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España / Se amplía la brecha con Europa en materia de innovación

Publicado el 12/12/2017

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Tras el fuerte ajuste sufrido durante la crisis (-12,8% acumulado), el gasto en I+D muestra una lenta recuperación: creció en 2016 por segundo año consecutivo, pero apenas un 0,7%. El tirón del gasto empresarial compensó ampliamente el retroceso del realizado por las AA.PP., que, lastrado por el proceso de consolidación fiscal, mantiene una senda contractiva prácticamente ininterrumpida desde 2011.

En términos de PIB, el gasto en I+D se redujo hasta el 1,19%, mínimo de la última década y muy lejos de la media de nuestros socios de la UEM (2,12%). Eliminar el retraso relativo con respecto a Europa en este terreno es fundamental para elevar la competitividad de nuestro tejido productivo y, por tanto, lograr un crecimiento sólido y duradero en el medio y largo plazo.

El pasado año el gasto interno[1] en Investigación y Desarrollo (I+D) ascendió a 13.260 millones de euros, un 0,7% más que en 2015. En términos de PIB, dicha cantidad representó el 1,19%, mínimo en 10 años (1,22% el año anterior), de modo que se prolonga la senda descendente iniciada en 2010, mientras que la brecha con la UEM aumenta levemente hasta 0,93 puntos, la más alta desde 1999.

El Indicador Sintético de Innovación[2], elaborado por la CE, también muestra el retraso de la economía española respecto a los países de nuestro entorno, que se plasma en los menores resultados de los sistemas de innovación. Como se ve en el siguiente gráfico, con datos de 2016, España ocupa el 17º lugar y se encuadra dentro de los "innovadores moderados", aquellos países con un rendimiento de su sistema de innovación por debajo de la media de la UE y muy lejos (más de 50 puntos porcentuales) de los llamados "líderes en innovación" (Alemania, Reino Unido, Holanda, Finlandia, Dinamarca y Suecia).

Pero, además, en los últimos años (desde 2010), mientras que el rendimiento medio de la UE en innovación ha mejorado ligeramente (dos puntos), en nuestro país se ha reducido casi en la misma cuantía, en contraste con los intensos avances que se han registrado en otros países "innovadores moderados" como Malta y Lituania.

Por otro lado, la mayor parte del gasto en I+D realizado en 2016 (el 53,7% del total o el 0,64% del PIB) fue ejecutado por el sector empresarial, que registra un crecimiento del 3%, el más intenso desde 2008. En cambio, se redujo el gasto, tanto en la enseñanza superior (-1,5% hasta el 0,33% del PIB) como, sobre todo, en las AA.PP. (-2,7% hasta el 0,22%).

En todo caso, la caída del gasto total en I+D desde 2008 (un 9,81% o 0,13 puntos de PIB) se explica, en mayor medida, por el ajuste efectuado por las empresas (-11,7%), mientras que los retrocesos en la enseñanza y las AA.PP. fueron menores (-7,2% y -8,2%, respectivamente).

Por su parte, el número de empresas que realizan actividades de I+D se incrementó en 2016, por vez primera en cuatro años, un 2,8% hasta 10.325. En todo caso, dicha cifra sigue muy lejos de los máximos de 2008, cuando se superaron las 15.000 empresas.   

En cuanto al personal empleado (equivalente a jornada completa) en este tipo de actividades, en 2016 aumentó un 2,5%, el mayor avance desde 2008, hasta 205.873 personas, cantidad que representa el 1,12% del total de ocupados y el nivel más alto en cuatro años, aunque un 7,3% inferior al existente en 2010.

El 43,8% de este empleo se concentra en las empresas, seguido por la enseñanza superior (36,5%) y las AA.PP. (19,4%).

Se mantiene la elevada divergencia por CC.AA.

El mayor esfuerzo en actividades de I+D correspondió a Cataluña, Navarra, Madrid y País Vasco, todas ellas por encima de la media nacional; en el extremo opuesto se situaron los dos archipiélagos, con un gasto inferior al 0,5% de su PIB, lo que refleja también una especialización productiva con mayor peso de las actividades turísticas, en detrimento de las industriales. No obstante, Baleares y Canarias fueron las regiones que más aumentaron el pasado año la dotación para estas actividades, con crecimientos superiores al 4%, en contraste con los más modestos avances en Asturias (+2%) y La Rioja (+1,8%).

Por otro lado, como se observa en el gráfico inferior izquierdo, todas las regiones han reducido su esfuerzo en innovación en términos de PIB respecto a 2008, con la excepción de Murcia, donde ha crecido una décima. Destacan negativamente los casos de Extremadura, Madrid y Navarra, con la pérdida de tres décimas de PIB.

Automoción y aeronáutica, las actividades donde más aumenta el gasto en I+D

El pasado año el gasto en I+D se repartió prácticamente a partes iguales entre los servicios (49% del total) y la industria (48,7%). En el primer caso, destacan las actividades profesionales, científicas y técnicas, sobre todo los servicios de I+D, y las actividades informáticas y de programación. En el caso de la industria, sobresalen farmacia, vehículos de motor y construcción aeronáutica.

Respecto a 2008, el gasto en I+D de la industria ha ganado protagonismo de forma notable (4,4 puntos), especialmente construcción aeronáutica y vehículos de motor (más de dos puntos en ambos casos), frente a la pérdida de los servicios (-2,8 puntos). En este último caso, contrasta el aumento en servicios de I+D con el descenso en actividades comerciales.


[1] Comprende los gastos corrientes y de capital correspondientes a las actividades de I+D ejecutadas en el interior del territorio nacional.

[2] Elaborado a partir de cuatro tipos principales de indicadores (condiciones macro, inversiones, actividades de innovación e impactos) y 10 dimensiones de innovación (recursos humanos, sistemas de investigación atractivos, entorno favorable a la innovación, financiación y apoyo, inversiones de las empresas, innovadores, vínculos, activos intelectuales, impactos en el empleo y efectos de las ventas).

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