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España / La inflación cierra 2020 en mínimos de seis años

Publicado el 15/01/2021

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A pesar del repunte anotado en diciembre, motivado por la energía -sobre todo la electricidad-, la inflación, que se mantuvo en terreno negativo gran parte de 2020, concluye el año en el -0,5%, el cierre de ejercicio más bajo desde 2014; además, la media anual se reduce un punto hasta el -0,3%. Todos los componentes contribuyen a esta caída del IPC, especialmente el energético, pese al encarecimiento de la factura eléctrica en el tramo final del año.

El comportamiento de la inflación a lo largo de 2020 estuvo muy condicionado por el impacto de la pandemia. En un contexto de fuerte parón de la actividad y la demanda, como consecuencia del deterioro de la confianza y las medidas restrictivas para contener la expansión del virus, los servicios (transporte, ocio, etc.), los más afectados por las restricciones, fueron perdiendo protagonismo en la cesta de la compra de las familias, frente a la alimentación; esto, junto con algunos problemas de suministro, explica el fuerte repunte de la inflación de los alimentos frescos en los primeros meses de la pandemia, cuando llegó a rozar el 7%.

Tras el anómalo 2020, las perspectivas para este año apuntan a un repunte de la inflación, que registrará una senda ascendente hasta anotar una media anual del 1%. A corto plazo, el aumento de la factura eléctrica cobra protagonismo, con la demanda disparada por las bajas temperaturas, junto con la escasa generación de fuentes energéticas más baratas (renovables), lo que obliga a recurrir al ciclo combinado (más caro). Asimismo, las condiciones climatológicas apuntan a un encarecimiento del componente de alimentación.

Respecto a dic-19, la tasa de inflación se reduce 1,3 puntos. A ello contribuyen todos los componentes, especialmente los productos energéticos, que concluyen el año con una tasa del -6,2%, 4,1 puntos menos que el año anterior y la mayor caída desde 2015, gracias a la evolución de gas y combustibles líquidos (-9% y -25,1%, respectivamente), que contrarrestan el encarecimiento de la electricidad (5,9%). Esto, a su vez, repercutió en los precios asociados a la vivienda (-0,1% vs -5% en dic-19), por la factura eléctrica, y en los precios del transporte (-4,4% vs 4%), por combustibles.

Por lo que respecta a los servicios, tuvieron una evolución claramente desinflacionista a lo largo del año, como consecuencia del parón casi generalizado de las actividades terciarias, cerrando, incluso, en tasas ligeramente negativas (-0,1% vs 1,6% en dic-19), algo que nunca había sucedido. Destaca la reducción de precios en transporte, comunicaciones, turismo y hostelería.

La inflación de la alimentación cerró 2020 en el 1% (1,2% en 2019). Por componentes, contrasta la fuerte moderación en el caso de alimentos frescos (1,4% vs 2,9%), gracias, sobre todo, a carne, pescado y patatas, con el leve repunte de la tasa de inflación de los elaborados, una décima hasta el 0,9%, impulsada por el alza de agua mineral, refrescos, zumos y, en especial, aceites y grasas.

Los precios de los bienes industriales no energéticos crecen un 0,1% en 2020, una décima menos que el año anterior. Frente al repunte de textiles, muebles y medicamentos, muestran la evolución contraria publicaciones, artículos para el hogar y de uso personal.

En cuanto a la inflación subyacente, se reduce hasta el 0,1%, nueve décimas menos que en dic-19 y el mejor cierre de ejercicio en seis años.    

Por último, la inflación armonizada (IPCA) cierra 2020 en el -0,6%, 1,4 puntos menos que en dic-19; en consecuencia, el diferencial con nuestros socios de la UEM, que se encuentra en terreno negativo desde finales de 2018, se sitúa en -0,3 puntos (-0,5 un año antes).

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