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FMI / El proteccionismo es la mayor amenaza para el escenario mundial

Publicado el 16/07/2018

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El FMI mantiene sin cambios sus previsiones de crecimiento global respecto a su informe de abril, si bien se producen importantes revisiones a la baja en algunas de las principales economías desarrolladas y emergentes. Por su parte, las previsiones de inflación se revisan de nuevo al alza para las economías desarrolladas, aunque todavía se mantendrán en valores bastante moderados. Los riesgos para el escenario de crecimiento se concentran a la baja, incluso, en el corto plazo.

 

El FMI mantiene sin cambios respecto a su informe de abril su previsión de que el crecimiento global alcanzará un 3,9% en 2018 y 2019. Este resultado oculta importantes revisiones por países que, además, apenas se reflejan en los grandes agregados.

De hecho, el crecimiento de las economías desarrolladas se revisa sólo una décima a la baja en 2018, hasta el 2,4%, y se mantiene sin cambios en el 2,7% para 2019. Sin embargo, de las grandes economías, solo EEUU se salva de un recorte en sus previsiones de crecimiento (2,9% en 2018 y 2,7% en 2019), mientras que la debilidad de comienzos de año aconseja una revisión a la baja en el crecimiento estimado para 2018 de 0,2 p.p. en Reino Unido, Japón y la UEM que, además, es la única de las tres que ve recortado su crecimiento en 2019 respecto al informe de abril. Dentro de la UEM, todas las grandes economías ven recortado en 0,3 p.p. la previsión de crecimiento para 2018, mientras que las revisiones son más dispares para 2019 e, incluso, Alemania ve revisado una décima al alza su crecimiento para el próximo año. Destaca positivamente España, que consolida la revisión al alza en 2018 y 2019 del informe de abril y se confirma como la economía más dinámica de la región, lo que contrasta con la situación de Francia e Italia, que crecerán por debajo de la media de la UEM en los dos próximos años (ver tabla).

Respecto al crecimiento de las economías emergentes, se mantiene sin cambios la previsión del 4,9% en 2018 y del 5,1% en 2019 publicada en abril, lo que puede sorprender dada la notable revisión a la baja que se plantea para el conjunto de América Latina: -0,4 p.p. en 2018, hasta 1,6%, y -0,2 p.p. en 2019, hasta 2,6%. Este deterioro del escenario se explica por el tensionamiento de las condiciones financieras y la necesidad de ajustes que debe llevar a cabo Argentina; por el impacto de la huelga de transportistas y la incertidumbre política de Brasil; y por las tensiones comerciales y la incertidumbre sobre la renegociación del Nafta en México. Mención especial para Venezuela, que no logra beneficiarse de la subida de los precios del crudo, con una economía colapsada e inmersa en una crisis humanitaria. Señalar que el FMI sólo publica las previsiones para Brasil y México (ver tabla).

Los riesgos para el escenario que presenta el FMI en su informe de julio se concentran a la baja, incluso en el corto plazo. La mayor amenaza procede de la actual escalada proteccionista, que podría truncar la expansión actual y deteriorar las expectativas de crecimiento a medio plazo, tanto por el impacto directo en las cadenas de suministros y sobre la productividad, como por el aumento de la incertidumbre y su impacto negativo sobre la inversión.[1] Otro factor a tener en cuenta es la posibilidad de un cambio brusco de las condiciones financieras internacionales en respuesta, por ejemplo, a: un recrudecimiento de la guerra comercial; un aumento del riesgo geopolítico; o un incremento de la inflación en EEUU mayor del esperado, lo que llevaría a los mercados a replantearse sus expectativas de subidas de tipos por parte de la Fed. Este tensionamiento de las condiciones financieras afectaría la composición de las carteras, provocaría fuertes movimientos en los tipos de cambio y reduciría, aún más, las entradas de capital en las economías emergentes.

En consecuencia, el FMI aconseja evitar la aplicación de medidas proteccionistas y adoptar medidas conjuntas que favorezcan el crecimiento del comercio mundial. Asimismo, advierte que, dado que la capacidad ociosa ha disminuido globalmente y que los riesgos a la baja están aumentando, buena parte de los países deberán reforzar sus cuentas fiscales y obtener margen de maniobra suficiente para poder aplicar políticas expansivas cuando el ciclo se dé la vuelta, así como para aumentar su resistencia en el caso de que aumente la volatilidad de los mercados.


[1] El efecto de medidas comerciales más amplias anunciadas por Estados Unidos el 10 de julio no está incorporado en las previsiones actuales.

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