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UEM / La Comisión Europea recorta el crecimiento previsto para 2017

Publicado el 10/11/2016

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La Comisión Europea ofrece pocas novedades en su informe de otoño respecto a ediciones anteriores: la UEM crecerá a un ritmo muy modesto en los próximos años ya que, entre otros, se irán disipando los impulsos que han supuesto la caída en los precios de la energía y la depreciación del euro, en un contexto en el que la victoria en el referéndum del Brexit eleva la incertidumbre. Además, los riesgos a la baja han aumentado en los últimos meses.

La CE presenta en su informe de otoño un escenario algo más cauto que en primavera: eleva en una décima hasta el 1,7% el crecimiento previsto para 2016, pero recorta en tres décimas, hasta el 1,5%, el de 2017. Para 2018, no anticipa una aceleración significativa y anticipa un 1,7%. La revisión a la baja en la previsión para 2017 es generalizada por países, destacando negativamente, entre las grandes economías, Francia (-0,3 p.p. hasta 1,4%) e Italia (-0,4 p.p. hasta 0,9%), que además, también sufre una importante revisión a la baja para 2016 (-0,5 p.p., hasta 0,7%), con lo que sería una de las economías de menor crecimiento dentro de la UEM.

Esta falta de vigor de la actividad responde, entre otros, a que el impacto positivo recibido en los últimos años por al abaratamiento de la energía (aumento de la renta disponible de las familias) y de la debilidad del euro (impulso de las exportaciones) se irá agotando. Además, muchos países de la UEM siguen sufriendo las secuelas de la crisis: elevada morosidad bancaria y deuda pública y privada todavía elevada, a pesar del proceso de desapalancamiento que ya se ha llevado a cabo.

La corrección de estos desequilibrios se verá dificultada por el menor crecimiento potencial que afronta la región como resultado de la baja inversión de los últimos años, situación que no parece que vaya a cambiar sustancialmente en el corto plazo. De hecho, el impacto negativo sobre la inversión del elevado endeudamiento empresarial, en un contexto de mayor incertidumbre económica y política (acrecentada por el resultado del Brexit), más que compensará el impulso positivo de las favorables condiciones de financiación (política monetaria extremadamente laxa). De este modo, no parece factible que la inversión vuelva a repuntar hasta 2018: 3,5% estimado, frente a 3,3% en 2016 y 3,1% en 2017.

El déficit fiscal continuará reduciéndose en términos de PIB (-1,8% en 2016 y -1,5% en 2017 y 2018), gracias al menor gasto social que se deriva del descenso del desempleo (la tasa de paro caería hasta 9,2% en 2018, desde el 10,1% en 2016); del reducido pago por intereses (en torno al 2,0% del PIB) y de las políticas de contención del gasto público que siguen vigentes.

Esta evolución de los saldos fiscales permitirá que los ratios de deuda sobre el PIB sigan reduciéndose: podría situarse en el 89,4% en 2018, desde el pico del 94,4% alcanzado en 2014. No obstante, este agregado oculta una evolución dispar por países, destacando negativamente España (subiría hasta el 100% del PIB en 2018) e Italia, que registraría el ratio de deuda sobre PIB más elevado de la UEM (se mantendría en torno al 133% hasta 2018), sólo superado por Grecia (172,4% en 2018).

La CE incide, una vez más, en que el escenario es muy incierto y que los riesgos se concentran a la baja, acentuados por la incertidumbre que rodea al proceso del Brexit, tanto por los términos de un futuro acuerdo entre Reino Unido y la UE, como por el tiempo que llevará alcanzar dicho acuerdo. Además, el resultado del referéndum en Reino Unido fue una de las señales más claras del triunfo del populismo y del ascenso de partidos antieuropeos, fenómeno que se está extendiendo con mayor o menor intensidad en otros países de la UE. El auge de la extrema derecha en Francia, Holanda y Austria, por ejemplo, donde cuentan con probabilidades reales de hacerse con la presidencia en los diferentes comicios que se celebrarán durante 2017, representa una seria amenaza para el proyecto europeo. Desde un punto de vista externo, los mayores riesgos proceden de un posible ajuste desordenado de la economía china y del aumento de la tensión geopolítica.

España: una de cal y otra de arena

La CE constata el elevado dinamismo de la economía española y revisa al alza su previsión de crecimiento del PIB para este año, seis décimas hasta el 3,2%, situándose en línea con la del Banco de España, el consenso de analistas privados -Panel de FUNCAS- (3,2% en ambos casos) o el FMI (3,1%). No obstante, es para 2017 donde las previsiones de la CE discrepan más, ya que prevé una intensa desaceleración hasta una tasa del 2,3%, dos décimas menos de lo que anticipaba en mayo, y hasta el 2,1% en 2018.

La contribución positiva de la demanda externa al crecimiento contrarrestará la ligera moderación de la interna, que, en todo caso, seguirá siendo el principal sostén de la actividad, apoyada en las favorables condiciones de financiación y la creación de empleo. A este respecto, a pesar de la fuerte reducción de la tasa de paro en los últimos años, seguirá entre las más altas de Europa, sólo por detrás de Grecia: 16,5% de la población activa en 2018, casi 10 puntos menos que en 2013 y la más baja en una década.

Por otro lado, aunque la CE estima que este año se cumplirá el objetivo de déficit público (4,6% del PIB), prevé una significativa desviación para 2017, situándose en el 3,8% del PPIB, siete décimas por encima del objetivo fijado, y dos décimas por encima de la previsión (3,6%) incluida en el Plan Presupuestario enviado hace unas semanas, y que suponía una prórroga de los PGE de este año, por lo que se requerirá un ajuste adicional de al menos unos 5.500 millones de euros. España será el único país de la UEM que seguirá incumpliendo el Pacto de Estabilidad y Crecimiento los dos próximos años. Además, la reducción del déficit público prevista, no sólo será insuficiente, sino que, además, se deberá exclusivamente a factores cíclicos, ya que el déficit estructural se mantendrá en el 3,8% del PIB, máximo desde 2011. En este contexto, la deuda pública seguirá creciendo hasta alcanzar el 100% del PIB en 2018.

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