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UEM / La Comisión Europea anticipa más inflación en 2017

Publicado el 13/02/2017

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La Comisión Europea ha elevado modestamente sus previsiones de crecimiento para el conjunto de la UEM respecto a su anterior informe, si bien se muestra algo más agresivo en su estimación para la inflación de 2017. Además, advierte que los riesgos han aumentado al incorporarse a los ya contemplados en noviembre (Brexit y calendario electoral en la región), el impacto de las medidas proteccionistas anunciadas por la administración Trump.


La CE ha revisado una décima al alza el crecimiento previsto para la UEM tanto para 2017, hasta 1,6%, como para 2018, hasta 1,8%, resultado que se explica, principalmente, por Alemania (+0,1 p.p. en 2017 y 2018), dado que para el resto de grandes economías ha mantenido las estimaciones de crecimiento anunciadas en noviembre. Conviene señalar que la dispersión en las tasas de crecimiento será, en 2017 y 2018, la más reducida de la última década, lo que, sin embargo, no implica una mayor sincronización en el ciclo económico por países.

El escenario que se dibuja para la UEM es de crecimiento estable y bastante superior a su potencial, estimado en el 1,2%. Sin embargo, la CE señala que la recuperación está siendo muy lenta lo que se traduce en un output gap negativo, que no desaparecerá hasta 2018, diez años después del inicio de la crisis. Uno de los motivos que explica este modesto crecimiento es la debilidad de la inversión que, en términos de PIB, todavía se sitúa 1,8 p.p. por debajo de la media de la década pre-crisis. Las perspectivas para la inversión son bastante modestas (2,9% en 2017 y 3,4% en 2018) y reflejan el impacto negativo que en esta fase tendrá el aumento de la incertidumbre.

Respecto a la inflación, la CE eleva tres décimas hasta el 1,7% la estimación para 2017, pero mantiene en el 1,4% la de 2018 (este escenario no difiere significativamente del nuestro). Por tanto, estima que una parte del aumento de la inflación asociado a la subida de los precios del crudo será temporal. La subida que se anticipa para la inflación (en 2016 fue de un 0,2%) reducirá la renta disponible real de las familias y frenará el consumo privado (en torno al 1,5% en 2017 y 1,6% en 2018, tras el 1,9% de 2016) que, no obstante, seguirá siendo el principal motor del crecimiento de la región.

En materia fiscal, la CE muestra un escenario bastante positivo a nivel agregado: en términos de PIB el déficit se situaría en el 1,4% el 2017 y 2018, y la deuda pública continuaría descendiendo hasta situarse por debajo del 90% en 2018. Sin embargo, los datos agregados ocultan una elevada disparidad por países, sobre todo en lo que respecta a la deuda pública: en Italia seguirá aumentando hasta superar el 133,0% del PIB en 2018 y se confirma como la economía con la deuda más elevada, sólo por detrás de Grecia (170,6%), mientras que en Alemania seguirá descendiendo hasta ser poco más de un 63% del PIB.

En suma, en el escenario que presenta la CE, la UEM logrará mantener un ritmo de crecimiento bastante estable en 2018 pese a que los riesgos han aumentado considerablemente. La incertidumbre que rodea al proceso de Brexit, al que el Parlamento británico ya ha dado el visto bueno, las dudas acerca del impacto sobre el comercio mundial que tendrán las medidas proteccionistas que pretende implementar la administración Trump y los procesos electorales que se celebrarán en 2017 son los mayores riesgos para que se cumplan estas previsiones.

Sin embargo, consideramos que este escenario de resistencia del crecimiento puede resultar algo optimista si, además, se tienen en cuenta otra serie de factores. Por un lado, las condiciones monetarias empezarán a normalizarse y serán más restrictivas que las de los últimos años. Por otro, se espera que el euro se aprecie, con el consiguiente perjuicio para las exportaciones en un contexto de crecimiento del comercio mundial muy modesto (en torno al 3,0%-3,4%). Todos estos factores tendrán un impacto más evidente en 2018, por lo que parece bastante difícil que la economía de la UEM logre alcanzar un crecimiento del 1,8% en ese año: nuestro escenario no lo ve por encima del 1,5%, tras el 1,7% que contemplamos para 2017.

España: no se cumplirán los objetivos fiscales

La CE confirma que el dinamismo de la economía española sigue sorprendiendo positivamente, con unos ritmos de crecimiento más intensos de lo estimado inicialmente y superiores a la media de la UEM. No obstante, se observan señales de ralentización, en línea con la progresiva desaparición de los factores impulsores (petróleo, fiscalidad, condiciones de financiación). En este sentido, mantiene su previsión de crecimiento del PIB para 2017 (2,3%) y 2018 (2,1%), tasas claramente inferiores a la del pasado ejercicio (3,2%). La estimación para este año está en línea con la del FMI y la OCDE y ligeramente por debajo del consenso de analistas privados -Panel de FUNCAS- (2,4%) o el Banco de España y el Gobierno (2,5% en ambos casos). En cuanto al mercado laboral, se seguirá creando empleo, pero también a un ritmo amortiguado, y reduciendo la tasa de paro, aunque continuará entre las más altas de Europa, sólo por detrás de Grecia: 16% de la población activa en 2018, tasa que más que duplica la existente en 2007.

Como aspecto negativo, destaca el elevado endeudamiento público, que se mantiene en el entorno del 100% del PIB, y el alto riesgo de incumplimiento del objetivo de déficit público. La CE cree que el impacto de las últimas subidas fiscales será insuficiente y prevé un desequilibrio de las cuentas públicas del 3,5% del PIB, dos décimas más de lo que estimaba anteriormente y cuatro por encima del límite acordado. Esto significa que España será el único país de la UEM que seguirá incumpliendo en 2017 el Pacto de Estabilidad y Crecimiento; en consecuencia, las autoridades comunitarias alertan de la necesidad de adoptar medidas adicionales de ajuste. Además, preocupa que la reducción del déficit público prevista se deba casi exclusivamente a factores cíclicos, ya que el déficit estructural, tras dispararse el año pasado hasta el 3,8% del PIB, máximo desde 2011, apenas se corregirá dos décimas este año.

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