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España / La deuda privada, en mínimos desde 2003

Publicado el 16/04/2020

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Una de las fortalezas que presenta la economía española para afrontar la devastadora crisis desatada por el Covid-19, en comparación con la anterior crisis financiera de 2008-13, es una posición de partida del sector privado más saneada. En este sentido, la deuda -consolidada- de familias y empresas cerró 2019 en el 129,7% del PIB, la más baja en 16 años y 63,5 puntos por debajo de la existente en 2007. En cambio, la situación de las AA.PP. es muy distinta: la tímida senda de corrección de los últimos ejercicios se quiebra y vuelve a crecer hasta el 132%, la más alta en cinco años y más del triple de la que anotaba en 2007.  

La deuda total de la economía española[1] (en volumen) aumentó en 2019 un 2,8%, el mayor ritmo en siete años, hasta 3,51 billones de euros; sin embargo, dado que el PIB nominal creció con más intensidad (un 3,6%), la deuda en términos relativos se redujo 2,2 puntos hasta el 282% del PIB, la ratio más baja desde 2008.

   

La intensa corrección del endeudamiento privado fue parcialmente compensada por el aumento del de las AA.PP., cuya deuda[2] se situó en el 132% del PIB, casi tres puntos más que en 2018 y máximo desde 2014.

En cuanto al sector privado no financiero (familias y empresas), su deuda se redujo 5,1 puntos hasta el 150% del PIB: hay que retroceder hasta 2003 para encontrar una ratio menor; en términos consolidados, la deuda privada se sitúa en el 129,7%. Desde máximos, la deuda privada acumula una caída de más de 76 puntos de PIB, mientras que la pública ha aumentado desde mínimos en algo más de 92 puntos.

Se prolonga el desapalancamiento de los hogares

La deuda de los hogares (la materializada exclusivamente en préstamos) cerró 2019 en 708.605 millones de euros, cantidad que representa el 56,9% del PIB, 2,1 puntos menos que el año anterior y una ratio similar a la existente en 2003. Respecto a los máximos de mediados de 2010, el descenso de la deuda es de 28,9 puntos de PIB.

En términos de la renta bruta disponible (RBD), la deuda se sitúa en el 91,2%, casi cuatro puntos menos que en 2018 y la ratio más baja desde 2003.

Los pasivos netos contraídos por las familias el pasado año aumentan en poco más de 16.000 millones de euros, cifra ligeramente superior a la de un año antes (15.665 millones) y la más alta desde 2008. Pero, mientras que la contratación de préstamos (deuda propiamente dicha) aumenta en apenas 1.698 millones de euros, básicamente con instituciones financieras no monetarias, el resto de pasivos aumentan notablemente (14.329 millones), fundamentalmente cuentas pendientes de pago.

Analizando la contratación de préstamos, se observa que sólo crecen los prestamos a corto plazo (+2.603 millones, máximo desde 2006), que son fundamentalmente créditos para consumo, mientras que se prolonga la reducción, iniciada en 2011, de los préstamos a largo plazo (-905 millones), que incluyen básicamente hipotecas. De este modo, el saldo de préstamos a corto creció casi un 9% hasta 32.241 millones, máximo desde 2010; en cambio, el saldo de los préstamos a largo se redujo por décimo año consecutivo, un 0,5% hasta 676.364 millones, mínimo desde 2005.

En cuanto a los activos financieros de las familias, el saldo total registra el mayor aumento en seis años, un 6,7%, hasta superar levemente los 2,41 billones de euros, nuevo máximo histórico. A la notable revalorización acumulada en el año (108.752 millones de euros), gracias a la evolución de seguros, pensiones y, sobre todo, acciones y fondos de inversión, se añade la elevada adquisición neta de activos financieros: 42.983 millones de euros, la más alta desde 2007. Dicha cantidad se materializó en seguros y pensiones (7.889 millones de euros), fondos de inversión (6.660 millones) y, fundamentalmente, depósitos a la vista (poco más de 68.000 millones). En cambio, se reducen las acciones, en especial las cotizadas (-6.660 millones).

Fruto de lo comentado anteriormente, la riqueza financiera neta de los hogares se incrementó un 10% hasta 1,64 billones de euros, también máximo histórico y equivalente al 211,4% de la RBD (199,8% un año antes).

Como se observa en el gráfico anterior, la riqueza total de las familias alcanza máximos desde 2011 (571,1% del PIB): aunque la mayor parte (el 76,9% del total) sigue materializada en activos inmobiliarios, dicho porcentaje está lejos de los máximos registrados en 2008, cuando superaba el 88%. 

El endeudamiento empresarial también cae a mínimos de 16 años

Por primera vez en 10 años, la deuda consolidada de las empresas (préstamos y valores representativos de deuda, excluyendo los importes frente a otras empresas) aumentó ligeramente en 2019, un 0,4% hasta 906.556 millones de euros, si bien en términos de PIB se sitúa en mínimos desde 2003 (72,8% vs 75,1% anterior). La reducción desde máximos es de 76,1 puntos de PIB.

La deuda neta contraída por las empresas (también en términos consolidados) aumentó el pasado año en 6.513 millones de euros, casi el doble que en 2018. El aumento de los valores representativos de deuda (13.725 millones), fundamentalmente en manos del resto del mundo, contrarresta ampliamente la reducción de la contratación de préstamos (-7.213 millones), sobre todo con instituciones financieras monetarias; si a dicha cantidad se añaden las amortizaciones, el saldo de estos préstamos se reduce en 10.428 millones hasta un total ligeramente superior a los 435.000 millones, el volumen más bajo desde 2003.

Por lo que respecta a los activos financieros de las empresas, su saldo total se incrementa con fuerza, un 7,6% hasta superar los 2,79 billones de euros, máximo de la serie histórica: por un lado, se produjo una notable revalorización de los activos por 138.411 millones de euros; por otro,

Este Informe tiene carácter meramente informativo y no se pretende, por medio de esta publicación, prestar servicios o asesorar en materia financiera, de inversiones, legal, fiscal o de otro tipo en ningún campo de nuestra actuación, por lo que dicha información no debe tomarse como base para realizar inversiones o tomar decisiones de inversión. La información utilizada para la elaboración del presente Informe ha sido obtenida de fuentes consideradas fiables, no garantizándose su exactitud o concreción. Queda prohibido reproducir, transmitir, modificar o suprimir la información sin previa autorización escrita de Bankia.

 la adquisición neta de activos también fue muy elevada, casi 64.000 millones, aunque se trata de la cifra más baja desde 2014 (113.591 millones en 2018). Esta cantidad se materializó, sobre todo, en acciones y otras participaciones en el capital de otras empresas (23.926 millones) y, en menor medida, préstamos a no residentes (18.522 millones) y depósitos a la vista (16.149 millones).

[1] El concepto de deuda que se emplea a lo largo de esta nota incluye sólo la materializada en valores representativos de deuda y en préstamos. Asimismo, la deuda del conjunto de la economía no incluye instituciones financieras.

[2] El concepto de endeudamiento de las AA.PP. empleado en las Cuentas Financieras es más amplio que el utilizado por la CE en términos del Protocolo de Déficit Excesivo (PDE): este último, que cerró el pasado año en el 95,5% del PIB, incluye las obligaciones brutas de las AA.PP. en efectivo y depósitos, títulos representativos de deuda (computados por su valor nominal y no por su valor de mercado) y préstamos, excepto los pasivos emitidos por Administraciones en manos de otras Administraciones. Descontados los pasivos entre Administraciones, la deuda de las AA.PP. asciende al 110,3% del PIB.

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