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UEM / Informe de previsiones de otoño de la Comisión Europea

Publicado el 07/11/2019

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Como era previsible, Europa vuelve a sufrir una revisión a la baja en las previsiones de crecimiento.

La Comisión Europea recorta nuevamente sus estimaciones de crecimiento del PIB para la UEM, que se añade a la revisión a la baja que ya publicó en verano: -0,1 p.p., hasta el 1,1% en 2019; y -0,2 p.p., hasta el 1,2%, en 2020. Por tanto, no solo rebaja sus previsiones, sino que, además, no percibe capacidad de reactivación de las economías europeas en todo el horizonte de previsión. De cumplirse sus previsiones, sería el peor escenario para la región desde la crisis soberana de 2012.

Las revisiones a la baja se producen de forma generalizada y los mayores recortes afectan a casi todas las principales economías de la UEM. Para Alemania, la CE recorta sus previsiones en 0,1 p.p., hasta el 0,4% para 2019; y en 0,4 p.p., hasta el 1,0% para 2020 (estima también un 1,0% en 2021). En el caso de Italia, el escenario es incluso más modesto: deja sin cambios la previsión de crecimiento para 2019 en 0,1%; recorta la de 2020 en 0,3 p.p., hasta el 0,4%, y, para 2021, apunta una leve mejora, hasta 0,7%. Por el contrario, Francia destaca positivamente y apenas sufre un deterioro en sus perspectivas de crecimiento: confirma el 1,3% en 2019, solo recorta 0,1 p.p., hasta 1,3% en 2020, y estima un 1,2% en 2021.

Detrás de la nueva revisión a la baja del escenario se encuentran los motivos ya esgrimidos en anteriores informes: impacto de la guerra comercial, la incertidumbre por el Brexit y la debilidad de la industria. Además, está aumentando el riesgo de que el sector servicios termine viéndose afectado. Aunque la CE reconoce que la región va encaminada a atravesar un largo periodo de crecimientos muy modestos, incide en el mensaje de que no hay riesgo de recesión. En este contexto de falta de dinamismo económico, la inflación seguirá muy contenida en los próximos años y claramente por debajo del objetivo del BCE: 1,2% en 2019 y 2020; y 1,3% en 2021.

La situación fiscal continuará siendo muy desigual. En general, la CE prevé que los déficits fiscales aumenten levemente, básicamente, debido a las menores tasas de crecimiento y a medidas de estímulo en determinadas economías de la región. Para el conjunto de la región, se espera que el déficit aumente en 0,3 p.p. del PIB este año, hasta el -0,8% del PIB desde el mínimo histórico de 2018 (-0,5% del PIB), y en 0,1 p.p. adicionales en 2020 y en 2021. Entre economías, el deterioro en las cuentas fiscales, que puede calificarse de modesto, es bastante generalizado, a excepción del caso de Portugal, que pasa de años de déficit (-0,4% del PIB en 2018) a un superávit del 0,6% del PIB en 2021. Por su parte, la deuda pública de la región seguirá moderándose, gracias a que los bajos tipos de interés están más que compensando el menor crecimiento de la UEM. En términos agregados, la deuda se reduciría por quinto año consecutivo, hasta el 86,4% del PIB en 2019 y 85,1% del PIB en 2020.

Existe margen fiscal, pero la mayor parte se concentra en unos pocos países países. En el lado positivo, se sitúan las economías centrales de la región: por ejemplo, Alemania y Países Bajos seguirán manteniendo superávits estructurales, aunque más reducidos (la CE descuenta que tomarán medidas de estímulo fiscal), y su deuda no supera el 60% del PIB. Por el contrario, entre el resto de grandes economías, el menor margen fiscal se concentra, sobre todo, en Italia: el déficit estructural continuaría aumentando (+0,5 p.p. del PIB entre 2018 y 2021, hasta el -2,9% del PIB) y la deuda aún no termina de encontrar un techo (137,4% del PIB en 2021 frente al 134,8% de 2018). En mucha menor medida, Francia también presenta una preocupante combinación de elevados déficits estructurales (-2,65% del PIB en media en 2018-2021) y una deuda pública que casi supondrá el 100% del PIB en 2021.

La estimación del crecimiento potencial se mantiene estable, en ritmos modestos (1,3% en 2019 y 1,4% para 2020 y 2021), muy por debajo del caso de EEUU (2,0%). Entre los grandes países, solo Italia se desmarca significativamente respecto al dato medio de la UEM, con un crecimiento potencial estimado de apenas el 0,5%, aunque lo revisa al alza desde 0,3% (lo situaba en negativo hasta 2016). Según estas estimaciones, España y Francia continuarían creciendo por encima de su potencial durante todo el horizonte de previsión, mientras Alemania e Italia lo harían por debajo (salvo en 2021, este último).

La UEM conservará un elevado superávit por cuenta corriente, próximo al 3,0%. El exceso de ahorro sobre inversión se mantendrá en los principales países, excluyendo a Francia, que seguirá en una situación próxima al equilibrio. Países bajos y Alemania seguirán acumulando excepcionales superávits, por encima del 9,0% y 6,7% del PIB, respectivamente, en medida durante el periodo 2019-2021.

  

España: la economía entra en una senda de moderación

La CE recorta sus previsiones de PIB para 2019 y 2020, cuatro décimas en ambos casos, hasta el 1,9% y el 1,5%, respectivamente, una tasa esta última que se sitúa en torno al crecimiento potencial de la economía los próximos años. Es decir, España sigue creciendo por encima de nuestros principales socios de la UE, pero la brecha se va cerrando. La mitad del recorte para este año es consecuencia de la revisión de la serie de la Contabilidad Nacional, que muestra un crecimiento en los últimos trimestres inferior al estimado inicialmente; las otras dos décimas se explican por el debilitamiento de la actividad, derivado de la creciente incertidumbre. De hecho, los riesgos de este escenario son a la baja y proceden, tanto del entorno exterior, por las elevadas tensiones comerciales, como del interior, por un posible aumento del ahorro de los hogares por motivo precaución. En línea con la pérdida de vigor de la economía, la creación de empleo también se ralentiza, lo que no impide que la tasa de paro siga corrigiéndose hasta situarse en 2021 por debajo del 13% de la población activa, la más baja desde 2008, pero lejos todavía de los mínimos pre-crisis (en torno al 8%).

Por lo que respecta al déficit de las AA.PP., se reducirá este año dos décimas hasta el 2,3% del PIB, por encima de la previsión del Gobierno (2%), mientras que para 2020, en ausencia de Presupuestos, se prevé que apenas disminuya una décima adicional. La corrección del déficit público, no sólo se ralentiza, sino que se explica exclusivamente por factores cíclicos: el déficit estructural prolonga la suave senda ascendente y alcanzará el 3,2% en 2020, el más alto en cuatro años; hasta 2021 no se reducirá. En cuanto a la deuda pública, se mantendrá los próximos años en niveles muy elevados y sólo se reducirá hasta el 96% del PIB en 2021 (97,6% en 2018); este ajuste será fruto del crecimiento nominal del PIB y de la caída en el pago de intereses, mientras que el saldo primario se mantendrá prácticamente sin cambios, en torno a cero. 

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