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OCDE / Hasta un 20% de los empleos podría estar amenazados por la crisis

Publicado el 17/09/2020

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La OCDE modera la caída prevista para el PIB mundial en 2020 (+1,5 p.p., hasta el 4,5%) y mantiene, casi sin cambios, su capacidad de recuperación en 2021 (-0,2 p.p., hasta el 5,0%), respecto a su informe de junio. Sin embargo, reconoce que la incertidumbre es muy elevada ya que la clave de las predicciones economías sigue siendo la evolución de la pandemia del Covid19, lo que todavía sigue siendo muy difícil de predecir.

La OCDE estima que el PIB mundial retrocederá un 4,5% en 2020, para luego crecer un 5,0% en 2021. La caída esperada para la economía mundial en 2020 es 1,5 p.p. menor de lo que se estimaba en junio, pero oculta importantes divergencias por países: China, los países desarrollados, Brasil y Rusia muestran revisiones al alza, mientras economías como México, Argentina, India o Sudáfrica han visto deteriorarse sustancialmente sus expectativas (ver tabla).

El impacto económico de la pandemia ha sido devastador: debido a los confinamientos impuestos en amplias zonas del planeta, el PIB mundial se desplomó un 7,8% en el 2T20, una caída histórica en tiempos de paz. A medida que se iban relajando las medidas restrictivas impuestas, la economía empezó a recuperarse con energía, sobre todo en aquellos sectores que pueden operar con medidas de distanciamiento físico. Sin embargo, no se puede hablar de una recuperación en "V", ni tampoco se puede anticipar que la economía recuperará los niveles pre-crisis de forma inmediata. Los sectores de ocio, restauración, viajes y turismo se han visto especialmente afectados y la mayoría de los países seguirán a finales de 2021 sin recuperar sus niveles preCovid. La OCDE estima que entre un 13%-20% del empleo se encuentra bastante amenazado.

La OCDE señala que las abultadas medidas de política económicas aplicadas fueron determinantes para suavizar el impacto de la pandemia sobre la actividad. Entre éstas, destaca los esquemas de regulación de empleo (herramienta bastante común en Europa), la concesión de créditos o subvenciones a las empresas y las rebajas o exenciones fiscales. La OCDE valora positivamente todas estas medidas y reconoce que fueron necesarias en 2020 y que también lo serán durante 2021. Sin embargo, apunta que supondrán un incremento de la deuda de los países desarrollados de unos 15 p.p. del PIB en media. Por el momento, no hay que preocuparse por la sostenibilidad de esta deuda, gracias al entorno de tipos bajos en el que nos encontramos, pero, a medio plazo, habrá que diseñar medidas para reducirla a niveles más sostenibles.

Debido a que la incertidumbre es extraordinariamente alta y la capacidad de recuperación es muy diferente por países, la OCDE ha elaborado dos escenarios alternativos a su escenario central.

•·        El escenario "positivo" contempla la posibilidad de que se logre una vacuna pronto o que haya un tratamiento efectivo o que los rebrotes solo exigieran medidas de contención suaves, lo que elevaría significativamente la confianza de las familias y las empresas.

Bajo estos supuestos, la caída de la economía mundial a finales de 2021, respecto a sus niveles pre-crisis, sería de unos 4 billones de dólares. En este escenario, el crecimiento mundial del PIB en 2021 sería 2 p.p. superior al del escenario central y el comercio mundial podría crecer hasta un 6,0%. Además, la ratio de deuda pública sobre el PIB de las economías avanzadas a finales de 2021 sería casi 3,0 p.p. inferior que en el escenario central.

•·        El escenario "negativo" recoge una situación en la que se retrasa la aparición de una vacuna, la virulencia de los rebrotes fuerza a aplicar medidas contención más estrictas, lo que afectaría muy negativamente a la confianza de familias y empresas, que recortarían su gasto e inversión.

Bajo esos supuestos, la caída de la economía mundial a finales de 2021, respecto a sus niveles pre-crisis, ascendería a 11 billones de dólares. En este escenario, el crecimiento mundial del PIB en 2021 sería casi 3 p.p. inferior al del escenario central y el comercio mundial caería casi un 7,0%. Además, la ratio de deuda pública sobre el PIB de las economías avanzadas a finales de 2021 se incrementaría en 6,0 p.p. respecto al escenario central.

La OCDE incide en que la crisis financiera mundial nos enseñó que un endurecimiento prematuro de las condiciones fiscales supondría un duro golpe para una economía muy debilitada. Pero también hay que tener en cuenta que las políticas fiscales solo pueden evitar, temporalmente, el aumento de las quiebras y el desempleo, por lo que aboga por un apoyo selectivo a las empresas, dejar a las no viables e impulsar los proyectos más viables.

La OCDE aprovecha para señalar que las políticas económicas que se implementen a partir de ahora deben ir encaminadas a restaurar los niveles de vida pre-covid, al tiempo que se debe aprovechar la oportunidad para llevar a cabo una revolución ecológica y hacer más sostenible la economía. Subraya que los gobiernos están gastando mucho dinero en salir de la crisis, pero considera insuficiente el esfuerzo que se está llevando a cabo en buscar soluciones sostenibles. De hecho, declara que más del 50% del apoyo a la energía en los paquetes de recuperación se destina a los combustibles fósiles contaminantes. Dado que los planes de recuperación serán el núcleo de la preparación de los presupuestos de los gobiernos para 2021, no se debe desperdiciar la oportunidad de reiniciar la economía sobre una base más fuerte, justa y sostenible.

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