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España / Las ramas energéticas lastran la producción industrial

Publicado el 09/03/2018

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La producción industrial ha iniciado 2018 quebrando el fuerte dinamismo mostrado en el tramo final del pasado año (+1,2% interanual en enero vs +4,6% en el 4T17, que fue el mayor crecimiento desde 2000). En todo caso, este mal registro está muy condicionado por el fuerte deterioro de las ramas energéticas, que anotaron la mayor caída en año y medio (-5,9%); de hecho, por actividades, el principal responsable del frenazo del IPI fue el suministro de electricidad y gas. Por su parte, la industria manufacturera amortiguó el elevado vigor del tramo final de 2017, al crecer un 3,4%, la tasa más baja en cinco meses.

Otros indicadores de la industria, como la creación de empleo, la entrada de pedidos o el grado de utilización de la capacidad productiva, apuntarían al mantenimiento del empuje en el sector. El mayor protagonismo de la industria en el actual ciclo expansivo consolidaría un patrón de crecimiento más robusto y equilibrado, en la medida en que este sector se caracteriza por una mayor apertura al exterior, capacidad de innovación y, en líneas generales, empleo más estable y cualificado.  

El Índice de Producción Industrial (IPI) creció en enero un 1,2% interanual, el menor avance desde abr-17 y muy por debajo del dato del 4T17 (+4,6%).

Por componentes, todos empeoraron su comportamiento en enero, especialmente el de bienes energéticos (-5,9% interanual) y el de bienes de equipo (+4,8%, seis puntos menos que en dic-17, si bien aquél fue el mejor dato desde mediados de 2016). Por su parte, bienes intermedios y de consumo duradero crecieron un 4,3% y un 3,7%, respectivamente, mientras que los no duraderos prolongan su atonía (+1%).

Por actividades, las más dinámicas el pasado mes de enero fueron confección (+10,1% interanual), reparación de maquinaria y equipo (+10,9%) y, sobre todo, fabricación de maquinaria y equipo (+15,1%). Esta última fue, precisamente, la que tuvo una mayor contribución positiva a la tasa de variación del IPI (casi siete décimas), en contraste con la aportación negativa de suministro de electricidad y gas (-1,4 puntos).

En general, los últimos indicadores relativos a la industria muestran señales muy positivas: (i) la afiliación aumentó en enero-febrero un 3,3% interanual, el ritmo más alto desde el 3T00, (ii) la entrada de pedidos cerró 2017 con el crecimiento más intenso en 11 años (+8,3%), (iii) el grado de utilización de la capacidad productiva sigue cerca del 80% (79,4% en el 1T18), el más alto desde mediados de 2008, (iv) el PMI (índice de gestores de compras) de la industria manufacturera se mantiene en torno a máximos desde 2007 (55,6 en enero-febrero), y (v) aunque la confianza en el sector se frena levemente en los dos primeros meses de 2018 (3,3), hay que tener en cuenta que el del 4T17 fue el mejor registro en casi dos décadas (4,3).

La señal menos positiva procede del consumo de energía eléctrica de las grandes empresas industriales, que registra un notable freno en los últimos meses (+0,6% interanual en enero, el menor avance desde abr-17).

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