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España / La economía española se frena más de lo que se creía

Publicado el 02/10/2019

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El dato definitivo de PIB del 2T19 confirma que el debilitamiento de la economía, que todos los indicadores venían anticipando, está siendo más intenso de lo que se pensaba: el crecimiento trimestral se sitúa en el 0,4%, una décima por debajo de lo estimado inicialmente y el menor avance en tres años. A esto se añade la reciente actualización de la serie de la Contabilidad Nacional de España (CNE), que muestra que la fase de ralentización, no sólo empezó antes, sino que, además, está siendo más pronunciada: se han recortado las tasas de crecimiento de 2016-2018 y las del primer semestre de 2019, como consecuencia de la peor evolución de la demanda interna, en especial el gasto en consumo.

Estos nuevos datos obligan a revisar nuestras previsiones: dado que el punto de partida es más bajo, manteniendo las tendencias que preveíamos anteriormente, el crecimiento del PIB se situaría este año en el 2%, en lugar del 2,2%, mientras que en 2020 la rebaja es de una décima (del 1,8% al 1,7%). En definitiva, la economía es algo más débil de lo que habíamos estimado, pero lo más preocupante es la composición del crecimiento, menos robusta y equilibrada: pierden protagonismo el consumo privado y la inversión y lo ganan el gasto público y la demanda externa, no tanto por el tirón de las exportaciones, sino por la fragilidad de las importaciones.  

La pérdida de dinamismo del PIB en abril-junio en términos trimestrales (+0,4% vs +0,5% en el 1T19) es fruto del debilitamiento de la demanda interna, que reduce su contribución casi tres décimas hasta 0,09 puntos, el peor registro en seis años. Este mal comportamiento fue parcialmente contrarrestado por la mejoría de la demanda externa (0,31 puntos vs 0,18 puntos en enero-marzo):

•·        Dentro de la demanda interna, sus dos componentes empeoran respecto al trimestre anterior, especialmente la inversión (formación bruta de capital fijo), que se contrae dos décimas, lastrada por el segmento de bienes de equipo (-1,8%), mientras que la inversión en construcción se modera sólo levemente (+0,5% vs +0,6% anterior). Por lo que respecta al gasto en consumo, tanto el de las AA.PP. como, en especial, el de los hogares se ralentizan, una y dos décimas hasta el 0,4% y 0%, respectivamente.

•·        En el caso de la demanda externa, se reactivan, tanto las importaciones (+0,9% vs +0,1%) como, sobre todo, las exportaciones, que crecen al mayor ritmo en año y medio (+1,7% vs +0,6%).

En tasa interanual el crecimiento del PIB es el más modesto desde 2014, un 2%, dos décimas menos que en el trimestre anterior; dicha tasa es, además, tres décimas inferior al dato provisional publicado el pasado mes de julio.

Por componentes, la demanda interna reduce su aportación al crecimiento interanual del PIB nueve décimas hasta 1 punto, la más baja desde finales de 2013, debido, básicamente, al brusco frenazo de la inversión:

•·        El gasto en consumo prolonga la senda de desaceleración del último año y medio y crece un 1% interanual, tres décimas menos que en el 1T19. Este freno procede del gasto de los hogares, que crece un 0,6% (+1,1% anterior), el menor avance desde 2013; por su parte, el gasto de las AA.PP. estabiliza su crecimiento en el 2,2%. En el caso de los hogares, hay que destacar que el gasto interior en bienes duraderos intensifica su contracción, al anotar la tercera caída consecutiva y la de mayor intensidad en seis años (-5% vs +1,1% el resto de bienes).

•·        La inversión registra una intensa desaceleración en su ritmo de avance interanual, al crecer un 1%, casi cuatro puntos menos que en enero-marzo y el peor dato desde 2013. Por componentes, el principal responsable de este comportamiento es el de bienes de equipo, que registra la mayor contracción en seis años (-2,2%). En cuanto a la inversión en construcción, crece un 2,9%, 1,3 puntos menos que en el 1T19, apoyado en el mayor dinamismo del segmento residencial (+4,2% vs +1,3% el resto).

Por lo que se refiere a la demanda externa, anota la mayor contribución positiva al crecimiento interanual del PIB desde el cierre de 2016 (1 punto vs 0,3 puntos en el 1T19). Esta mejoría se explica, tanto por la recuperación de las exportaciones, que, tras dos trimestres prácticamente estancadas, aumentan un 2,2%, como por el retroceso de las importaciones, que caen por tercer trimestre consecutivo (-0,7%).

Por el lado de la oferta, el deterioro es casi generalizado: lo más negativo es el fuerte descenso del VAB agrario (-4,6% interanual); por su parte, tras un año de caídas, la industria registra tasas positivas, si bien apenas crece un 0,2%, lo que confirma la atonía de este sector. Por el lado menos negativo, sigue destacando la construcción, aunque también se modera hasta el 5,2% (+6,4% anterior), mientras que en los servicios el ritmo de avance se desacelera muy ligeramente, una décima hasta el 2,8%, apoyados, fundamentalmente, en el vigor de actividades financieras y profesionales, que contrarresta, en parte, el frenazo de comercio, transporte y hostelería.

Revisión de la CNE 1995-2018

A los cambios habituales que cada año por estas fechas introduce el INE en la CNE de los tres últimos ejercicios[1],  ahora se añade una revisión extraordinaria regular (Revisión Estadística 2019) de toda la serie (que arranca en 1995), con el fin de actualizar las fuentes y métodos de estimación, algo que debe realizarse, de acuerdo con las indicaciones de Eurostat, al menos una vez cada cinco años[2].

Los principales cambios que se han incorporado son: (i) revisión del proceso de compilación y mejoras de las Tablas Input Output, (ii) actualización de las Cuentas de las AA.PP., (iii) revisión de las cuentas del Resto del Mundo, en coordinación con la Balanza de Pagos elaborada por el Banco de España, y de las cuentas de los sectores de Instituciones Financieras e Instituciones sin Fines de Lucro al Servicio de los Hogares (ISFLSH), (iv) mejoras de la Tabla de Pensiones, cuya difusión se inició el pasado año, (v) revisión de los agregados de la Formación Bruta de Capital, (vi) revisión de las fuentes y métodos de estimación de la economía no observada, y (vii) revisión de las fuentes y métodos de cálculo de las variables de empleo y rentas.

El impacto de todos estos cambios sobre el crecimiento del PIB real ha sido, en media anual, de una décima en toda la serie, aunque en los últimos años ha sido algo más intenso y a la baja: dos décimas en 2016 (hasta el 3%), una en 2017 (hasta el 2,9%) y dos en 2018 (hasta el 2,4%); en cambio, en 2015 han sido dos décimas al alza (hasta el 3,8%). En términos de empleo (puestos de trabajo equivalente a tiempo completo, PTETC), la revisión media de las tasas de variación también es de 0,1 puntos: mientras que en 2016 se recorta tres décimas (hasta el 2,8%), en 2017 y 2018 las tasas no sufren variación (2,8% y 2,5%, respectivamente).

Por lo que respecta a las aportaciones al crecimiento del PIB, la demanda interna tuvo un peor comportamiento de lo que se había estimado anteriormente en 2016 y 2018 y algo mejor en 2017. Por su parte, la demanda externa no se ve alterada los dos últimos años y mejora en 2015 y 2016.

El PIB en términos corrientes también ha sufrido alteraciones: el impacto promedio ha sido del 0,4%, siendo las revisiones mayoritariamente a la baja; en concreto, en 2018 el PIB se situó en 1,202 billones de euros, un 0,5% por debajo del registrado en la serie anterior. Esto, a su vez, eleva la deuda pública medio punto hasta el 97,6% del PIB.

Como se ve en el gráfico anterior, esta nueva revisión de la Contabilidad Nacional ha suavizado ligeramente la evolución del PIB en los últimos años: (i) si con la CNA-2010 se estimó que la caída acumulada del PIB en 2008-2013 fue del 8,9%, con la CNA-2015 el ajuste se reduce hasta el 8,6%, pero (ii) la recuperación posterior, hasta 2018, también ha sido algo inferior (+14,2% vs +14,5%), motivada por un frenazo de la actividad más pronunciado a partir de 2016.

Por otro lado, la serie de la Contabilidad Nacional Trimestral (CNTR) publicada el pasado 30 de septiembre es coherente con las series anuales revisadas. A la vista de la nueva información, se observa que la economía ha entrado en una fase de ralentización más intensa de lo que se había estimado con anterioridad: destaca negativamente el 1T19, que pasa del +0,67% trimestral anterior al +0,55% actual, de modo que el crecimiento medio del PIB en lo que llevamos de año es del 0,47% trimestral, frente al 0,57% anterior; el aumento interanual del 2T19 se sitúa en el 2% (2,3% con la base anterior).

La mayor pérdida de dinamismo del PIB en términos trimestrales que muestra la nueva serie de la CNTR es fruto de un debilitamiento más intenso de la demanda interna, que contribuye con 0,23 puntos en promedio en los dos primeros trimestres del año, frente a 0,36 puntos que se estimaba con la anterior base. Este mal comportamiento fue parcialmente contrarrestado por la mejor aportación de la demanda externa:

•·        Dentro de la demanda interna, empeoran la inversión en construcción y, especialmente, el consumo de los hogares, que se encuentra estancado. En cambio, mejora el gasto de las AA.PP.

•·        En el caso de la demanda externa, su mejoría responde a un mayor crecimiento de las exportaciones, mientras que las importaciones mantienen una tónica similar.

En cuanto a la variación del PIB en términos interanuales, también se observa que la peor evolución de la demanda interna con la nueva CNTR es compensada, aunque sólo en parte, por el mejor tono de la externa:

•·        La demanda interna reduce su aportación al crecimiento del PIB, siendo la inversión en construcción y, en especial, el consumo de los hogares los responsables del peor comportamiento de la economía.

Por el contrario, la demanda externa evoluciona algo mejor, fruto, tanto del tono más positivo de las exportaciones como de una mayor contracción de las importaciones.


[1] Cambios debidos a la incorporación para el cálculo de las Cuentas Nacionales de estadísticas estructurales y de datos ya definitivos que sustituyen a los provisionales o de avance, junto con la compilación de los agregados contables a un mayor nivel de detalle.

[2] Se trata de una revisión armonizada entre los países de la UE, Eurostat y el Banco Central Europeo, pero también de forma coordinada entre distintos organismos a nivel nacional que elaboran otras estadísticas, tanto el Banco de España (Cuentas Financieras de los Sectores Institucionales de la economía nacional y estadísticas de Balanza de Pagos y Posición de Inversión Internacional) como la IGAE (Cuentas de las AA.PP.). Asimismo, se ha procedido a cambiar el año base de las Cuentas Nacionales: 2015 en lugar de 2010.

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