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Sector del automóvil / Impacto de una subida de aranceles

Publicado el 09/05/2019

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El mes de mayo será un mes clave para el sector del automóvil: la administración Trump podría subir el arancel hasta un 25% a la importación de vehículos, si tras el informe del Departamento de Comercio, considerase un asunto de Seguridad Nacional proteger a su industria automovilística. Excluyendo, Canadá y México, que seguramente quedarían excluidos, los países más sensibles a esta iniciativa serían Alemania, Japón y Corea, por el elevado porcentaje que representa EEUU en sus exportaciones de autos.

Conclusiones

En el actual contexto de desaceleración mundial y continua rebaja de las expectativas de crecimiento, la introducción por parte de EEUU de un nuevo arancel sobre los automóviles supone una amenaza adicional para el escenario global: afectaría a un sector clave en las principales economías desarrolladas, con un importante grado de internacionalización e integración y un notable peso dentro del comercio mundial. Además, hay que considerar la reacción de los países que se vieran afectados y, en este sentido, la UE ya anunció que aplicaría medidas similares para tratar de compensar el impacto negativo sobre su industria del nuevo arancel. Por tanto, nos encontramos ante una escalada proteccionista que, sumadas a las medidas ya en vigor, podría llegar a afectar a casi el 7% del total comercio mundial.

El impacto directo de la aplicación de un arancel del 25% podría restar entre 0,3 p.p.-0,4 p.p. al PIB en Corea, y Japón, 0,2 p.p. en Alemania y en torno a 0,1 p.p. en Reino Unido e Italia. Sin embargo, si consideramos los efectos indirectos derivados del arancel, este impacto no solo seguramente se duplicaría, sino que, también, observaríamos un efecto negativo adicional sobre buena parte de otras economías que fueron inmunes al impacto directo, considerando la fuerte integración internacional del sector; por ejemplo, en España, los efectos indirectos serían significativos, considerando que Alemania es un destino muy importante para las exportaciones españolas de componentes de automoción. En balance, para países con crecimiento muy débil, como es el caso estructural de Japón y el coyuntural de Alemania, se trataría de un shock "de calado", especialmente en el primer caso, donde el riesgo de recesión sería significativo.

Incluso EEUU, que supuestamente aplica este arancel para proteger su economía, se vería negativamente afectado: según la Alliance of Automobile Manufacturers (AAM) de EEUU, el arancel del 25% supondría un incremento en el precio de los coches importados de unos 5.800 dólares por vehículo. Si tenemos en cuenta que, según la propia AAM, en 2018 las ventas de coches superaron los 5,3 millones de unidades, el arancel aumentaría la factura a pagar por los consumidores en casi 31.000 millones de dólares, lo que reduciría la renta disponible de las familias en un 0,2%. Estos efectos se sumarían a los que ya están provocando los aranceles en vigor: la organización independiente estadounidense Tax Foundation ha estimado que las medidas proteccionistas ya adoptadas restarán una décima al crecimiento de largo plazo y destruirían unos 94.000 empleos.

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