentas precisamente en los países que sufrieron caídas más pronunciadas del PIB, lo que acentuará las divergencias y elevará nuevamente el riesgo de fragmentación. Por otro lado, la mayor propensión al ahorro por parte de los consumidores por motivo precaución está suponiendo un freno para el consumo y supone otro hándicap para consolidar la recuperación.

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