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FMI / Covid-19 causa la recesión más grave desde la Gran Depresión

Publicado el 14/04/2020

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El impacto de la pandemia del coronavirus sobre la economía mundial será brutal: el FMI estima que el PIB global en 2020-21 será unos 9 billones de dólares inferior al que hubiera alcanzado en ausencia del virus; una pérdida superior al tamaño conjunto de las economías de Alemania y Japón. Las previsiones que presenta se elaboran bajo el supuesto de que la epidemia comienza a remitir claramente en la segunda mitad de 2020 y que las medidas de “cuarentena” impuestas vayan levantando gradualmente. No obstante, la incertidumbre que rodea este escenario es muy elevada y no pueden descartarse ajustes a la baja adicionales.

El impacto de Covid19 sobre la economía mundial será devastador. Según el FMI, el PIB mundial retrocederá en 2020 un 3%, lo que supone un recorte de 6,3 p.p. respecto a las estimaciones realizadas hace apenas tres meses. Se trata de ritmos de contracción en el PIB mundial no vistos desde la Gran Depresión de 1929 y sustancialmente más intensas a las observadas durante la crisis financiera del 2007-08 (en el caso de EEUU y la UEM cerca del doble). Lo más preocupante es advertir que, mayoritariamente, las fuertes contracciones de este año no se compensarán con la recuperación que se anticipa para 2021; por ejemplo, en el caso de las economías desarrolladas, los niveles de PIB previos a la crisis no se volverán a alcanzar hasta 2022 (la recuperación se encontraría entre las más lentas en forma de "U").

Entre países, las economías desarrolladas son las que sufren las mayores revisiones, principalmente en Europa, donde se espera para este año una contracción del 7,5% en los países que conforman la UEM. España e Italia se encuentran a la cabeza de las recesiones esperadas en el viejo continente, lo que refleja principalmente la magnitud del brote del virus en los países del sur, así como la importancia relativa de sectores económicos más sensibles a las restricciones en el transporte, como el turismo. En EEUU, se estima que la fuerte contracción del 6% en 2020 conlleve un incremento en la tasa de paro, desde 3,7% hasta 10,4% este año y hasta 9,1% en el 2021.

Por su parte, para las economías emergentes, el FMI anticipa una contracción en torno al 1% este año, que dará lugar a una recuperación de 6,6% en el 2021, principalmente gracias al rebote en las dos grandes economías China e India, que son las únicas donde se espera crecimiento positivo en balance para este año. Si bien las revisiones son de menor grado que las realizadas para el mundo avanzando, el FMI reconoce que los países emergentes concentran los mayores riesgos: al shock de índole sanitario se suman la abrupta caída en la producción interna, en el volumen y precios de las ventas externas (fuerte deterioro de los términos de intercambio), más pronunciada para los países productores de materias primas, así como las marcadas presiones en los flujos de capital y el empeoramiento de las condiciones financieras.

Dada la naturaleza del shock, el FMI reconoce el elevado nivel de incertidumbre que rodea las previsiones. En detalle, el escenario central supone que el pico de la pandemia se alcance a lo largo del 2T20, con un levantamiento gradual de la mayoría de las medidas impuestas en restringir la movilidad. Asimismo, las previsiones excluyen nuevas oleadas de contagios en la segunda mitad del año: el FMI asume que la enfermedad se controlará en gran medida en torno al verano. Dicho supuesto permitiría una normalización en los mercados financieros y en la confianza de los agentes privados que, a su vez, daría lugar a una fuerte reactivación en la actividad económica mundial. Escenarios alternativos considerados por el FMI, que suponen una mayor duración en la propagación del virus, una nueva oleada de contagios o una combinación de éstas dos, implicarían caídas adicionales en el PIB mundial de entre 3 p.p. (si la pandemia se extiende durante la mayor parte de 2020) y 8 p.p. (si la pandemia continua en 2021) respecto al escenario central.

Medidas excepcionales para una situación excepcional. El FMI ha valorado muy positivamente los esfuerzos que los países han llevado a cabo a título individual para mantener confinadas a la población para limitar la propagación del virus. Además, considera que las políticas fiscales, monetarias y financieras ya adoptados (garantías de crédito, facilidades de liquidez, indulgencia en materia de préstamos, ampliación del seguro de desempleo, mejora de las prestaciones y las desgravaciones fiscales, entre otras) resultarán vitales para las familias y las empresas. Señala que este apoyo de las políticas económicas debe continuar mientras dure la fase de contención de la enfermedad para limitar el impacto negativo que tendrá la caída de la inversión y la pérdida de empleo.

Es necesario, asimismo, diseñar las bases para la recuperación. A medida que las medidas de contención se vayan levantando, será necesario instrumentar políticas de apoyo a la demanda, incentivar la contratación y sanear los balances públicos y privados. A este respecto, destaca que las políticas fiscales expansivas que se apliquen en aquellos países que cuenten con mayor margen redundarán en el beneficio del resto de economías. No descarta que sea necesario mantener las moratorias de los pagos de deuda y afrontar alguna reestructuración durante la fase de recuperación.

La cooperación internacional será clave. El FMI advierte de que muchas economías emergentes no cuentan con recursos para proporcionar servicios de salud adecuados o para instrumentar políticas económicas que mitiguen el impacto de la pandemia. Por ello, recalca que la cooperación multilateral es fundamental para que la economía mundial recupere el tono: los acreedores bilaterales y las instituciones financieras internacionales deberían proporcionar financiación en condiciones favorables, subvenciones y alivio de la deuda. El propio FMI se pone como ejemplo al destacar que ya ha desplegado su capacidad de préstamo de 1 billón de dólares para apoyar a los países más vulnerables; hace apenas una semana, el FMI y el Banco Mundial anunciaron que 85 países ya habían solicitado ayuda, el doble que durante la crisis de 2008.

España: fuerte caída del PIB por Covid-19.

Hace apenas tres meses el FMI preveía una prolongación de la etapa expansiva, en una senda amortiguada, con un crecimiento del 1,6% este año, tan sólo cuatro décimas menos que en 2019, pero la crisis sanitaria del Covid-19 ha dado al traste con todas las proyecciones. El FMI prevé ahora para la economía española una caída del PIB del 8%, lo que supondría la mayor contracción desde los años 30 del pasado siglo, en plena Guerra Civil. En línea con el fuerte ajuste de la actividad, también se producirá una intensa destrucción de empleo, lo que elevará la tasa de paro hasta cerca del 21% de la población activa, casi siete puntos más que en 2019 y la tasa más elevada desde 2015.

El año próximo se producirá un rebote de la actividad y el empleo, aunque ni tan intenso ni tan rápido como se anticipaba inicialmente: el crecimiento esperado del PIB será del 4,3%, gracias también, en parte, al efecto base. Por su parte, la tasa de paro se moderará hasta el 17,5%.

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