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Las proyecciones de población inciden en el envejecimiento del país y el tensionamiento del estado del bienestar

Publicado el 28/09/2020

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Las proyecciones de población que realiza anualmente el INE ponen de manifiesto las tendencias poblacionales para los próximos 50 años, donde destaca, por un lado, el aumento de la población gracias a un saldo migratorio positivo y, por el otro, el progresivo envejecimiento de la población y el aumento de la tasa de dependencia durante los próximos 30 años.

Las proyecciones de población que realiza el INE para los próximos 50 años estiman que la población española superará los 48 millones de personas en 2033 y los 50 millones a partir de 2052. Cabe señalar que estas proyecciones muestran la evolución que seguiría la población de mantenerse las tendencias demográficas actuales y, por tanto, no constituyen en sí mismo una predicción. El incremento de la población seguirá explicándose por el aumento de la población extranjera: el número de extranjeros residentes en España supondrá más del 30% de la población a partir de 2061, el doble que en la actualidad. Por su parte, el saldo vegetativo seguirá siendo negativo, en una tendencia que se intensificará desde 2040 hasta 2060 para, a partir de entonces, comenzar a revertirse de forma muy gradual.

En esta ocasión, a la incertidumbre que rodea este tipo de proyecciones se le suma el impacto de la COVID-19. En concreto, el INE ha tenido en cuenta la sobremortalidad observada hasta el mes de julio de 2020 y el descenso de los flujos migratorios en los últimos meses. Las hipótesis que se proyectan sobre el efecto de la COVID-19 serían: (i) una disminución de los movimientos migratorios con el exterior (el saldo migratorio se modera en los próximos años); (ii) que la mortalidad se va a ver afectada solo durante 2020 (es decir, el año 2021 se proyecta ya con una mortalidad normal); (iii) no se proyecta ningún impacto en los nacimientos (no hay aún evidencias de lo contrario). Además, no se introduce ninguna hipótesis adicional sobre las migraciones interiores, simplemente se observa una ralentización en los últimos meses.

La evolución por edades muestra que la población española seguirá envejeciendo. De mantenerse las tendencias actuales, la pirámide poblacional se irá estrechando en los tramos de menor edad (de 0 a 20) y, sobre todo, en las cohortes de edad que ahora son más numerosos (de 41 a 60 años), para moverse gradualmente hacia cohortes de más edad: se incrementa la proporción de población en las cohortes de 71 a 99 años (ver gráfico). De esta manera, el grupo de edad más numeroso a 1 de enero de 2020, los nacidos en los años 70 (las personas entre 40 y 49 años en la actualidad), lo seguiría siendo en 2050 (con edades entre 70 y 79 años). La población entre 20 y 64 años, que actualmente supone el 60,8% del total, pasaría a representar el 51,9% del total en 2050. En 2070 se recuperaría en parte, hasta el 54,4%. En este sentido, cabe destacar dos tendencias que seguirán tensionando el estado de bienestar en los próximos años: (i) la proporción de población con 64 años o más continuará creciendo y supondrá más del 30% de la población a partir de 2040 (frente a 21% en 2020) y (ii) la tasa de dependencia (menores de 14 y mayores de 64 frente a población en edad de trabajar) alcanzará el 70% (31% actual). No obstante, alrededor del año 2050, ambas tendencias comenzarán a revertirse (la tasa de dependencia alcanzará su máximo en el 81%).

En cuanto al crecimiento migratorio, el saldo seguirá siendo positivo. Sin embargo, en 2020, por efecto de la COVID-19, se proyecta un fuerte descenso en el saldo migratorio (rompiendo la tendencia ascendente registrada desde 2016), hasta las 110.000 personas (450.000 en 2019), debido al desplome de inmigrantes (unos 245.200 en 2020 frente a 749.000 en 2019) y, en menor medida, por una menor salida de población hacia otros países (135.600 frente a 220.000 en 2019). Se proyecta un saldo migratorio similar en 2021 y levemente creciente a partir de ese año, obteniéndose así una ganancia neta de población debida a migraciones de casi 2,7 millones de personas hasta 2034. A partir de ahí, el saldo neto aumenta de forma mucho más modesta (aumenta en unas 1.540 personas cada año), lo que produciría un aumento neto de la población de 12,2 millones de personas hasta 2069.

Entre CCAA, Castilla y León (-239.000), Galicia (-178.250) y Asturias (-101.400) serían las regiones que más población perderán en los próximos 15 años (las proyecciones del INE para CCAA son para el periodo 2020-35). Por el contrario, las regiones más dinámicas serán también las que ganarán y atraerán más población: C. Madrid (+614.000), Cataluña (+414.000) y Canarias (+188.200) serán las que más aumenten población. Básicamente, las CCAA que más población pierden son las que presentan, al mismo tiempo, un saldo vegetativo de la población más negativo, menos inmigración del exterior reciben y, además, los que menos población de otras regiones de España reciben.

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