Saltar navegación. Ir directamente al contenido principal (Tecla de acceso S)

Búsqueda avanzada

Está usted en:

Comienza el contenido principal

Global / El Covid-19 genera inquietud en los mercados

Publicado el 25/02/2020

Descargar documento completopdf

Se ha producido un cambio cualitativo en la evolución de la epidemia vírica que ha provocado un baño de realidad en los mercados, sobre todo en la renta variable. A corto plazo, las noticias pueden empeorar, pero el escenario más probable es que la expansión resista este nuevo shock negativo

La expansión del coronavirus pone fin a la complacencia en los mercados de riesgo

Hasta la pasada semana, los mercados financieros habían mostrado una elevada complacencia sobre la evolución de la epidemia y sus efectos en el escenario. Este optimismo se apoyaba, principalmente, en tres hipótesis: i) el virus permanecía confinado en China; ii) los daños sobre la demanda y la oferta global no serían persistentes y, iii) en caso de necesidad, los bancos centrales saldrían al rescate. Por tanto, se estimaba un shock local/regional, con efectos negativos sustanciales sobre la economía china en el 1T20 y sobre los países con mayores vínculos directos o indirectos, pero sin una incidencia global especialmente relevante y con una rápida recuperación posterior liderada por China. En términos globales y en balance anual, los efectos serían limitados, apoyándose en la experiencia previa del SARS o de la gripe aviar.

Sin embargo, la evolución negativa de la epidemia en los últimos días está obligando a revisar los primeros análisis que, con los nuevos datos, parecen excesivamente optimistas. El problema es que, tras la rápida expansión del virus a países como Corea del Sur, Irán y, sobre todo, a Italia (que supone ya una amenaza a toda Europa), las dos primeras hipótesis clave de partida quedan en entredicho y, por tanto, el riesgo de que la parálisis que está sufriendo China se extienda a otras grandes economías empieza a ser apreciable.

El escenario central sigue vigente, pero está en riesgo

En balance, la evolución de la epidemia invita a la cautela. El nuevo escenario macro y micro para 2020 será, inevitablemente, algo peor que el que anticipábamos en enero. Si la situación no se estabiliza, es bastante probable que tengamos que revisar al alza los daños en la actividad económica y en los resultados empresariales, extendiéndolos a EEUU y Europa, que, hasta ahora, se percibían como zonas bastante seguras.

China es, obviamente, la economía más sensible. El país intenta recuperar poco a poco la normalidad, pero los indicadores disponibles, como venta de vehículos, flujos de transporte de viajeros, consumo de carbón o venta de viviendas sugieren que este proceso puede ser más lento de lo previsto inicialmente. El crecimiento podría debilitarse desde ritmos próximos al 6,0% en el segundo semestre de 2019, hasta una situación próxima al estancamiento en el 1T20 (no puede descartarse, incluso, una contracción). Previsiblemente, los efectos negativos sobre la actividad serán breves y debería observarse una intensa recuperación, apoyada, además, por medidas de estímulo monetarias y fiscales. No obstante, incluso descontando una recuperación en V a partir del 2T20 (suponiendo una aceleración hasta ritmos próximos al 10% por la "puesta al día"), el crecimiento medio durante 2020 podría situarse ligeramente por encima del 5,0% frente al 6,0% que esperábamos a principios de año, apoyado en el optimismo generado por la tregua comercial con EEUU.

Este enfriamiento de China tendrá repercusiones globales, pero muy desiguales. Los países más sensibles son: i) los que comparten mayores vínculos comerciales y/o con las cadenas de producción de China; ii) los que son destino de un mayor número de turistas; y iii) los exportadores de materias primas.

EEUU y Europa no serían especialmente sensibles, salvo que la epidemia se extienda, un escenario que va ganando probabilidad. En tal caso, las revisiones a la baja en las estimaciones de crecimiento serían de mucho mayor calado, especialmente en el caso del 1T20, afectando a todas las regiones, con posibilidad de que las economías desarrolladas más débiles atraviesen una fase de contracción, a priori, breve (Japón, Alemania e Italia, se encuentran entre las más vulnerables). Además, la capacidad de respuesta de la política monetaria y fiscal es mucho menor que en las economías emergentes.

EEUU y Europa afrontan el shock desde situaciones diferentes

Por el momento mantenemos sin cambios las estimaciones de un debilitamiento en el crecimiento de EEUU en 2020 en un 1,8% (2,3% en 2019), pero por motivos internos, como el fin de estímulo fiscal, crisis de Boeing y la incertidumbre por las elecciones presidenciales de noviembre, principalmente. En el caso de la UEM, sí rebajamos ligeramente las previsiones de crecimiento, hasta el 1,0% en 2020 (1,2% en 2019), pero, de momento, no realmente por la epidemia vírica, sino por: i) la debilidad con que cerró 2019, con Alemania estancada e Italia y Francia con caídas en el PIB; ii) por los pocos signos de mejora en el inicio de 2020; y iii) por la incertidumbre que provocan otros importantes riesgos latentes (Brexit y conflicto comercial con EEUU, principalmente).

Considerando todo esto, el crecimiento mundial podría reducirse en el 1T20 hasta ritmos ligeramente superiores al 1% (peor registro desde la crisis financiera) desde el 2,2% en el 4T19. Sin embargo, valorando el año en su conjunto, no esperamos un impacto especialmente sustancial si no se pierde el control sobre el virus: estimamos un crecimiento global del 2,2% en 2020 (2,6% en 2019), 0,2 p.p. menos que las previsiones realizadas en enero. En términos de PPA, el crecimiento mundial puede situarse en 2020 entre 2,7%-2,8%. En cualquier caso, los riesgos sobre el escenario son a la baja.

Los grandes bancos centrales se pueden ver obligados a actuar

El mercado ha pasado de no esperar cambios en los tipos de interés a cotizar ahora una bajada de 75 pb en EEUU y, en el caso de la UEM, una bajada de 10 pb, hasta -0,60%. Ello ha supuesto que el Euribor a 12 meses retroceda hasta -0,284% y, lo que es más importante, que el FRA 12/24, es decir, el Euribor a 12 meses esperado dentro de 12 meses, se sitúe en -0,32%.

Estas bajadas dependerán del daño que sufra la economía, pero, si se producen, no se demorarán mucho y, seguramente, serán bien acogidas por los mercados porque volverán a demostrar que los bancos centrales van a continuar apoyando al ciclo económico. Nuestra opinión es que la Reserva Federal actuará con rapidez, incluso en abril, bajando 75 pb en 12 meses; mientras el BCE podría reforzar su programa de compra de activos, primando a los bonos corporativos. En su caso, una bajada adicional de tipos de interés no es descartable, pero podría tener más efectos negativos que positivos. En un escenario más adverso, no descartaríamos, incluso, que las actuaciones de los principales bancos centrales fueran coordinadas.

La deuda pública se comporta como activo refugio, sobre todo la de mayor calidad

La abundante liquidez existente, las compras de los bancos centrales, la reducción de las previsiones de inflación y el dinero que busca refugio han provocado intensas caídas en las rentabilidades. En estos momentos hay más de 12 billones de dólares en bonos con rentabilidad negativa, la mitad en la UEM. La tir a 10 años de EEUU ha caído hasta la zona de mínimos que registró en julio de 2010 y julio de 2016 en niveles de 1,36%, pudiendo ceder hasta el rango 1,30%-1,20%. En cuanto al bund alemán a 10 años, su tir ha caído hasta -0,50%, aunque sus mínimos están en -0,70% y no sería extraño que los alcance. En cuanto a los periféricos, hay que empezar a discriminar, como de hecho ya ha empezado a hacer el mercado. Italia, por ejemplo, ha visto como se ampliaba su prima frente a Alemania por los casos que sufre de coronavirus y porque parece encaminarse a una situación recesiva. España se ha comportado mejor, pero esto puede cambiar si aparecen contagios que amenacen la actividad y los inversores empiezan a fijarse en sus desequilibrios presupuestarios.

La renta variable se está ajustando a una realidad que había esquivado el último mes

En tan sólo tres sesiones se ha producido un brusco giro a la baja, con alto volumen de negocio y con pérdida de soportes de cierta importancia. La magnitud de los descensos no supera, hasta el momento, la caída media de una corrección típica dentro de un mercado alcista (15% de media según la pauta histórica), ni tampoco ha alcanzado la caída que se acumuló durante el SARS (12% en los mercados desarrollados). Desde este punto de vista, se ha producido menos de la mitad del retroceso potencial que podría producirse. Lo preocupante es el contagio del miedo entre los inversores, porque esto sí que puede desencadenar episodios de ventas de cierta violencia y poca justificación que, contemplados con calma, podrían ser excelentes oportunidades para invertir a medio y largo plazo.

Siempre que el escenario no empeore, hasta el punto de plantearse seriamente el riesgo de una recesión, lo previsible serían caídas de entre el 10% y el 15% y no podría hablarse del final del mercado alcista de largo plazo. En el último trimestre de 2018 se produjeron caídas del 20% por unos temores recesivos que no se materializaron y en los 12 meses siguientes las bolsas recuperaron todo lo perdido y alcanzaron nuevos máximos.

El dólar brilla como moneda refugio

El dólar es la moneda que más está capitalizando la aversión al riesgo por las consecuencias económicas del coronavirus, al apreciarse frente a todas las grandes divisas en lo que llevamos de año. Además, le ha favorecido que el yen parece estar perdiendo parte de su atractivo tradicional como moneda refugio debido a que la débil economía japonesa es más vulnerable al coronavirus. El cruce euro/dólar se sitúa en torno a 1,08 con riesgo de que se pierda el soporte, lo que podría significar un descenso del euro hasta niveles de 1,05 eur/usd. Todo ello a pesar de que, según la reciente actualización del Índice Big Mac, con datos a enero de 2020, el dólar está claramente sobrevalorado frente a todas las divisas excepto dos, que son el franco suizo (también muy sobrevalorado a su vez) y la corona noruega.

Acceder a los números anteriores

Bankia Estudios

Compartir:

Síguenos

Actualidad

Fin del contenido principal