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Italia / Los presupuestos que desafían a Bruselas

Publicado el 28/09/2018

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Italia decepciona y generará tensiones a corto plazo, pero las desviaciones fiscales no son tan abultadas como para desencadenar turbulencias importantes en los mercados europeos.

El gobierno italiano eleva el gasto más de lo esperado

El proyecto de presupuestos recoge unas previsiones de déficit fiscal para los próximos tres años que dan al traste con las promesas de reducción de gasto hechas por Italia en 2017 y que el ministro de Finanzas, el técnico independiente Giovanni Tria, seguía defendiendo a capa y espada. Finalmente, tras varios días de dura negociación, se impusieron las tesis de gasto de los dos vicepresidentes y principales socios de gobierno, Di Maio y Salvini, del Movimiento 5 Estrellas y la Liga, respectivamente. De este modo, se amplía hasta el 2,4% del PIB la previsión de déficit fiscal para 2019, 2020 y 2021 (1,6% estimado para 2018), frente al proyecto presentado por el gobierno anterior que situaba el déficit en el 0,8% en 2019, para alcanzar el equilibrio presupuestario en 2020. Este aumento del déficit fiscal era necesario para permitir que el nuevo gobierno pudiera cumplir con algunas de las promesas electorales más polémicas.

Entre las medidas recogidas en los nuevos presupuestos se encuentra la implantación de una renta básica garantizada para las personas en riesgo de exclusión (su coste se estima en unos 10.000 millones de euros), el aumento de las pensiones mínimas, amnistía fiscal, rebajas fiscales para autónomos y pequeñas empresas (1.500 millones de euros) y la llamada "cuota 100", que implica que los trabajadores podrán jubilarse cuando la suma de su edad y la de los años cotizados alcance 100. Además, no se contempla ninguna subida del IVA y se prevé un incremento de la inversión pública.

Aunque el déficit previsto para los próximos años se sitúa por debajo del umbral del 3,0% del PIB establecido por Bruselas, Italia ha incumplido su promesa de limitar el gasto para acelerar la reducción de su deuda pública, la segunda más elevada de la UEM después de Grecia: 131,8 % del PIB en 2017, referencias que puede superar en los próximos años con los presupuestos presentados. Por tanto, el enfrentamiento con Bruselas, si sale adelante, parece asegurado.

El proyecto de presupuestos deja en una gran debilidad al ministro de Economía y Finanzas y renueva la desconfianza de los mercados en el gobierno italiano. El resto de los partidos ya han mostrado su desacuerdo, por lo que su paso por el Parlamento para su aprobación se anticipa agitado y podría forzar algún cambio. Otro factor que podría presionar para que se rebajaran los objetivos de déficit establecidos sería la cada vez más probable rebaja de rating por parte de dos de las principales agencias: Moody's tiene en revisión su calificación de Baa2 (lo más probable es que se lo baje un tramo) y Fitch tiene en perspectiva negativa su rating de BBB.

El mercado castiga los activos italianos, pero no hay efecto arrastre sobre el resto de la UEM

La tir del bono italiano a 10 años repunta en los primeros compases 20 pb hasta superar, de nuevo, el 3% (cotiza en el 3,07%). El plazo a 2 años repunta de manera similar, alcanzando una tir del 0,95%. El resto de bonos periféricos no se han visto afectados, pues la tir española y la portuguesa al mismo plazo suben menos de 2 pb. Por lo que respecta al bono alemán, su rentabilidad baja 3 pb situándose ligeramente por debajo del 0,50%.

También en la renta variable la penalización se centra en la bolsa italiana. Su índice FTSE Mib cae un 2,2% en un inicio de sesión en el que predominan los recortes en Europa, pero sin superar el 1%. Como era previsible, es el sector financiero el que más está cayendo en Italia, casi un 4%, aunque los retrocesos son generalizados en este mercado.

Por último, el euro también se ha visto afectado, con un descenso algo superior al 1% en las dos últimas sesiones.

Conclusión

Italia ha vuelto a demostrar al mercado que depositar mucha confianza en ella es arriesgado. Esa confianza permitió que su tir a 10 años se redujera 45 pb y, ahora, lo más probable es que vuelva a los máximos de agosto (en torno a 3,25%) ante la pérdida de credibilidad de su ministro de economía y finanzas, cuya dimisión no se descarta.

Los presupuestos elaborados, muy probablemente, van a provocar un nuevo enfrentamiento con la Comisión, que tiene que aprobarlos el 15 de octubre. Además, es previsible una rebaja de su rating (Moody's será seguramente la primera) y un mantenimiento de las perspectivas negativas por las dudas sobre la sostenibilidad de la deuda del país a medio y largo plazo.

No obstante, una parte de este escenario negativo ya estaba descontado por los mercados como demuestra el hecho de que los bonos portugueses llevan desde principios de año cotizando con una tir inferior a la italiana, cuando su rating es entre uno y dos tramos inferior.

Afortunadamente, de momento no hay contagio a Portugal y España que, incluso, se podrían ver favorecidos por un trasvase de flujos de inversión desde Italia. Además, que los dos partidos coaligados hayan sido capaces de elaborar un presupuesto reduce el riesgo de un adelanto electoral y las desviaciones en los objetivos fiscales, francamente, tampoco son especialmente elevadas.

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