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España / Turismo, un modelo de éxito ante el reto de gestionar la abundancia

Publicado el 28/11/2017

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El turismo internacional sigue eligiendo a España como uno de sus destinos favoritos

La recuperación de la demanda turística, tras el impacto de la última crisis económica internacional, estuvo acompañada, en el caso español, por un reforzamiento de sus principales atractivos. Sol, cultura y ocio, calidad y seguridad, han sido las variables que han aupado a España al tercer puesto del ranking mundial del turismo, tras Francia y EE.UU. en un momento en que algunos de nuestros principales competidores sufrían bajo el impacto del terrorismo. 

El sector ha disfrutado de un período de ocho años de crecimiento de la demanda extranjera, que podrían coronarse al cierre de 2017 con una afluencia de más de 80 millones de turistas y un gasto superior a los 86.000 millones de euros. Ocho años en los que, junto a la automoción y la industria alimentaria, el turismo ha actuado como sostén y tractor de la recuperación de la economía española, con el consecuente impacto sobre el PIB y el empleo. Si la Cuenta Satélite del Turismo, que elabora el INE, muestra un progresivo aumento del peso del sector, hasta situarse por encima del 11% del VAB nacional y el 13% del empleo, los datos de afiliados del Ministerio de Empleo confirman que el sector fue el responsable directo del 18,5% de la creación de empleo desde mínimos: 425.000 nuevos empleos, un 35,8% más que en 2013, mientras que para el conjunto de la economía el crecimiento medio fue del 14,1%.

Alcanzar en 2017 un incremento del número de turistas recibidos similar al registrado en 2016 (+10,5%) será un logro. La coyuntura sigue siendo favorable al sector pese a la paulatina incorporación de riesgos como: i) el incipiente retorno de la demanda a destinos sustitutivos como Turquía o Egipto, ii) las tensiones políticas en Cataluña, o iii) las señales de saturación en temporada alta en las ubicaciones más demandadas.

En este sentido, algunos indicadores reflejan, en los últimos meses, una ligera moderación de su ritmo de crecimiento que, sin embargo, permite seguir alcanzando máximos y esto sin contar con el turismo doméstico, que tras iniciar su repunte en 2015 está mostrando un comportamiento mucho más contenido (+7,9% en el 1S17). Incluso en el caso del empleo se observa cierta pérdida de dinamismo, que aun así resulta superior a la media nacional (+4,4% vs 3,5% en octubre).

El excelente momento turístico ha beneficiado al sector hotelero pese al aumento de la oferta alternativa 

Los sucesivos records de turistas han favorecido un despliegue de la oferta. Al creciente stock de vivienda vacacional de uso propio, se ha unido la expansión de las plataformas web, abriendo al mercado una oferta, en muchos casos, de carácter particular. Según Exceltur, en las 22 principales ciudades españolas (que concentran el 84% de la actividad turística urbana), las plazas ofertadas en dichas plataformas superan ya en cerca de un 10% a la planta hotelera reglada. Como consecuencia, pese al aumento de los turistas en alojamientos hoteleros, su peso sobre el conjunto de la oferta alojativa ha disminuido. Concretamente, se estima que en torno al 62,5% de los extranjeros llegados a España en 2017 han escogido para su estancia un alojamiento hotelero, frente al 70% del año 2000.

Por otro lado, aunque el volumen de pernoctaciones se sitúa en máximos, alcanzando los 340 millones anuales y un grado de ocupación hotelera media del 68%, su ritmo de crecimiento ha comenzado a perder intensidad (su incremento de enero a octubre de 2017 ha sido del 2,8% frente al 7,5% del mismo período de 2016).

A su vez, el aumento de la demanda y del grado de ocupación se ha traducido en un incremento de las tarifas y de la rentabilidad hotelera, que se había visto seriamente erosionada durante la crisis. Atendiendo a los datos de enero a octubre de 2017, la tarifa media diaria ha alcanzado los 86,1 euros, con un crecimiento del 6,8%, mientras que el ratio de ingresos medios por habitación disponible (RevPAR) se ha situado en 58,8 euros, un 9,7% más que en 2016 y un 60,4% por encima del mínimo de 2010.

El fuerte aumento de la rentabilidad hotelera ha contribuido a realzar el atractivo de la inversión inmobiliaria en el sector. Este mercado, que en 2016 superó los 9.500 millones de euros, está registrando en 2017 un intenso ritmo de crecimiento cercano al 40%. El hotelero, con el 21% del capital invertido, es el tercer segmento en interés inversor, tras el retail y el mercado de oficinas. Al tiempo que se observa una mayor operativa de grandes grupos internacionales, las inversiones se extienden del segmento urbano a resorts hoteleros ubicados en la costa, segmento en el que la inversión internacional era menos común y está ganando dinamismo. En el segmento urbano, los tipos de inversión también varían. Mientras que la moratoria hotelera de Barcelona y Baleares presiona al alza la inversión sobre establecimientos ya existentes, en otras ciudades como Sevilla, Málaga, Bilbao o Valencia, aumenta la transformación de edificios históricos en hoteles, destacando entre todas las operaciones efectuadas en lo que va de año la compra del Edificio España por parte de Riu Hotels, un complejo que aportará a Madrid 650 nuevas habitaciones.

Además, el dinamismo del sector hotelero ha abierto la puerta a operaciones corporativas que en algún caso se habían visto pospuestas tras el impacto de la crisis. A destacar el caso de la posible fusión de Barceló y NH, operación que daría lugar al mayor grupo hotelero español, con un total de casi 109.000 habitaciones y una cifra de ventas superior a los 3.700 millones de euros.

Gestionar la abundancia en un contexto de crecientes retos

Las perspectivas a medio-largo plazo de la Organización Mundial del Turismo para el maduro sector europeo son moderadas, cifrando su crecimiento medio anual en torno al 2,3%, frente a ritmos más cercanos al 5% para destinos en desarrollo del área Asia-Pacífico. Para el caso español las previsiones son algo superiores, especialmente en el segmento urbano, permitiendo que España se mantenga en las primeras posiciones del turismo mundial en el horizonte de 2030 y exigiendo un continuo esfuerzo por adaptar la oferta a unos estándares de calidad que aseguren el nivel competitivo del mercado turístico español.

A corto plazo se perciben importantes riesgos sobre el escenario que exigen un estrecho seguimiento de la coyuntura económica internacional y del sector, y entre los que habría que destacar: i) el descenso de la capacidad de consumo de los turistas británicos, el principal cliente del mercado español responsable del 21% del gasto en 2016, ante la depreciación de la libra por el proceso Brexit; ii) nuevos aumentos de la demanda en un contexto cercano al agotamiento estructural de la oferta, principalmente en el segmento de sol y playa, podrían trasladarse a precios y salarios en mayor medida que a empleo, restando competitividad al sector y reduciendo su impacto positivo sobre el mercado laboral; y iii) la erosión de la imagen de Marca España por el proceso secesionista catalán.

En un momento de éxito como el actual, el sector se enfrenta a importantes retos entre los cuales el más importante es seguir creciendo en rentabilidad y valor social. Además, el mercado impone una continua actualización tecnológica, la incorporación al mundo digital, la adaptación de los servicios a los cambios en las preferencias de la demanda, la búsqueda de nuevos nichos de oferta y la captación de clientes en países de demanda emergente. Por último, el sector debe ser consciente de los retos que de cara al futuro imponen cuestiones más generales como: i) el envejecimiento demográfico de España y de Europa y sus consecuencias sobre la tipología de la oferta y la demanda turística; ii) el cambio climático y el estrés hídrico en las ubicaciones más demandadas; y iii) la homogeneización de las políticas turísticas frente a un marco legislativo autonómico y municipal heterogéneo y complejo que dificulta la actuación frente al intrusismo y las actividades no reguladas.

Gracias al esfuerzo de todos los agentes del sector, España se ha convertido en una potencia turística mundial. Recientemente el World Economic Forum situaba a España a la cabeza del ranking mundial de competitividad turística, tras valorar 14 indicadores entre los que destacaban los recursos naturales y culturales, así como su sobresaliente oferta de infraestructuras, servicios de alojamiento y sanitarios. La oferta de un servicio de calidad y diferenciado ha sido la enseña que ha permitido a España liderar un sector tan extremadamente competitivo e internacionalizado como éste. El esfuerzo renovador y modernizador de las empresas del sector ha tenido su fruto, pero a la vez exige una continua evolución. Las generaciones se renuevan y con ellas sus gustos y sus preferencias, pero las empresas turísticas españolas han demostrado su capacidad de adaptarse y luchar por abrirse a nuevos mercados y a nuevos clientes, permitiendo confiar en el elevado potencial de este sector.

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