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UEM / La inflación subyacente vuelve a descender

Publicado el 02/04/2019

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El comportamiento en marzo de los precios al consumo de la UEM vuelve a poner de manifiesto que, más allá de la presión al alza del encarecimiento de la energía, apenas se aprecian tensiones inflacionistas significativas. Además, la distorsión por el “efecto Semana Santa” se traduce en un nuevo descenso de la inflación en servicios. La ausencia de riesgos sobre la inflación y las evidencias de enfriamiento económico explican que el BCE haya adoptado un tono más laxo..

Según datos preliminares, la inflación general cayó una décima hasta el 1,4%, mientras que la subyacente descendió hasta el 0,8%, desde el 1,0%. El análisis por componentes muestra que los precios energéticos se han incrementado significativamente (5,3% vs 3,6%), pasando a explicar, por si solos, casi el 38% de la inflación. Alimentos, alcohol y tabaco, por su parte, reducen significativamente su ritmo de crecimiento (1,8% vs 2,3%), volviendo a ritmos más cercanos a su media de los últimos cinco años.

Por su parte, el precio de los servicios reduce de nuevo su ritmo de avance, hasta mínimos de dos años (1,1% vs 1,4%), movimiento que se ha visto amplificado por el "efecto Semana Santa": en 2018 se celebró en marzo, mientras que este año cae en abril. Este factor, sin embargo, no sirve para explicar el descenso de los precios de los bienes industriales no energéticos (0,2% vs 0,4%), que en el último año se han movido en un rango muy estable (0,2%-0,4%) e inferior a su media de largo plazo.

Entre las grandes economías que han publicado el dato, la inflación sigue sorprendiendo a la baja, aún en los casos en que repunta: cayó 0,3 p.p. en Alemania y Francia (1,4% y 1,3%, respectivamente); se mantuvo en el 1,1% en Italia; y subió 0,2 p.p. en España hasta 1,3%.

Esta ausencia de presiones inflacionistas se produce en un contexto en el que los agentes anticipan ritmos de crecimiento positivos pero muy modestos, al menos, durante la primera mitad del año. Estas evidencias han hecho que el BCE haya ajustado a la baja su escenario de crecimiento y de inflación: para 2019 recorta su previsión de inflación en 0,4 p.p., hasta el 1,2%; y la de crecimiento en 0,6 p.p., hasta 1,1%. De acuerdo a este nuevo escenario, el BCE ha adoptado un tono más expansivo: anunció un cambio en el forward guidance, señalando ahora que mantendrá los tipos de interés en su nivel actual, al menos, hasta finales de 2019 y, en cualquier caso, tanto como sea necesario. Además, volvió a incidir en que están dispuestos a utilizar todas las herramientas a su alcance si se hace necesario.

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