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UEM / La energía vuelve a arrastrar a la baja a la inflación

Publicado el 30/04/2020

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La inflación general cayó de nuevo en abril reflejando, sobre todo, el retroceso del componente de energía que está acusando la fuerte caída de los precios del crudo, consecuencia del excepcional desajuste entre la oferta y la demanda. En el corto plazo, siguen dominando los riesgos a la baja y es factible que la inflación general se sitúe en niveles levemente negativos, aunque de forma transitoria.

Según datos preliminares de abril, la inflación de la UEM descendió 0,3 p.p. hasta el 0,4%, mientras que la subyacente solo cedió 0,1 p.p., hasta el 0,9%. Por componentes, un mes más, el descenso en la inflación se explica, casi exclusivamente, por el fuerte retroceso de la rúbrica de energía: -9,6%, desde -4,5% anterior, con lo que pasa a restar casi 1,3 p.p. a la inflación de abril (0,95 p.p. en marzo). Por el contrario, la partida de alimentos, alcohol y tabaco se muestra como la más inflacionista: 3,6% interanual, desde el 2,4% anterior, con lo que aporta casi de 0,7 p.p. a la inflación (0,5 p.p., el mes previo). Este comportamiento de los alimentos se explica por las compras masivas "por aprovisionamiento" por parte de los hogares en el actual contexto de cuarentena y aislamiento social. Llama la atención la resistencia de la rúbrica de servicios, que prácticamente se mantienen sin cambios (1,2% vs 1,3%) a pesar de la parálisis que está sufriendo buena parte del sector a consecuencia de las medidas de hibernación: cierre de espectáculos, museos, restaurantes, bares y otras actividades vinculadas con el ocio y el turismo.

Las perspectivas para la inflación en el corto plazo apuntan a nuevos descensos debido, sobre todo, al componente de energía. Los precios del petróleo seguirán presionados a la baja por el desajuste entre la oferta y la demanda: la AIE estima que la demanda diaria de crudo en mayo y en junio todavía estará 26 millones y 15 millones de barriles, respectivamente, por debajo del pasado año. Este gap entre oferta y demanda está elevando hasta máximos históricos los stocks ya existentes. Además, las perspectivas que se anticipan para la economía de la UEM en el 2T20 advierten del excepcional shock negativo que afrontamos y no ayudan a elevar las expectativas de inflación (son factibles caídas del PIB cercanas al 20%, tras el -3,8% del 1T20). Incluso, anticipando una estabilización en la subyacente, la inflación general podría situarse en el entorno del -0,2% / 0%, al menos, los dos próximos meses.

Además, el escenario de inflación en el corto plazo está sujeto a un grado de incertidumbre inusualmente elevado y la variable clave será la evolución de la epidemia del coronavirus, ya que determinará cuándo y a qué velocidad comenzarán a levantarse las restricciones actualmente en vigor. Por el momento, los riesgos se concentran claramente a la baja.

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