Saltar navegación. Ir directamente al contenido principal (Tecla de acceso S)

Búsqueda avanzada

Está usted en:

Comienza el contenido principal

La escalada comercial pone de nuevo en jaque a los mercados

Publicado el 05/08/2019

Descargar documento completopdf

El último tuit de Trump anunciando un arancel del 10% sobre las importaciones chinas que aún no estaban gravadas ha sido la excusa para una corrección pronunciada de los activos de riesgo, a pesar de que los datos económicos en EEUU siguen siendo razonablemente positivos. 

El escenario macro en EEUU mantiene el tono

El deterioro de las expectativas empresariales en la industria en julio anticipa una mayor desaceleración de este sector en el 3T19, pero la resistencia que muestra el mercado de trabajo reduce la probabilidad de un enfriamiento abrupto en los próximos meses.

De hecho, el ISM para el sector manufacturero cayó en julio por cuarto mes consecutivo, hasta mínimos de casi tres años (51,2 vs 51,7), pero mantiene todavía niveles compatibles con crecimientos positivos en la industria, aunque modestos. El deterioro que muestran aquellos componentes más ligados con la actividad (producción, empleo y pedidos), alerta del delicado momento por el que atraviesa el sector que, no obstante, representa menos del 20% de la economía.

En cuanto al mercado de trabajo, la creación de empleo de julio se ajustó a lo esperado (164.000 vs 193.000), si bien los puestos de trabajo generados en los dos meses previos se revisaron a la baja en 41.000. Hay que valorar positivamente que la tasa de paro se mantenga en el 3,7% y que los salarios nominales crezcan a un ritmo interanual del 3,3%, lo que, en un contexto de inflaciones a la baja (1,7% en junio, frente al 2,8% un año antes), favorece la capacidad de compra de las familias, sosteniendo su consumo.

Los indicadores macroeconómicos que se vienen publicando coinciden en señalar una ligera moderación de la economía, sobre todo por el deterioro del sector industrial, que se verá compensado, en parte, por el buen tono que aún presenta el resto de sectores: el ISM no manufacturero supera el nivel de 55, las ventas minoristas crecen a ritmos interanuales superiores al 3,0%, la tasa de ahorro de las familias se encuentra en torno a máximos de los últimos 25 años y su riqueza alcanza máximos históricos.

Trump vuelve a ser un factor desestabilizador

Por tanto, no se han producido sorpresas relevantes en materia de indicadores macro y la evolución de los mercados financieros en las últimas semanas responde, en gran medida, a eventos políticos. El último episodio ha sido la inesperada decisión de Trump de aplicar un arancel del 10% a las importaciones chinas que aún no estaban gravadas (300.000 millones de dólares) a partir del 1 de septiembre, lo que se sumaría al arancel del 25% que ya está vigente sobre importaciones de 250.000 millones de dólares.

Esta decisión se adopta en la misma semana en la que se habían reanudado las conversaciones bilaterales entre EEUU y China y que habían sido valoradas, por ambos, como constructivas. Trump consideraba, no obstante, que las negociaciones "no iban lo suficientemente rápido", motivo por el cual aplicará este nuevo arancel. China ha respondido a esta medida dejando que el yuan se depreciara hasta el nivel psicológico de 7 yenes por dólar, al tiempo que ha prohibido a las empresas públicas importar productos agrícolas de EEUU.

Este agravamiento de la guerra comercial ha provocado una reacción negativa en los activos de riesgo, pues se esperaba que la tregua comercial fuese más duradera. En principio, podría pensarse que esta decisión no aporta nada nuevo a la ya acostumbrada estrategia de EEUU de presionar cuando las negociaciones no se desarrollan según lo esperado, pero la postura inflexible de ambas partes aleja en el tiempo la posibilidad de un acuerdo. Además, esta escalada en la guerra comercial se produce en un momento delicado por el periodo estival en el que nos encontramos, por la debilidad de la economía global y por la delicada situación que ya mostraban los índices europeos, como consecuencia del aumento de la probabilidad de un Brexit sin acuerdo y de las dudas sobre el cumplimiento de las previsiones sobre los beneficios empresariales.

Implicaciones en los mercados financieros

Las últimas caídas han provocado un deterioro del aspecto técnico de los principales índices bursátiles y el aumento del volumen negociado otorga al movimiento una mayor solidez. Además, las ganancias acumuladas durante el año y el mediocre comportamiento de los beneficios habían situado las valoraciones, principalmente de la bolsa de EEUU, en niveles ajustados, lo que aumentaba el riesgo de un giro correctivo ante la menor excusa.

Parece que lo más razonable es pensar que las tensiones se van a prolongar, pero, finalmente, como ha sucedido en el pasado, EEUU y China volverán a acercar posiciones. Tampoco hay que olvidar que los bancos centrales están dispuestos a reforzar su estrategia en caso de que las dudas aumenten y que la economía estadounidense mantiene un comportamiento bastante aceptable.

A pesar de ello, sabemos que el mercado es muy sensible hacia este tipo de situaciones y que la preocupación sobre un posible enfriamiento de la actividad es alta, por lo que, a corto plazo, el riesgo de sobrerreacción es significativo. Además, el hecho de que el yuan haya superado los 7 usd/cny y se sitúe en sus niveles más depreciados desde 2008 (situación que las autoridades chinas habían evitado previamente en 2016 y 2018), no ayuda a que se suavicen las tensiones, al alentarse los temores de una guerra de divisas (presiona a que se deprecien otras monedas asiáticas).

Por todo ello, creemos que los principales índices aún podrían registrar cesiones adicionales, aunque mantenemos la esperanza de que, finalmente, quede en un movimiento correctivo que, por otro lado, era necesario. En concreto, los niveles a vigilar en los índices más relevantes serían:

••  El S&P 500 ha perdido el relevante soporte que tenía en 2950 puntos, lo que abre la posibilidad de una continuidad de la corrección hasta los 2800 (-4,5%, adicional), nivel por el que pasa la media móvil de 200 sesiones, además de ser una importante referencia. Su pérdida podría llevarle, incluso, hasta los 2730.

••  La situación de las plazas europeas es más delicada. Han perdido la tendencia alcista que iniciaron a finales de 2018 y, si el Stoxx 600 pierde el soporte relevante situado en 365, cederá hasta los 350 puntos (-5,6%).

••  En el caso del IBEX, su siguiente nivel de soporte se encuentra en los 8600, pero no descartamos que las cesiones continúen hasta los 8350 puntos, lo que supondría perder todas las ganancias acumuladas en el año.

Este aumento del pesimismo inversor ha provocado que se vuelva a confiar en la reacción de los bancos centrales y que intensifiquen el giro que han iniciado hacia una política monetaria más expansiva. Tanto las expectativas del mercado sobre el tipo de la Fed, como sobre el del BCE, se sitúan en nuevos mínimos, al cotizarse que, en el primer caso, recorte su tipo de interés otros 100 pb (50 pb en 2019 y 50 en 2020), mientras que para el BCE se descuentan tres bajadas de 10 pb en año y medio. De momento, siempre que se materialice nuestra esperanza de que China y EEUU vuelvan a acercar posturas, mantenemos nuestra previsión de dos nuevos recortes de tipos de 25 pb en EEUU y dos en la UEM de 10 pb.

Lógicamente, las compras de activos refugio se han intensificado, situándose la tir del bono a 10 años de Alemania por debajo de -0,50%, mínimo histórico, y la de EEUU en 1,80%, el nivel más bajo desde noviembre de 2016. El principal problema es que la curva estadounidense ha profundizado su pendiente negativa, con el diferencial entre el plazo a 10 años y 3 meses en casi -30 pb, siendo importante por su capacidad de anticipar recesiones en el pasado. La volatilidad que, previsiblemente, se mantendrá a corto plazo favorecerá que se mantenga la tendencia bajista de las tires, que podría aproximarse al -0,60% en Alemania y a su siguiente nivel de soporte del 1,60% en EEUU.

Conclusiones

No preocupan tanto los efectos directos sobre la actividad de la amenaza proteccionista, sino el impacto que pueda tener sobre la confianza de los agentes y sobre el comportamiento de los activos de riesgo, dada la madurez del ciclo. Además, todo apunta a que se deberá llegar a un tipo de acuerdo, pues una guerra comercial no beneficia a nadie. En concreto, el FMI estima el impacto que tendría que EEUU aplicase un arancel del 25% a todos los productos chinos (a día de hoy, este arancel afecta sólo a la mitad de las importaciones chinas), y concluye que, tanto EEUU como China, serían los grandes perjudicados: el comercio entre ambos caería entre un 25%-30% en el corto plazo y este retroceso podría llegar hasta un 70% en el largo plazo. Esta fuerte caída del comercio entre EEUU y China reduciría el PIB anual entre un 0,3%-0,6% en EEUU; y entre un 0,5%-1,5% en China.

Aunque mantenemos la esperanza en que la situación acabe reconduciéndose y los bancos centrales reaccionen utilizando las herramientas que tienen a su alcance para compensar el impacto negativo de las tensiones comerciales, creemos que será difícil evitar una sobrerreacción del mercado, dada su sensibilidad ante cualquier señal de deterioro de la situación económica. De hecho, el mercado ya otorga una probabilidad del 33% a que EEUU entre en recesión en un horizonte de 12 meses (según cálculos de la Reserva Federal de Nueva York).

Acceder a los números anteriores

Bankia Estudios

Compartir:

Síguenos

Actualidad

Fin del contenido principal