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España / Los rebrotes de la enfermedad vuelven a enfriar las expectativas para el sector hotelero español

Publicado el 23/09/2020

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La segunda ola de la COVID-19 ha introducido importantes restricciones a los vuelos entre países y terminado por lastrar el atractivo del sector hotelero español. La demanda siguió deprimida en agosto (apenas supone el 36% de sus niveles normales) y la oferta ha moderado el aumento que se había observado en junio y julio (se encuentra en el 65% de los niveles de 2019). Las perspectivas de corto plazo siguen siendo muy débiles, teniendo en cuenta que la extensión de los rebrotes apenas se ha contenido y que se termina la temporada alta para la mayor parte de las regiones.

La demanda hotelera apenas se encuentra al 36% del nivel del año pasado. En agosto, se registraron 16,8 millones de pernoctaciones hoteleras, lo que supone en torno a 30 millones menos de estancias que en 2019 y, sin duda, el peor mes de agosto desde que existen datos. En lo que llevamos de año, la pérdida de estancias por parte del sector hotelero español superan los 160 millones, lo que supone un descenso respecto al mismo periodo del año pasado del 70%.

Por categorías, el deterioro es bastante generalizado, aunque una lectura de los datos en lo que llevamos de año muestra que los establecimientos de 1 y 2 estrellas son los que menos caen (en torno al -60%), seguidos de los de 4 y 5 estrellas (-69%); frente a los de 3 estrellas son los registran una mayor caída de la demanda (-74%). Aunque las diferencias no son tremendamente significativas, sí que parece reflejar que el turista que decide pernoctar, o bien, se está viendo menos afectado por la crisis económica (por tanto, puede permitirse hoteles más caros), o se trata de un turista de renta media-baja, o sujeto a mayor incertidumbre sobre su renta a medio plazo y, por tanto, está acudiendo a hoteles de menor categoría, por una cuestión de precio y/o de ahorro precaución).

Entre turistas españoles y extranjeros, cada vez, el descenso de las estancias se concentra en los extranjeros: desde la reapertura del sector, las pernoctaciones de turistas nacionales están cayendo cada vez a menores tasas (-34% en agosto vs -87% en junio, primer mes de reapertura); mientras que apenas se observa mejora en los turistas extranjeros (caídas por encima del 80%). De hecho, en agosto, los rebrotes de la COVID-19 han reducido el atractivo del destino España y, además, se han introducido restricciones para viajar a España por parte de gobiernos europeos.

Entre CCAA, siguen destacando positivamente aquellas que, tradicionalmente, dependen menos del turista extranjero (las llegadas de turistas se han desplomado en agosto por los rebrotes), están poco masificados (frente al turismo de playa de sur y levante o de ciudad), y donde la incidencia de la crisis sanitaria ha sido o está siendo menor. En este sentido, las caídas interanuales están siendo mucho menores en Cantabria y Asturias (caídas interanuales por debajo del 17%) frente a Baleares y C. Madrid, con caídas que superan el 80%.

Por su parte, la oferta sigue recuperándose en mayor medida que la demanda: en agosto, se estima que se han ofertado 567 mil habitaciones (eso sí, el avance se ha moderado respecto a meses anteriores), lo que supone algo más del 65% de la oferta media de los últimos años. La lectura por regiones es similar a la de demanda: Canarias y Baleares, las regiones más dependientes del turista extranjero y que se trata de turismo de playa y algo más masificado, la oferta apenas se encuentra al 50% respecto a años anteriores. por su parte, Madrid y Cataluña, turismo de ciudad, son los siguientes que menos habitaciones han ofertado. Por el contrario, la oferta se encuentra en torno al 90% de los niveles pre-COVID en País Vasco, Galicia, Asturias y Cantabria, regiones donde la crisis sanitaria está teniendo menor incidencia y, además, el turismo es más de tipo rural y menos masificado.

Esa combinación entre menor reactivación de la demanda que de la oferta se refleja en las bajas ratios de ocupación en relación a las plazas disponibles: 45,9% por habitación, muy alejado de la ocupación media en un mes de agosto para el sector hotelero español (por encima del 75% en los últimos 5 años). Entre categorías, el descenso en las ratios de ocupación es mucho más evidente en los establecimientos de 4 y 3 estrellas, donde han caído en torno a 36-38 p.p. en agosto respecto a 2019, de tal manera que, en estos casos, el descenso de la demanda supera en mayor medida al descenso de la oferta. Entre CCAA y en lo que llevamos de año, solo Canarias mantiene una ocupación por encima del 40%, si bien se trata de la mitad de la ratio de ocupación en media de los últimos años.

Teniendo en cuenta la debilidad de la demanda, no sorprende que los precios y la rentabilidad se mantenga en niveles históricamente bajos para un mes de agosto. Los ingresos medios diarios por habitación ocupada (ADR) fueron de 96,8 €/habitación (-11% interanual), pero al ser la ocupación tan baja, los ingresos por habitación disponible (RevADR) fueron de 44,0 € en agosto (-49% interanual vs -57% anterior) frente a una rentabilidad media en ese mes por encima de 80 € desde 2017 (ver gráfico). Entre CCAA, en términos interanuales, se siguen observando fuertes disparidades. Los establecimientos de Canarias, Baleares y Cataluña siguen siendo los más rentables, pero también se encuentran entre los que más han tenido que rebajar sus tarifas respecto a 2019 (caídas en torno al 50%). Por otro lado, regiones mejor paradas como Asturias y Cantabria, mantienen una rentabilidad modesta, pero apenas se han visto perjudicados por la incidencia de la pandemia (las rentabilidades caen a ritmos del 0,7% y 3,4% respectivamente).

El registro de agosto profundiza las dudas que tenía el sector: los rebrotes entre julio y, sobre todo, agosto, han terminado por hundir al sector y dar por cerrada la temporada de verano. La última esperanza del sector turístico: la temporada de invierno en Canarias. A diferencia de otras CCAA, la temporada alta en Canarias no se limita al verano, sino que también se aprovecha entre noviembre y abril, donde los precios son quizás algo más asequibles que en el verano y la climatología es mucho más favorable que en el resto de Europa. La ministra de Exteriores, Arantxa García-Laya, ha mostrado que el apoyo de las instituciones será total, y se vuelve a hablar de negociaciones para crear corredores turísticos con Reino Unido. Además, el gobierno alemán ya ha anunciado su intención de sacar a España de la lista negra de países para viajar a partir del 30 de septiembre. Las estadísticas reflejan que los esfuerzos se centrarán en el turista británico: es el principal mercado emisor de viajeros a Canarias en invierno. En las dos últimas temporadas altas (en 2019 estuvo condicionada por la quiebra del turoperador Thomas Cook), Canarias recibió 3,69 y 3,51 millones de viajeros entre octubre y diciembre, siendo Reino Unido el origen del 34% de los viajeros y Alemania de otro 20%. TUI y Jet2, los dos grandes turoperadores europeos, tienen suspendida la comercialización de viajes a España, aunque ya han anunciado que la retomarán en las próximas semanas con la venta de paquetes a Canarias. En el caso de los turistas británicos, TUI mantiene el veto hasta el 21 de septiembre, mientras que Jet2 ya está comercializando paquetes para viajar a Canarias a partir del 13 de septiembre.

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