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Global / Las políticas de Trump distorsionan los flujos globales de inversión directa extranjera en 2018

Publicado el 17/06/2019

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Las entradas de inversión directa extranjera (IDE) cayeron en 2018 hasta mínimos de la última década. Tras este resultado se encuentran las políticas de Trump, el aumento de incertidumbre que genera la escalada proteccionista en curso y la tendencia, cada vez más generalizada, de limitar la inversión extranjera en sectores considerados de “seguridad nacional”. Las perspectivas no son demasiado halagüeñas: el descenso que acumula en los últimos años la rentabilidad de la IDE y los cambios hacia formas de producción más digitalizadas, son los principales elementos que limitan el margen de subida de la IDE.

Los flujos de inversión directa extranjera (IDE) siguen mostrando un comportamiento bastante apático y en 2018 encadenaron su tercer año consecutivo de caída: según datos de la UNCTAD, retrocedieron un 13%, hasta los 1,3 billones de dólares, mínimo desde 2009. Este resultado se explica por el notable retroceso de la IDE en economías desarrolladas: casi un 27% en 2018, hasta unos 557.000 millones de dólares, mínimos de 14 años. Esta caída de la IDE en las economías desarrolladas se explica, principalmente, por las rebajas fiscales adoptadas en EEUU y que provocaron una importante repatriación de beneficios de las multinacionales estadounidenses en la primera mitad de 2018, tendencia que revertió en la segunda parte del año. Además, las fusiones y adquisiciones transfronterizas se han reducido a casi una tercera parte, lo que provoca una caída del 9,2% de la IDE en EEUU hasta los 252.000 millones de dólares, mínimo desde 2014.

Las entradas de IDE en Europa se ven afectadas por las rebajas fiscales de la administración Trump

Este comportamiento de las multinacionales estadounidense ha tenido un claro impacto en las estadísticas para de Europa, ya que aquellos países con mayor presencia de empresas estadounidense en su suelo han registrado importantes fugas de IDE: Suiza, con una salida de más de 87.000 millones de dólares e Irlanda, con más de 66.000, serían los casos más graves. En consecuencia, las entradas de IDE al conjunto de Europa se han reducido a casi a la mitad, hasta los 172.000 millones de dólares. Dentro de esta tendencia general de caída en la IDE se desmarcan positivamente tres de las grandes economías de la UEM: en Italia, las entradas de IDE aumentan más de un 10%, hasta 24.000 millones de dólares (gracias a su participación en el proyecto chino Belt and Road Initiative); en Francia más de un 25%, hasta 37.000 millones de dólares; y, en España, más que se duplican hasta los 44.000 millones de dólares, máximo desde 2008. En Alemania, por su parte, las entradas de IDE se redujeron más de un 30%, hasta casi 26.000 millones de dólares.

El impresionante crecimiento de la IDE en España se explica, sobre todo, por elevada actividad en fusiones y adquisiciones, destacando la compra del operador de autopistas Albertis por un consorcio Italia-Alemania-España, por 23.000 millones de dólares. Además, el notable crecimiento económico mostrado por la economía española desde 2014 (más del 3,0%, en media, frente al 2,0% de la UEM) está alimentando el apetito de los inversores extranjeros por los activos inmobiliarios: la estadounidense Blackstone adquirió el 51% de los activos inmobiliarios del Banco Popular, por unos 6.000 millones de dólares; y otra americana, Cerberus, se hizo con el 80% de los activos inmobiliarios de BBVA, por un importe de unos 4.700, según publica la UNCTAD.

Las entradas de IDE en economías emergentes siguen perdiendo empuje

Las entradas de IDE en economías emergentes registraron en 2018 un modesto crecimiento del 2,0%, hasta los 706.000 millones de dólares, que sitúa la entrada de IDE en términos de PIB en el 2,0% en 2018, prolongando una senda de caída continúa desde que alcanzara máximos del 3,3% en 2017.

Por regiones, el comportamiento de la IDE en 2018 ha sido desigual: mantiene el ritmo de entrada en Asia, aumentan con fuerza en África, mientras que en América Latina retroceden.

En África, la IDE aumentó más de un 10%, hasta 46.000 millones de dólares, gracias a las continuas entradas de inversión en los sectores de recursos naturales y a la recuperación de las entradas de IDE en Sudáfrica (se han más que duplicado, hasta superar los 5.300 millones de dólares). Pese al buen resultado, África sigue a la cola, ya que recibe solo un 6,5% de las entradas de IDE en emergentes.

En Asia, principal destino de la IDE (recibe el 75% de las entradas de IDE a emergentes), las entradas de inversión extranjera aumentaron en 2018 un 4,0%, superando los 511.000 millones de dólares, cerca de máximos históricos y prácticamente igualando las entradas de IDE en las economías desarrolladas. Entre las grandes economías, destaca la recuperación de la IDE en China (3,7%, hasta 139.000 millones, el 27% de la IDE en la región) y de India (6,0%, hasta 42.000 millones, el 8,0% de la IDE en Asia).

En América Latina, la IDE cayó en 2018 casi un 6,0% hasta algo más de 146.000 millones de dólares. La IDE hacia la región está cayendo casi de forma continua desde 2012, cuando alcanzó el máximo gracias al "boom" de los precios de las materias: en 2018 todavía es un 27% inferior a sus máximos. Entre las grandes economías, destaca la caída de un 9,4% de la IDE hacia Brasil, hasta algo más de 61.000 millones de dólares, tras el extraordinario resultado del año anterior (aumentó casi un 30%). Las entradas de IDE en México, cayeron levemente (-1,5%, hasta casi 32.000 millones de dólares), gracias al descenso de incertidumbre que supuso la firma del nuevo tratado de libre comercio de América del Norte.

La UNCTAD hace una tercera clasificación: países en transición, que engloba a los países del sudeste de Europa y a las exrepúblicas soviéticas, incluida Rusia. Este grupo de países recibe muy poca IDE, apenas un 2,7% del total en media de los últimos cuatro años, y en 2018 las entradas registraron un fuerte retroceso por segundo año consecutivo: un 28%, hasta unos 34.000 millones de dólares. Este resultado se explica por el mal comportamiento de Rusia, que recibe entre el 40%-50% de las entradas de IDE de la región: en 2018 las entradas de IDE se redujeron a la mitad, hasta unos 13.000 millones de dólares, a consecuencia del traslado de las sedes sociales de empresas rusas al extranjero (Chipre, Irlanda y Países Bajos, principalmente) para evitar el impacto de las sanciones de EEUU y la UEM, política que ya se inició en 2012.

Perspectivas para la IDE

Es previsible que la IDE hacia las economías desarrolladas se recupere en 2019, una vez se haya disipado la distorsión por las rebajas fiscales aplicadas por la administración de Trump. Pese a ello, las perspectivas de la UNCTAD para 2019 anticipan un incremento para la IDE mundial que no compensaría el retroceso de 2018: apenas un 10%, hasta alcanzar unos 1,5 billones de dólares, ligeramente inferior a la media de la última década. Los riesgos en el corto plazo para estas previsiones son a la baja: riesgo geopolítico, la guerra comercial en curso y la posibilidad de que ésta se intensifique y extienda. Además, las perspectivas para el medio plazo no permiten confiar en un despegue mantenido de la IDE.

•-   El proceso de apertura gradual de las economías emergentes, que impulsó la IDE hasta finales de los 2000, no tendrá la misma intensidad en el futuro. De hecho, están proliferando las restricciones a la inversión extranjera en sectores considerados claves para la seguridad nacional y todo apunta a que esta tendencia se mantendrá en los próximos años.

•-   El descenso que la rentabilidad de la IDE viene mostrando en los últimos años condiciona las modestas perspectivas de crecimiento para la IDE en el medio plazo. Según la UNCTAD, la rentabilidad de la IDE mundial ha pasado de un 8,0% en 2010 a un 6,8% en 2018. Además, este descenso es un fenómeno global que se produce en prácticamente todas las regiones.

La adopción de la tecnología digital en las cadenas de producción globales por parte de la industria, está reduciendo la necesidad de llevar a cabo inversiones abultadas en activos tangibles (fábricas, oficinas, almacenes, tiendas...) para llegar a los mercados internacionales y se está produciendo un cambio hacia formas de producción más intensivas en activos intangibles.

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