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Reino Unido/ Fuerte reactivación en el 3T20, pero riesgo elevado de recaída en el 4T20

Publicado el 12/11/2020

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Al igual que sus vecinos europeos, Reino Unido registró un repunte inédito de la actividad en el 3T20 que, sin embargo, vendrá muy probablemente seguido de un nuevo retroceso del PIB en el 4T20, como consecuencia de las nuevas medidas restrictivas implementadas en noviembre para contener el avance la pandemia. En este contexto, Reino Unido afronta una semana clave para alcanzar un acuerdo con la UE y evitar una salida “por las bravas”: el rechazo de la cámara de los lores a la ley de Johnson y la victoria de Biden en EEUU dejan a Johnson con menos apoyos para afrontar un Brexit sin acuerdo.

Como se ha visto en buena parte de las economías desarrolladas, el final del "Gran Confinamiento" en Reino Unido dio paso a un repunte inédito del crecimiento en el 3T20: 15,5% trimestral, tras el -19,8% del 2T20. Sin embargo, el dato agregado del trimestre oculta una clara evolución del PIB mensual de "más a menos" (1,1% en septiembre, frente a 6,1% en julio) y en septiembre la economía era todavía un 8,0% inferior su nivel pre-Covid. Además, al igual que lo que ha ocurrido en el resto del continente europeo, el agravamiento de la situación sanitaria desde finales de septiembre ha llevado al gobierno a adoptar un conjunto de medidas muy restrictivas que estarán en vigor, al menos, durante todo el mes de noviembre: se ha decretado un confinamiento severo para todo el país.

La contundencia de esta medida puede provocar que, solo en el mes de noviembre, la economía retroceda entre un 6%-8% y, suponiendo que no es necesario prolongar las nuevas restricciones y que la actividad se recupera parcialmente en diciembre, estimamos que el PIB retrocedería en torno a un 3,0% trimestral en el 4T20, lo que haría que, en balance de 2020, la economía cayese más de un 11% (uno de los peores registros en Europa).

En este difícil contexto arranca una semana decisiva para el Brexit: la fecha tope para llegar un acuerdo sería el 17 de noviembre. En la última semana, se han producido un par de acontecimientos que pueden incidir en una mayor predisposición de Johnson para aproximar posturas con la UE. De un lado, la Cámara de los Lores ha retirado de la ley de Mercado Interno elaborada por Johnson las cláusulas que permitían romper, de manera unilateral, el acuerdo alcanzado hace menos de un año con la UE sobre la frontera en Irlanda. Del otro lado, la victoria de Biden en las elecciones presidenciales de EEUU. Es cierto que Johnson puede volver a introducir estas disposiciones cuando el texto vuelva a la Cámara de los Comunes, posiblemente a comienzos de diciembre, pero esto le acarraría, no solo un posible conflicto diplomático con la UE, sino también con EEUU. El presidente electo Biden, de ascendencia irlandesa ya declaró, incluso antes de celebrarse las elecciones, que el Acuerdo de Viernes Santo que puso fin al conflicto armado norirlandés debe seguir vigente. Sin Trump en la presidencia, firme defensor del Brexit, Johnson ve cómo parece cerrarse la puerta a la posibilidad de solicitar un pacto comercial rápido a EEUU, que aliviaría el golpe que supondría salir de la UE sin acuerdo: EEUU es el mayor socio comercial no europeo de Reino Unido y recibe más del 13% de las exportaciones británicas.

Las negociaciones para alcanzar un acuerdo del Brexit se han retomado en los últimos días, pero todavía quedan por acercar posturas en temas bastante delicados y controvertidos: (i) establecer mecanismos eficaces de gobernanza que respeten la autonomía de la UE y la soberanía del Reino Unido, (ii) alcanzar garantías sólidas de comercio y competencia libres y justos basados en altos estándares compartidos que, además, evolucionen de manera coherente a lo largo del tiempo; y (iii) dictar los términos en materia de pesca que permitan un acceso estable y oportunidades en interés de ambas partes.

El tiempo se agota para poder alcanzar un acuerdo que pueda luego ser ratificado, tanto por el parlamento europeo, como por los respectivos parlamentos nacionales. De llegar a un acuerdo comercial entre ambas partes, éste será muy básico y, en realidad, sentará las bases para que Reino Unido y la UE sigan negociando a partir de enero de 2021 para ir completando su futura relación. En cualquier caso, el próximo 17 de noviembre, de cara a la reunión de ministros de asuntos europeos, si se cumple con el calendario, se debería saber ya si se cuenta con un acuerdo o si, por el contrario, nos enfrentamos al escenario más rupturista: un Brexit "limpio", con las relaciones comerciales entre la UE y Reino Unido fijadas por las reglas de la OMC.

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