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España / La economía prolonga su dinamismo

Publicado el 02/03/2017

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En 2016 la economía mantuvo una elevada solidez, mayor de la que se preveía inicialmente, y sólo se observó una suave ralentización en la segunda mitad del año. Así, el PIB concluyó con un crecimiento del 0,7% trimestral en el 4T16, un ritmo sostenido (igual que el del trimestre anterior) y muy superior al de la UEM (+0,4% de media). Dentro de un tono, en general, positivo, donde destaca el repunte de las exportaciones y la industria, el rasgo menos favorable es la falta de vigor de la inversión productiva.

En el conjunto de 2016 el PIB creció por tercer año consecutivo, un 3,2%, igual que el año anterior, gracias a varios factores: (i) por el lado de la demanda interna, el impacto positivo sobre la renta y las expectativas de los agentes de los bajos precios del petróleo y las favorables condiciones de financiación, así como la relajación del proceso de consolidación fiscal y la intensa creación de empleo, y (ii) por el lado de la demanda externa, los avances en la mejora de la competitividad y la consiguiente solidez de las exportaciones, junto con el empuje del sector turístico, que acabó el año en cifras récord. De este modo, el PIB acumula un crecimiento del 9,3% desde mínimos y se encuentra muy cerca de los niveles de 2008 (apenas un 1,2% por debajo). Dado que algunos de los factores impulsores se van amortiguando progresivamente, las expectativas para 2017 apuntan a una paulatina moderación de los ritmos del PIB hasta cerrar con un avance medio del 2,5%. No obstante, la economía española muestra una fuerte inercia expansiva y un intenso proceso de creación de empleo, por lo que si los riesgos en el ámbito externo no acaban repercutiendo negativamente en la economía mundial, el PIB podría anotar un mayor dinamismo del proyectado a corto plazo.

En los últimos tres meses de 2016 el PIB mantuvo su ritmo de crecimiento en el 0,7% trimestral, sostenido, como viene sucediendo en el último año, por sus dos componentes: tanto la demanda externa, que aportó una décima, la mitad que en el trimestre anterior, como, especialmente, la interna (0,6 puntos vs 0,5 puntos en el 3T16). Encadenar cuatro trimestres con aportaciones positivas de los dos componentes de la demanda es algo que no sucedía desde 1997.

En términos interanuales, el PIB creció un 3%, dos décimas menos que en julio-septiembre y la tasa más baja en dos años. En este caso, la demanda interna reduce su contribución (tres décimas hasta 2,2 puntos, el peor registro desde el 3T14) y la externa la aumenta (una décima hasta 0,8 puntos, el mejor registro desde mediados de 2013).

La evolución de la economía española sigue destacando muy positivamente en el contexto europeo, con un crecimiento superior al de la UEM, tanto en términos trimestrales (+0,4%) como interanuales (+1,7%).

En el conjunto de 2016, el PIB español creció por tercer año consecutivo, un 3,2%, idéntica tasa a la de 2015 y muy superior a la media de la UEM (+1,7%, a falta de conocer los datos definitivos). 

Analizando los datos del 4T16, por el lado de la demanda interna, se produjo un ligero freno del ritmo de crecimiento del gasto en consumo, lastrado por el deterioro del de las AA.PP., mientras que la inversión repuntó tras el mal dato anterior, impulsada por la construcción:

•·        El gasto en consumo creció un 0,5% trimestral (+0,6% anterior): frente a la fortaleza que sigue mostrando el de los hogares, que se aceleró una décima hasta el 0,7%, el de las AA.PP. se contrajo levemente (-0,2% vs +0,5% en el 3T16). 

•·        Tras el práctico estancamiento del trimestre anterior (-0,1%), la inversión creció un 0,5% en el 4T16, gracias al fuerte repunte de la inversión en construcción (seis décimas hasta el 0,7%, la tasa más alta en año y medio): contrasta el dinamismo del segmento de vivienda con la atonía del resto de construcciones (+1,4% vs 0%). Por su parte, la inversión en bienes de equipo volvió a registrar un mal dato: un retroceso del 0,1%, que se añade al crecimiento nulo del 3T16.

Por el lado de la demanda externa, avanzaron, tanto las exportaciones como las importaciones (+2% y +1,8%, respectivamente), contrarrestando los malos registros del trimestre anterior. En el caso de las exportaciones, las de servicios, impulsadas, sobre todo, por el turismo, crecen prácticamente el doble que las de bienes (+3% vs +1,6%). En cuanto a las importaciones, crecen más las de bienes (+1,9% vs +1,6% las de servicios).

Por el lado de la oferta, dentro de un tono positivo generalizado, aceleran de forma intensa sus ritmos de avance la agricultura (+3,8% vs +0,5% anterior) y la industria (+1,3% vs +0,2%), donde mejoran, tanto las ramas manufactureras como, especialmente, las extractivas, que anotan el mayor crecimiento en siete años. Por su parte, se frenan la construcción (+0,1% vs +0,4%) y los servicios (+0,5% vs +0,8%), donde contrasta el prolongado deterioro de las actividades financieras con el dinamismo de comercio, transporte, hostelería, información y comunicaciones y, especialmente, actividades profesionales.

Por lo que respecta al empleo, su ritmo de aumento se situó en el 0,4% trimestral, la mitad que en el trimestre anterior y la tasa más baja desde el 1T14: esto supone 61.700 puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo (PTETC) en el trimestre y 462.500 en el año (+2,7% vs +2,9% en el 3T16). Aunque el 55% del empleo creado en el trimestre fue terciario (+33.900 ocupados), el mayor avance en términos relativos correspondió a la industria (+0,9% vs +0,3% en los servicios). 

Dada que la ralentización de los ritmos del empleo y del PIB fue de la misma intensidad, el crecimiento de la productividad aparente por PTETC se estabilizó en el 0,3% interanual. Si tenemos en cuenta que el número de horas efectivamente trabajadas creció un 1,5%, seis décimas menos que en el 3T16, el avance de la productividad por hora se aceleró (+1,5% vs +1,1% anterior).

A la estabilización del avance de la productividad se añade el ligero repunte de la remuneración por asalariado (+0,1% vs 0% anterior), de modo que el CLU contabiliza una nueva caída, la sexta consecutiva, si bien es la de menor cuantía del último año (-0,2% vs -0,3% en el 3T16).

Por último, el PIB nominal repuntó cuatro décimas en términos interanuales hasta el 3,7%, como consecuencia de la aceleración del deflactor implícito del PIB, que creció un 0,6% (+0,2% anterior).

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