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España / Recorte generalizado del endeudamiento por agentes

Publicado el 18/01/2019

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Tras la ralentización observada en el último año, en el 3T18 se intensifica el proceso de desapalancamiento de la economía, un factor clave para lograr un crecimiento sostenido a medio plazo. En términos de PIB, la deuda global se reduce a niveles de hace ocho años; además, el ajuste se extiende a todos los sectores, tanto hogares y empresas como Administración Pública, algo que no sucedía desde mediados de 2017.

Por su parte, el deterioro de los mercados financieros afectó negativamente a la riqueza neta de hogares y empresas: el valor de acciones y fondos de inversión en manos de dichos agentes se redujo en casi 26.000 millones de euros en el trimestre, lo que fue parcialmente contrarrestado por la evolución en sentido contrario de títulos de deuda, seguros y pensiones.

La deuda total de la economía española[1] en volumen quebró en el 3T18 la senda ascendente que venía registrando y se redujo un 0,2% trimestral hasta 3,38 billones de euros. Por su parte, en términos de PIB se sitúa en el 282,8%, tres puntos menos que el trimestre anterior y mínimo desde el cierre de 2010.  

 

Al desapalancamiento en el trimestre contribuyeron, tanto las AA.PP. como, sobre todo, el sector privado.

En el caso de la deuda pública, cae un punto hasta el 129,3%[2], aunque, desde los mínimos de 2008, ha aumentado en casi 90 puntos. La deuda privada, se reduce en dos puntos hasta el 153,5% del PIB, la más baja desde mediados de 2004 y 64,6 puntos por debajo de los máximos de 2010; en términos consolidados, la caída trimestral es algo mayor, 2,4 puntos hasta el 134,7%[3].

Se retoma la corrección de la deuda de los hogares

Tras el fuerte aumento del trimestre anterior, el más intenso en una década, la deuda de los hogares volvió a tasas negativas en el 3T18 y cayó un 1% trimestral, si bien en términos interanuales registra un ligero ascenso (+0,1%), el primero en ocho años. La cifra resultante (713.872 millones de euros) representa el 59,7% del PIB, 1,1 puntos menos que el trimestre precedente y 25,4 puntos por debajo de los máximos de 2010: hay que retroceder hasta el 1T04 para encontrar una ratio inferior.

En términos de la renta bruta disponible (RBD), la deuda se reduce casi dos puntos hasta el 98,3% (100,8% un año antes).

Respecto a los flujos financieros de los hogares, la adquisición neta de activos financieros en el trimestre fue negativa (-19.893 millones de euros), como viene sucediendo en este trimestre desde 2007. Dicha cifra, que es más negativa que la de un año antes (-15.500 millones), se explica, básicamente, por la menor contratación de depósitos, sobre todo a plazo (-5.649 millones vs -1.553 los transferibles), en contraste con el aumento de valores de deuda y participaciones en fondos de inversión (1.614 millones y 2.681 millones, respectivamente).

Teniendo en cuenta que los activos registraron una leve depreciación (-2.125 millones de euros), derivada del comportamiento de acciones y fondos de inversión, el saldo total de activos financieros se redujo un 1% trimestral hasta 2,16 billones de euros.  

En cuanto a la riqueza financiera neta de los hogares, se redujo un 0,9% trimestral (+1% interanual) hasta 1,38 billones de euros, el 115,5% del PIB (117,7% al cierre de 2017).

Como se observa en el gráfico anterior (con datos al 2T18), la mayor parte de la riqueza total de las familias sigue materializada en activos no financieros (inmobiliarios): en concreto, el 78,6% del total, que representa el 431,2% del PIB.   

El endeudamiento de las empresas, en niveles de 2005

La deuda de las empresas se redujo un 0,2% trimestral (-1,9% anual) en el 3T18 hasta 1,12 billones de euros, mientras que, en términos de PIB, cae nueve décimas hasta el 93,8%, la ratio más baja desde el inicio de 2005 (-39,3 puntos desde los máximos de 2010).

Aunque los préstamos de instituciones financieras siguen representando la mayor parte de la deuda empresarial (el 48,2%), su peso no ha dejado de caer, de forma casi ininterrumpida, desde 2008, cuando alcanzó máximos (68,5%): la caída acumulada en volumen supera el 44%.   

Como viene sucediendo desde que arrancó 2018, las mayores amortizaciones provocan que la reducción del saldo de deuda sea compatible con un aumento de la deuda neta contraída: poco más de 1.000 millones, fundamentalmente préstamos de otras empresas y, en menor medida, títulos de deuda del resto del mundo, que compensaron ampliamente la prolongada caída de los préstamos contratados con instituciones financieras (-6.105 millones).

Por lo que respecta a la adquisición neta de activos financieros, ascendió a 7.584 millones de euros, la cifra más baja en un tercer trimestre desde 2013 (16.063 millones en el 3T17), que se materializó en créditos comerciales, préstamos a otras empresas y, sobre todo, acciones no cotizadas.

Dado que los activos de las empresas se depreciaron (-16.000 millones de euros), el saldo total de los activos financieros se contrajo ligeramente, un 0,3% trimestral hasta cerca de 2,43 billones de euros.


[1] El concepto de deuda que se emplea a lo largo de esta nota incluye sólo la materializada en valores representativos de deuda y en préstamos. Asimismo, la deuda del conjunto de la economía no incluye instituciones financieras.

[2] Este concepto de endeudamiento es más amplio que el utilizado por la CE en términos del Protocolo de Déficit Excesivo (PDE): este último, que se sitúa en el 98,3% del PIB, incluye las obligaciones brutas de las AA.PP. en efectivo y depósitos, títulos representativos de deuda (computados por su valor nominal y no por su valor de mercado) y préstamos, excepto los pasivos emitidos por Administraciones en manos de otras Administraciones; descontados dichos pasivos entre Administraciones, la deuda de las AA.PP. asciende al 108,6% del PIB.

[3] El umbral fijado por la CE en el Procedimiento de Desequilibrios Macroeconómicos (PDM) se sitúa en el 133%. El PDM tiene como objetivos reforzar la supervisión macroeconómica y prevenir y corregir situaciones de riesgo, como elevados déficits por cuenta corriente, endeudamientos insostenibles o burbujas del mercado de la vivienda.

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