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España / Pese al desplome del turismo, se sigue registrando superávit corriente

Publicado el 26/02/2021

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La crisis derivada del Covid-19 frenó de forma drástica los intercambios con el exterior en 2020, tanto de bienes como de servicios, en especial el turismo, un sector muy afectado por las medidas de distanciamiento social, que llevaron, incluso, durante algún tiempo, al cierre de fronteras. En este sentido, los ingresos turísticos superaron ligeramente los 16.000 millones de euros, casi un 80% menos que el año anterior: hay que retroceder hasta 1993 para encontrar una cifra más baja. Aunque los pagos también retrocedieron, lo hicieron con menor intensidad, un 71,6%, de modo que el superávit de turismo fue el más reducido en, al menos, tres décadas, apenas un 0,8% del PIB (3,7% en 2019).

En consecuencia, y a pesar de la corrección del déficit comercial, la balanza por cuenta corriente cerró con un superávit del 0,7% del PIB, tres veces menos que el año anterior y el menor desde 2012.  

La balanza por cuenta corriente intensificó en diciembre de 2020 el deterioro que se vino observando a lo largo de todo el año: el superávit de apenas 729 millones de euros es tres veces inferior al de un año antes y el peor registro en dicho mes desde 2011. De nuevo es el turismo el principal responsable de este intenso deterioro, ya que su superávit se hunde un 88,3% interanual hasta 217 millones de euros, el peor balance en un mes de diciembre desde que arranca la serie, en 1993. También empeora el saldo de rentas, pues anota el primer déficit en nueve años (-113 millones vs 478 millones un año antes). En cambio, el déficit comercial se reduce con fuerza hasta 1.073 millones de euros, prácticamente la mitad que en dic-19.

El conjunto de 2020 cierra con un fuerte descenso del superávit corriente, casi un 70% hasta poco más de 8.000 millones de euros, el más bajo desde 2012, mientras que en términos relativos se reduce hasta el 0,7% del PIB (2,1% anterior). El deterioro de la balanza corriente el pasado año se explica por el pésimo comportamiento del turismo, cuyo superávit se desploma un 80,4% hasta 9.050 millones, también mínimo de la serie, al igual que el dato de diciembre. Esto fue parcialmente compensado por la mejoría, tanto de la balanza de rentas, que reduce su déficit un 12,6% hasta 9.510 millones, como, sobre todo, de la comercial[1], que anota el menor saldo negativo desde 1987 (13.422 millones, un 58% menos que en 2019): ello fue gracias a la evolución de sus dos componentes, sobre todo el no energético (superávit de 1.106 millones vs -8.737 millones en 2019); en el caso de la balanza energética, el déficit se reduce un 37,5% hasta 14.528 millones.  

Dentro de la balanza de bienes y servicios, tanto las importaciones como, sobre todo, las exportaciones retroceden con una intensidad extraordinaria: un 17,8% y un 20,9%, respectivamente.

•·         Entre las exportaciones, los ingresos por turismo caen un 77,4% (sólo en abril y mayo, con el cierre de fronteras, la caída llegó al 100%), mientras que las ventas de bienes se reducen un 10%, el peor registro desde 2009, lastradas, sobre todo, por las energéticas (-40,9% vs -7,5% las no energéticas).

•·         En cuanto a las importaciones, descienden fundamentalmente los pagos por turismo, un 71,6%, pero también, aunque en menor medida, las compras de bienes (-14,7%), especialmente las energéticas
(-39,1% vs -10,8% el resto).

Si al superávit corriente le añadimos el de la balanza de capital (4.783 millones de euros, cifra que es un 13,5% superior a la del año anterior), el resultado es una capacidad de financiación de la economía de 12.813 millones, la cifra más baja en ocho años (30.787 millones en 2019).

Por lo que respecta a la balanza financiera (excluido el Banco de España), registra el pasado año un saldo neto positivo de 96.088 millones de euros, lo que significa que las inversiones de españoles en el exterior fueron superiores a las de extranjeros en España (es decir, hay una salida neta de fondos); esta cifra, además, es la más alta desde 2012 (10.050 millones un año antes). La inversión directa y, sobre todo, la de cartera contribuyen a esta ampliación del saldo financiero:

•·         El saldo de la inversión de cartera es positivo (43.488 millones de euros), en contraste con el de 2019
(-50.973 millones): los activos netos (inversiones de españoles en el exterior) aumentan en 64.362 millones, muy por encima de los pasivos (inversiones de extranjeros en nuestro país), que crecen en 20.873 millones. 

•·         El saldo positivo de la inversión directa supera ampliamente el de 2019 (16.313 millones vs 9.968 millones) y es fruto del mayor incremento de los activos (38.394 millones vs 22.082 millones los pasivos).

Por último, aunque la otra inversión también anota un saldo neto positivo en 2020 (40.022 millones), éste es algo inferior al del año anterior (59.321 millones). Este resultado procede de un aumento de los activos por 20.983 millones, frente a la reducción de los pasivos (-19.043 millones).


[1] Datos de comercio de bienes (energéticos y no energéticos) en términos de Aduanas.

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