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España / La energía impulsa la inflación, aunque sigue en terreno negativo

Publicado el 14/07/2020

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La inflación quiebra la senda descendente de los meses anteriores y, tras el mínimo de cuatro años anotado en mayo, repunta seis décimas en junio hasta el -0,3%. Como viene sucediendo en los últimos meses, el principal responsable del movimiento de la inflación está siendo el componente energético, pero esta vez, por primera vez desde enero, su impacto ha sido alcista, por la subida de los precios de carburantes, electricidad y gasóleo; por el contrario, los alimentos, especialmente los frescos, han tenido un comportamiento desinflacionista.

Tras este dato, no modificamos nuestra previsión de inflación para los próximos meses, de forma que mantendrá una suave senda ascendente hasta entrar en terreno positivo tras el verano, lo que daría una media anual del -0,2%.

Aunque el 22 de junio finalizó el estado de alarma y la mayoría de los establecimientos comerciales retomaron su actividad, se mantuvo la recogida de precios por medios telemáticos, ya que la mayor parte del mes estuvieron vigentes restricciones de movimientos y de aforos. La mayoría de la cesta de productos del IPC ya está disponible para su adquisición, excepto los artículos relacionados con el turismo y la asistencia a espectáculos, de modo que los procedimientos utilizados para la estimación de precios dejaron de utilizarse, volviendo a los métodos habituales, a excepción de en dichos artículos. Por todo ello, el INE ha continuado analizando las dos agregaciones especiales, que muestran la evolución de los bienes y servicios más adquiridos por los hogares: bienes Covid-19, que incluyen productos de alimentación, bebidas, productos farmacéuticos, etc., y servicios Covid-19, que incluyen, entre otros, servicios de alquiler de vivienda, distribución de agua, electricidad, gas, gasóleo para calefacción o servicios de telefonía.

En tasa mensual, contrasta el fuerte repunte de los precios del grupo servicios Covid-19 (+1,2%) con la contención de los de bienes Covid-19 (-0,3%).

Entre los bienes Covid-19, destacan las legumbres y hortalizas, cuyos precios caen un 2,5% mensual, la carne (-0,3%) y la leche, queso y huevos (-0,5%). En cuanto a los servicios Covid-19, aumentan notablemente los precios energéticos, tanto la electricidad (+5,8%) como, sobre todo, el gasóleo para calefacción (+9,4%).  

En tasa interanual, el grupo que más contribuye a la subida de la tasa de inflación en junio (seis décimas hasta el -0,3%) es el de productos energéticos, cuya tasa, tras el mínimo histórico del mes anterior
(-17,7%), repunta con fuerza, casi seis puntos hasta el -11,9%. Ello es consecuencia del encarecimiento de los carburantes y combustibles, en contraste con la evolución contraria de hace un año, lo que repercutió, a su vez, en los precios del transporte (-5,2% vs -8% en mayo): este grupo explica casi 4,5 décimas del repunte de la inflación general. También contribuyeron en el mismo sentido los precios de la electricidad y el gasóleo para calefacción, que subieron, en contraste con la bajada de hace un año, de modo que la inflación de los gastos asociados a la vivienda se sitúa en el -3,8% (-6% anterior): este grupo aporta otras tres décimas al repunte de la inflación general.

La inflación de los bienes industriales no energéticos se estabiliza en el 0,1%, que es la más baja en año y medio. Contrasta el comportamiento desinflacionista de muebles, publicaciones y electrodomésticos con la evolución contraria de algunas prendas de vestir.

La inflación de los servicios también se estabiliza, en este caso en el 1,3%. Frente al repunte de la tasa del transporte antes comentada, los precios relacionados con turismo, hostelería y esparcimiento tuvieron el comportamiento opuesto.  

Por segundo mes consecutivo, el grupo de alimentación tuvo una repercusión negativa en la tasa general de inflación. Su tasa se reduce seis décimas hasta el 2,5%, arrastrada por sus dos componentes. Por un lado, la tasa de los alimentos frescos se reduce 1,3 puntos hasta el 4,1%, gracias, sobre todo, al abaratamiento de cereales, carnes, legumbres y hortalizas. Por su parte, la tasa de los alimentos elaborados se reduce tres décimas hasta el 1,7%, quebrando la senda ascendente de los últimos meses; ello es fruto, principalmente, de la evolución de bebidas alcohólicas, refrescos, zumos y productos lácteos.

Por lo que respecta a la inflación subyacente, se reduce, por primera vez en tres meses, una décima hasta el 1%, la más baja desde enero.    

Por último, la inflación armonizada (IPCA) también se sitúa en el -0,3%, seis décimas más que en mayo. Dado que la inflación media de nuestros socios de la UEM también repunta, pero sólo dos décimas hasta el 0,3%, el diferencial negativo se reduce cuatro décimas hasta -0,6 puntos.

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