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UEM / La inflación se mantiene en terreno negativo y la tasa de paro apenas aumenta

Publicado el 02/10/2020

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La inflación general volvió a caer en septiembre y repite en valores negativos por segundo mes. La pérdida de empuje que se anticipa para la recuperación a finales de año por los rebrotes generalizados y la debilidad de los precios del petróleo introducen importantes riesgos a la baja para la inflación en los próximos meses, dando más argumentos a la parte “dovish” del BCE en favor de aumentar los estímulos en diciembre. Por otro lado, la tasa de paro sigue mostrándose en agosto bastante estable gracias a las ayudas públicas al empleo, y no reflejan el verdadero impacto del excepcional retroceso de la actividad en la primera mitad de año.

Según datos preliminares, en septiembre la inflación de la UEM cayó 0,1 p.p., hasta el -0,3%, manteniéndose por segundo mes en terreno negativo. La subyacente también retrocede y marca un nuevo mínimo histórico (0,2% vs 0,4%). La rebaja del IVA en Alemania es uno de los factores más importantes de las actuales presiones a la baja sobre los precios. Más allá de este efecto transitorio, la elevada capacidad ociosa en la UEM seguirá ejerciendo un importante papel desinflacionista a medio plazo.

Por componentes, la inflación en servicios sigue moderándose (está es la señal más preocupante que vigilar) y desciende hasta un nuevo mínimo histórico (0,5% vs 0,7%; acumulando un retroceso de 1,1 p.p. desde febrero), al igual que los bienes industriales no energético (-0,3% vs -0,1%). Además, no parece factible un cambio brusco de tendencia de estos dos componentes en los próximos meses, dado que engloban bienes y servicios pertenecientes a algunos de los sectores más afectados por la adopción de medidas restrictivas: cierre de ocio nocturno, prohibiciones/restricciones de viajar a ciertos países, limitaciones de aforo en locales de ocio, restauración y comercios, etc. Por su parte, la partida de energía intensifica su ritmo de caída interanual (-8,2% vs -7,4%) y vuelve a restar 0,8 p.p. a la inflación por tercer mes consecutivo.

Por otro lado, el número de países con tasas de inflación negativa se sitúa en 11, uno menos que en agosto por la "salida" de Bélgica (0,5% vs -0,9). En las grandes economías, la inflación se mantiene en las mismas tasas negativas en España (-0,6%), mientras que ahonda aún más en terreno negativo en el caso de Alemania (-0,4% vs -0,1%) e Italia (-0,9% vs -0,5%). En Francia desciende hasta cero desde 0,2%.

Las perspectivas para la inflación apuntan a que se mantendrá en valores negativos en los próximos meses: los indicadores de alta frecuencia señalan que la recuperación pierde fuerza en la última parte del año por el aumento de rebrotes (difícilmente el precio de los servicios se recuperará en este contexto) y, previsiblemente, la menor demanda de petróleo mantendrá su precio contenido en niveles bajos.

En materia de empleo, la aplicación generalizada en Europa de esquemas de regulación temporal de empleo está permitiendo que la tasa de paro de la UEM se haya mantenido muy contenida: de enero a agosto solo ha aumentado en 0,7 p.p., hasta el 8,1%. Sin embargo, este dato oculta una gran divergencia por países. La tasa de paro en Alemania, pese a aumentar en agosto más que la media, es casi la mitad (+1,1 p.p., hasta el 4,4%). Francia, incluso logra reducir la tasa de paro en el año y se mantiene por debajo de la media por cuarto mes consecutivo (-0,7 p.p., hasta 7,5%) e Italia anota una subida bastante modesta desde enero (0,2 p.p., hasta el 9,7%). Por último, España destaca negativamente por ser la economía donde más ha subido la tasa de paro y donde marca, junto con Grecia, uno de los valores más elevados en la UEM (2,5 p.p., hasta 16,2%).

Las perspectivas para el mercado de trabajo estarán marcadas por la evolución de la economía y, por el momento, no son demasiado halagüeñas. El deterioro que ya está sufriendo la actividad por el aumento de los rebrotes en la UEM (como reflejan los indicadores de alta frecuencia) está provocando un ajuste a la baja sobre la intensidad esperada para la recuperación en la última parte de este año y comienzos de 2021. Esto implica que la reactivación del empleo no será tan rápida como en un primer momento se estimó, lo que llevará a que la mayoría de los países prolonguen la aplicación de estos mecanismos de regulación de empleo. Sin embargo, sin poder contar con una vacuna, la capacidad de reactivación del mercado de trabajo estará muy condicionado por su estructura y, a este respecto, Italia y España son las que tienen "peores cartas": tienen la mayor exposición a los sectores de turismo y viajes (los grandes perdedores en esta pandemia), cuentan con un tejido empresarial muy fragmentado y con un elevado porcentaje de autoempleo y de temporalidad (ver tabla).

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