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España / La mejora de la inversión permite a la economía crecer un 0,7% en el primer trimestre

Publicado el 30/04/2019

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El PIB arranca 2019 con una aceleración de su ritmo de crecimiento, una décima hasta el 0,7% trimestral, el mayor avance desde finales de 2017 y superior al de nuestros socios de la UEM, gracias al impulso de la demanda interna, sobre todo la inversión productiva; por sectores, se prolonga el dinamismo de la construcción y se recupera la industria. El elevado dinamismo de la economía sigue siendo muy intensivo en creación de empleo, lo que permite avanzar en la corrección de la todavía elevada tasa de paro. Sin embargo, por el lado menos positivo, la productividad continúa deteriorándose.

La aceleración en términos trimestrales del PIB[1] en el 1T19 se explica por el mayor empuje de la demanda interna, que aumenta su contribución dos décimas hasta 0,5 puntos, compensando ampliamente el ligero debilitamiento de la externa (0,2 puntos vs 0,3 puntos anterior):

•·        El mejor tono de la demanda interna procede exclusivamente de la formación bruta de capital fijo (inversión), que, tras el práctico estancamiento de los dos trimestres anteriores, repunta con fuerza hasta el 1,2%: por segmentos, contrasta el frenazo de la construcción (+0,6%, la mitad que en el 4T18) con el buen dato de bienes de equipo (+3,8% vs -2,7%). En el caso del consumo, tanto el gasto de las AA.PP. como el de los hogares mantienen ritmos estables en torno al 0,3%-0,4%.

•·        Por lo que respecta a la demanda externa, retroceden, tanto las exportaciones (-0,5%) como, sobre todo, las importaciones (-1,1%, la mayor caída en seis años).

En términos interanuales el crecimiento del PIB se sitúa en el 2,4%, una décima más que en el trimestre anterior. El mayor vigor de la actividad en España contrasta con la estabilización del crecimiento en nuestros socios de la UEM, de modo que el diferencial favorable se amplía hasta 1,2 puntos, el más alto desde el 3T16.

 

La demanda interna reduce su aportación al crecimiento interanual del PIB, tres décimas hasta 2,2 puntos, la más modesta desde el 4T16. Frente a la recuperación de la inversión productiva, el gasto de los hogares pierde fuelle:

•·        El gasto en consumo crece un 1,5% (+2% anterior): hay que retroceder hasta el 4T14 para encontrar un avance menor. Esta pérdida de dinamismo es fruto de la ralentización de sus dos componentes, tanto el gasto de las AA.PP. (+2% vs +2,2%) como, en especial, el de los hogares, que crece un 1,4%, seis décimas menos que en el 4T18 y la tasa más baja en cinco años. En este último caso, el gasto interior en bienes duraderos se mantiene, por segundo trimestre, en tasas negativas (-1,6% vs +4,9% el resto de bienes), si bien es cierto que el gasto en bienes, no sólo es una parte del gasto total de las familias, sino que, además, está perdiendo relevancia frente al gasto en servicios o en suministros relacionados con la vivienda, como gas, electricidad o agua.  

•·        Por su parte, la inversión repunta tres décimas hasta el 4,7%, impulsada por el componente de bienes de equipo (+6,8%, cuatro puntos más que el trimestre anterior). En cambio, la inversión en construcción se desacelera 1,7 puntos hasta el 4,6%, el menor crecimiento desde mediados de 2017, lastrada por la pérdida de vigor de sus dos segmentos, especialmente el residencial (+3,1% vs +6,2% el resto de edificios y construcciones).

La demanda externa contribuye positivamente al crecimiento interanual del PIB por vez primera en casi dos años[2] (0,2 puntos vs -0,2 puntos en el trimestre precedente). Pese al descenso de las exportaciones (-0,5%, el primer dato negativo en siete años), las importaciones caen con más intensidad (-1,2%, el peor registro desde 2013). En ambos casos, y como ya se observó en el trimestre anterior, destacan positivamente los intercambios de servicios, tanto en las exportaciones (+2,4% vs -1,7% los bienes) como en las importaciones (+3,5% vs -2,3%).

A nivel sectorial, sólo retrocede el VAB agrario (-0,1% interanual), mientras que, por el lado positivo, destaca el empuje de la construcción, pese a una leve desaceleración (tres décimas hasta el 6,9%). En los servicios el ritmo de avance se estabiliza en máximos desde finales de 2015 (+3%): frente al repunte de actividades inmobiliarias, Administración Pública, comercio, transporte y hostelería, se moderan actividades financieras, profesionales y las relacionadas con información y comunicaciones. En cuanto a la industria, se recupera ligeramente tras el mal dato del 4T18, el peor en cinco años, y crece un 0,4%, apoyada en las ramas manufactureras (+1,2% vs -3,2% las extractivas).

En el mercado laboral, el ritmo de creación de empleo se acelera, tanto en términos trimestrales (una décima hasta el 0,7%) como interanuales (dos décimas hasta el 2,8%, el ritmo más alto en cinco trimestres). Esta última tasa supone más de 510.000 puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo (PTETC) en el último año: el volumen total (18,73 millones) es el máximo desde el arranque de 2009. Por sectores, se crea empleo en construcción (+128.400) y, sobre todo, en servicios (+390.000); no obstante, en términos relativos destaca ampliamente la construcción, con una tasa de crecimiento del 11,3% (+2,8% los servicios), mientras que en la industria se estanca y en la agricultura retrocede un 1,1%.

Por segundo trimestre consecutivo, la productividad aparente por PTETC disminuye, y lo hace de forma acelerada (una décima hasta el -0,4% interanual, la mayor caída desde 2005). Por su parte, teniendo en cuenta que el número de horas efectivamente trabajadas crece un 2,8%, dos décimas menos que en el 4T18, la productividad por hora trabajada cae un 0,4% (-0,6% anterior); en este caso, acumula cuatro trimestres en terreno negativo.

Si al deterioro de la productividad por PTETC se añade el repunte de la remuneración por asalariado (dos décimas hasta el 1,3% interanual, el mayor crecimiento desde finales de 2013), el resultado es un fuerte aumento del coste laboral unitario (CLU): un 1,7%, cuatro décimas más que el trimestre anterior. Por su parte, las mayores remuneraciones por asalariado, junto con la intensa creación de empleo, impulsan la remuneración total, que crece de forma acelerada desde hace un año (+4,6%, el mayor ritmo desde 2015).  

Por último, el PIB nominal crece un 3,3% interanual, dos décimas por encima del trimestre anterior, debido a la estabilización del ritmo de avance del deflactor implícito (+0,8%).


[1] Se trata de un dato provisional, elaborado con la información disponible hasta el momento, que será actualizado el próximo 28 de junio con toda la información disponible entonces, en especial la Balanza de Pagos trimestral y las Cuentas Trimestrales no Financieras de las AA.PP.

[2] En términos trimestrales, como se ha comentado anteriormente, la evolución es la contraria: la aportación sigue siendo positiva, pero empeora.

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