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España / Los ERTEs amortiguan el impacto del Covid-19 en el mercado laboral

Publicado el 28/04/2020

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Como ya anticiparon los pésimos datos de afiliación de marzo, el mercado laboral, seriamente dañado por el impacto de la crisis sanitaria del Covid-19, cierra el 1T20 con los peores registros desde 2013, y ello a pesar de que la crisis estalló con toda su crudeza (declaración del estado de alarma, confinamiento de la mayor parte de la población y consiguiente paralización de gran parte de las actividades) en la segunda quincena de marzo.

En todo caso, debido a que (i) los trabajadores afectados por ERTEs siguen considerándose ocupados, y (ii) la dificultad, en el actual estado de confinamiento, de cumplir con los requisitos de la definición de paro en términos EPA, los datos habituales de ocupación y paro no reflejan en toda su magnitud el impacto del Covid-19 sobre el mercado laboral. Por ello, hay que tener en cuenta también el comportamiento de las horas trabajadas, que se han reducido un 4,25% en el trimestre, y el aumento de inactivos (+257.500 personas), que ha absorbido a parte de la población que ha perdido el empleo. 

La situación excepcional que estamos viviendo, con la mayor parte de la población confinada, ha tenido un impacto notable sobre la elaboración de la EPA, tanto en la realización de las entrevistas como en la contabilización de las variables consideradas (ocupación, paro, etc.). En el primer caso, desde el 13 de marzo se sustituyeron las entrevistas personales por telefónicas y a través de Internet; sin embargo, dado que los efectos del estado de alarma se han manifestado desde la semana 11 de las 13 de referencia del trimestre, su influencia sobre el conjunto del periodo queda diluida, ya que las estimaciones de la EPA se calculan como media de todas las semanas de cada trimestre.

En el caso de las variables de la encuesta, hay que tener en cuenta, en primer lugar, que, en términos EPA, los trabajadores afectados por ERTEs no se consideran parados, sino ocupados, siempre que la suspensión temporal de empleo sea inferior a tres meses; en cambio, estas suspensiones temporales, junto con la influencia de otros tipos de ausencias al trabajo, sí se han reflejado en las horas de trabajo realizadas.

En segundo lugar, la cifra de parados puede estar infraestimada, ya que es probable que muchos trabajadores que han perdido su empleo se hayan clasificado como inactivos, debido a que, en la situación de confinamiento, no han podido cumplir con los requisitos de búsqueda activa de trabajo ni incorporarse a un nuevo empleo en caso de encontrarlo.

La mayor destrucción de empleo en siete años

La ocupación se redujo en el 1T20 un 1,4% trimestral (-285.600 empleos), la mayor destrucción de puestos de trabajo en un primer trimestre desde 2013 (-93.500 en 2019), mientras que el total de ocupados asciende a 19,68 millones, la cifra más baja del último año. Además, en términos desestacionalizados, el empleo retrocede por primera vez desde el 3T13, un 0,4%.

 

Si consideramos otros datos, se puede observar mejor la gravedad de la situación. Así, por ejemplo, los ocupados que no han trabajado en la semana de referencia, principalmente por razones técnicas o económicas o por estar sujetos a un ERTE (un total de 562.900 personas), han aumentado en el trimestre en 509.800 personas, la cifra más alta registrada nunca en un primer trimestre.

Por otro lado, como consecuencia de la paralización de buena parte de la actividad económica tras la declaración del estado de alarma, el número total de horas efectivas trabajadas se han reducido un 4,25% trimestral: hay que retroceder hasta 2009 para encontrar un descenso más intenso en un primer trimestre.

Por actividades, la reducción del número de horas efectivas trabajadas en el trimestre es prácticamente generalizada, excepto en información y comunicaciones e industrias extractivas. Por el lado negativo, destacan, por ser las más afectadas por el estado de alarma, construcción y servicios, especialmente hostelería.

La pérdida de ocupados en el trimestre se centró, fundamentalmente, en (i) asalariados (-286.000 vs -2.200 los trabajadores por cuenta propia), (ii) temporales (-255.300 vs -30.700 los indefinidos), con lo que la tasa de temporalidad cae hasta el 25%%, la más baja en cuatro años, y (iii) a tiempo completo (-189.000 vs
-96.600 los ocupados a tiempo parcial).

Aunque en tasa interanual la variación de la ocupación se mantiene en terreno positivo, el 1,1% (+210.100 ocupados en el último año) es el ritmo más bajo desde mediados de 2014.

El peor arranque de año, en términos de paro, desde 2013

En los primeros tres meses del año el paro se incrementó en 121.000 personas (+3,8% trimestral), el peor registro en enero-marzo de los últimos siete años (+50.100 hace un año); el volumen total de parados supera ligeramente los 3,31 millones, el más alto desde el 1T19, mientras que, en términos de población activa, dicha cifra equivale al 14,4%, seis décimas más que en el trimestre anterior (14,7% hace un año).

No obstante, como ya se ha comentado anteriormente, la cifra de parados puede estar infraestimada, dado que una parte de la caída de ocupación no se ha trasladado a un incremento del paro, sino a un aumento de inactivos. En concreto, estos últimos han crecido en 257.500 personas, un aumento sin precedentes en la serie de la EPA para un primer trimestre.

En términos interanuales, el paro se sigue reduciendo, pero apenas un 1,2% (-41.300 parados), la tasa más modesta desde el 3T13.

Intensa reducción de la población activa

Si bien es habitual desde 2011 que el volumen de activos se reduzca en el primer trimestre, la caída de este año, 164.600 personas (-0,7% trimestral), es muy superior a nuestra previsión (-103.000) y la más intensa en dicho periodo en seis años. En enero-marzo abandonaron el mercado laboral, tanto hombres como mujeres (-89.300 y -75.300, respectivamente), pero fundamentalmente españoles (-166.600 vs +2.000 los extranjeros).

Por su parte, en términos interanuales, los activos crecen un 0,7% (+168.900), el menor avance del último año: se trata, sobre todo, de mujeres (+113.000 vs +55.800 los hombres) y extranjeros (+169.100 vs -300 los nacionales).

Por lo que respecta a la tasa de actividad, sus bajísimos registros siguen siendo un lastre para la economía española: en el 1T20 se reduce medio punto hasta el 58,2%, la más baja desde el cierre de 2005.

Destrucción de empleo generalizada a nivel regional

Todas las CC.AA. reducen empleo en el trimestre. Los mayores descensos se observan en Andalucía
(-28.900), Comunidad Valenciana (-32.100) y, sobre todo, Baleares (-67.100). En términos relativos, también es Baleares la peor parada con diferencia, con un retroceso cercano al 12%, muy por delante de Castilla La Mancha y Cantabria. Por el lado menos negativo, en Andalucía, Madrid, Cataluña y País Vasco las caídas son inferiores al 1%.

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