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España / Tras el verano, las restricciones devuelven al sector hotelero a los pésimos registros de junio

Publicado el 24/11/2020

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Las pernoctaciones hoteleras se situaron en octubre un 83% por debajo de las del año pasado, mientras que la oferta de plazas también se redujo, pero en menor intensidad (-52%), provocando una fuerte caída de la rentabilidad del sector. La extensión de la segunda ola del virus por el territorio nacional y entre los principales mercados emisores europeos y el aumento de las restricciones de movilidad de las personas suponen devolver al sector a una situación similar a la del pasado mes de junio: se permite la continuidad de la actividad del sector, pero la restricción de movilidad de las personas impide una reactivación de la demanda.

La demanda hotelera no alcanza el 20% de los niveles de 2019. En octubre, el sector hotelero tan solo registró 5,080 millones de pernoctaciones, lo que supone una caída interanual del 83% y retomar los peores registros desde el mes de junio, cuando el sector apenas comenzaba a reabrir tras el estado de alarma. El dato no sorprende demasiado, teniendo en cuenta las restricciones de movilidad, tanto local como entre países, que está ocasionando la segunda ola del virus. En lo que llevamos de año, las pernoctaciones han caído un 72% interanual acumulado.

Entre tipos de establecimiento, la demanda se está mostrando más débil en el caso de las categorías intermedias: las estancias en los establecimientos de 3 estrellas están cayendo a ritmos del 86% interanual en octubre y también son los que más caen en el acumulado del año (-76%); frente a las categorías inferiores de 1 y 2 estrellas, que parecen menos afectadas por las consecuencias de la pandemia y son las que menos caen en términos relativos (entre 10-15 p.p. menos que los anteriores).

En octubre, el descenso de las pernoctaciones se intensifica tanto en el caso de residentes (-57% interanual en octubre) como de extranjeros (-94%), si bien los residentes sigue comportándose algo mejor. Ese fuerte descenso de las pernoctaciones de no residentes concede una mayor importancia a las pernoctaciones nacionales, que ya suponen más de la mitad de las estancias totales (en diciembre del año pasado, suponían tan solo un 35%).

Entre mercados emisores, las pernoctaciones están cayendo algo menos en estos últimos meses en el caso de los mercados más próximos (Francia y Portugal), pero también en algunos mercados de menor importancia para el sector, como puede ser Luxemburgo, Finlandia o desde países africanos (en conjunto, apenas suponen el 1,7% de las pernoctaciones totales). Por el contrario, caen por encima de la media mercados emisores importantes como Alemania (uno de los que impuso mayores restricciones a la movilidad de sus ciudadanos), así como mercados europeos secundarios y más alejados (Países nórdicos, Irlanda, Rusia, entre otros) o aquellos que exigen vuelos de larga distancia (EEUU o Japón).

Por el lado de la oferta, también se observa un deterioro respecto a meses anteriores, aunque se siguen comportando mejor que la demanda. En octubre, estuvieron abiertos unos 10.600 establecimientos (en torno a un tercio de los que había hace un año) y se ofertaron unas 382.400 habitaciones (menos de la mitad que en 2019). En términos de las habitaciones ofertadas y entre categorías, la lectura es similar a por el lado de la demanda: la oferta cae con mucha más fuerza en las categorías intermedias (-62% interanual en octubre en establecimientos de 3 estrellas), frente a las inferiores (-28% en 1 estrella).

Esa combinación de una mayor contracción de la demanda que de la oferta da como resultado una ocupación en mínimos: 26,14% de las habitaciones ofertadas en octubre, frente a una ocupación media en torno al 60% que suele registrar el sector en un mes de octubre. Entre tipos de establecimiento, en este caso, la ocupación cae en mayor medida entre las categorías más elevadas de 5 (-49 p.p.) y 4 (-47 p.p.) estrellas.

La rentabilidad del sector vuelve a descender con una intensidad similar a la del mes de junio. La tarifa hotelera media (ADR) fue de 64,28 € por habitación en octubre, lo que supone un descenso del 25% interanual. Además, como la ocupación volvió a reducirse, el ingreso medio por habitación disponible (RevPAR) disminuyó a ritmos del 71% interanual, hasta apenas 16,38 €/habitación. Entre categorías, el mayor deterioro de la rentabilidad se concentra en los establecimientos de gama alta: la rentabilidad se desploma un 74% interanual en los hoteles de 5 estrellas; frente a un descenso del 62% en los de 2 estrellas (los que menos rentabilidad están perdiendo).

Las regiones con mayor peso en el sector hotelero son las que peor se comportan

En términos generales y, en lo que llevamos de año, sigue siendo evidente el diferente comportamiento entre, en el lado negativo, las regiones más turísticas, de grandes ciudades o de playa, tradicionalmente, masificadas y dependientes de turistas extranjeros; frente a aquellas regiones menos saturadas, con un turismo más local, de tipo rural, menos masificado y con una menor incidencia de la crisis sanitaria, que han tenido registros algo mejores. En el mes de octubre, tras el final de una temporada de verano desastrosa, donde la segunda ola del virus se ha extendido a, prácticamente, todo el país, las diferencias entre regiones son algo menores y no se explican por la incidencia de la crisis sanitaria. En cualquier caso, lo único que queda claro es que las regiones donde el sector hotelero tiene mayor peso en el total nacional son las que peor se están comportando, con la única excepción de Galicia (su oferta hotelera supone el 9,5% del total).

En el lado menos negativo, destacan Extremadura, Aragón, C. La Mancha, Asturias, Galicia y P. Vasco, entre otras, donde las pernoctaciones se encuentran entre el 50% y el 40% de los niveles de 2019; la oferta se encuentra entre el 90%-80%; y el grado de ocupación en torno al 30% (10 p.p. más que la media). En el lado más negativo se encuentran Baleares, Cataluña, Canarias y Madrid, entre otras, ya que las estancias hoteleras se encuentra por debajo del 20% de los niveles de 2019; la oferta se encuentra entre el 40%-50% y el grado de ocupación está por debajo de la media nacional (excluyendo a Canarias). En lo que respecta a la rentabilidad del sector hotelero, Canarias, P. Vasco, C. Valenciana, Baleares y Andalucía, entre otras, son las regiones que mayores ingresos por habitación disponible han registrado en octubre; si bien es cierto que, en el caso de Canarias y P. Vasco, esas rentabilidades son modestas frente a otros años (están cayendo más del 70% interanual). Por último, destacar que las mayores caídas en la rentabilidad se producen en la C. de Madrid (-86%) y Cataluña (-76%), destinos de ciudad y relativamente caros; mientras que las menores pérdidas se registran en Aragón, Murcia y Asturias, entre otras.

En balance, los registros de octubre no hacen más que reflejar el mal momento por el que atraviesa el sector hotelero después de la escasa reactivación que se produjo en julio y agosto; meses en los que las caídas de demanda y oferta se moderaron gracias a la reapertura del sector justo en la temporada de verano. Para los próximos meses hasta final del año, las perspectivas para el sector son muy negativas, teniendo en cuenta que, exceptuando Extremadura y las regiones insulares, todas las CCAA han impuesto desde finales de octubre un confinamiento perimetral en grandes ciudades y en las propias comunidades, de tal manera que se restringen los movimientos de sus ciudadanos entre la mayor parte de regiones, por lo que las pernoctaciones serán similares a la registrada en junio: entonces, respecto a los niveles de 2019, la demanda era apenas el 5% y la oferta tan solo un 35%. Además, la esperanza de que Canarias pudiera ‘maquillar' los resultados del año en los próximos meses (tradicionalmente, suele mantener una elevada actividad) se han enfriado con la obligación de que aquellos turistas extranjeros que quieran entrar en la región deban presentar una prueba PCR negativa.

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