Saltar navegación. Ir directamente al contenido principal (Tecla de acceso S)

Búsqueda avanzada

Está usted en:

Comienza el contenido principal

FMI / Revisión a la baja del crecimiento para 2019, especialmente intensa en Alemania, Italia y Reino Unido

Publicado el 09/04/2019

Descargar documento completopdf

El FMI vuelve a revisar a la baja el escenario de crecimiento para este año, en el que espera un enfriamiento significativo respecto a 2018, sobre todo, entre las economías desarrolladas. Destaca el deterioro de las expectativas hacia la UEM, con la excepción de España.

 

En 2019, el crecimiento se moderará algo más de lo esperado: revisa a la baja su previsión de enero en 0,2 p.p. hasta el 3,3%, frente al 3,6% en 2018. El escenario se basa en la expectativa de que el crecimiento de la economía mundial se estabilice en el primer semestre y se reactive levemente durante el resto del año, gracias al estímulo fiscal previsto en China, la mejora en el sentimiento de los mercados financieros en este comienzo de año, la moderación de algunos lastres en la UEM y la estabilización de las condiciones en las economías emergentes que peor se están comportando (Argentina y Turquía).

La previsión para 2020 permanece sin cambios en el 3,6% para la economía mundial. El FMI espera que el crecimiento siga moderándose entre las economías desarrolladas (1,7% vs 1,8% en 2019), básicamente, por el menor estímulo fiscal en EEUU; y espera una aceleración entre las emergentes (4,8% vs 4,4%), porque Argentina y Turquía abandonarían la situación de recesión (aunque el propio organismo apunta a que esta previsión está sujeta a mucha incertidumbre).

Entre las economías desarrolladas, la revisión a la baja de sus previsiones es generalizada (ver tabla), si bien destacan de forma especialmente negativa Alemania (-0,5 p.p. en 2019 y -0,2 p.p. en 2020), afectado por los cambios regulatorios en el sector del automóvil y por el deterioro de la demanda global; Reino Unido (-0,5 p.p. acumulado en 2019-20), debido a las consecuencias del proceso del Brexit; e Italia (-0,5 p.p. en 2019; sin cambios en 2020), donde el escenario fiscal sigue siendo motivo de elevada incertidumbre.

En el caso concreto de España, el FMI recorta el crecimiento del PIB para 2019 una décima hasta el 2,1% y mantiene el de 2020 en el 1,9%. La previsión para este año está en línea con la de la CE y es una décima inferior a la del Gobierno, el Banco de España o el consenso de analistas privados. Estos ritmos de crecimiento siguen siendo superiores a los de los países de nuestro entorno y permiten seguir creando empleo, unos 435.000 puestos de trabajo entre 2019 y 2020, y reduciendo el paro. No obstante, la corrección de la tasa de paro se frena (se estabilizará en los próximos años en el entorno del 14% de la población activa), por lo que es necesario insistir en las reformas del mercado laboral, con el fin de impulsar la creación de empleo. Por otro lado, el FMI también señala la necesidad de continuar reduciendo el déficit público, con el fin de dotar a la política fiscal de margen ante una posible crisis. En este sentido, el esfuerzo de consolidación fiscal es claramente insuficiente: la reducción del déficit este año será muy escasa (2,3% del PIB vs 2,6% en 2018) e, incluso, el desequilibrio aumentará a partir de 2021 hasta acercarse al 3% del PIB; lo más preocupante es que el déficit estructural se situará por encima de dicha cifra. Como consecuencia de la necesidad de financiación de las AA.PP., la deuda pública se mantendrá por encima del 90% del PIB a medio plazo.

Por el lado de las economías emergentes, el mayor deterioro en las previsiones se produce en México (-0,8 p.p. acumulados en 2019-20), debido al deterioro del sentimiento inversor y a la expectativa de una menor responsabilidad fiscal por parte del gobierno de López Obrador; Sudáfrica (-0,2 p.p. cada año) y Brasil (-0,4 p.p. en 2019), por la austeridad fiscal prevista en el corto plazo. Mención aparte merecen Argentina y Turquía, que espera que permanezcan en recesión en 2019 (-1,9% y -2,5% respectivamente), pero que se reactiven el próximo año (2,2% y 2,5%).

Los riesgos para el escenario siguen siendo a la baja, donde destaca la posibilidad de una escalada adicional en la actual guerra comercial y un aumento de la incertidumbre en materia de política económica. El FMI considera que hay potencial para un deterioro del sentimiento de los mercados financieros, lo que implicará la salida de capitales desde los activos de riesgo y unas condiciones de financiación más restrictivas, sobre todo, en aquellas economías más vulnerables. Entre los posibles factores que podrían detonar la situación destacarían un Brexit duro, la persistencia de indicadores de actividad negativos, así como una vuelta a las tensiones en Italia (podría contagiarse hacia otras economías UEM).

Teniendo en cuenta el gradual enfriamiento a lo largo de este año y el limitado margen de maniobra en materia de política económica para hacer frente a una desaceleración mayor de lo esperada, el FMI considera que la prioridad debe ser no dar un mal paso en materia de política económica. En el ámbito global, vuelve a incidir en la necesidad de resolver las tensiones comerciales: de hecho, recorta su previsión para el crecimiento del comercio mundial en 0,7 p.p. en 2019-20. A nivel nacional, considera necesario mantener una política monetaria acomodaticia, así como un mayor estímulo fiscal en aquellas economías que no tienen problemas de sostenibilidad de la deuda.

Acceder a los números anteriores

Bankia Estudios

Compartir:

Síguenos

Actualidad

Fin del contenido principal