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España / La deuda externa neta se reduce con intensidad

Publicado el 28/03/2019

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La posición deudora neta de la economía española se redujo en 2018 hasta el 77,2% del PIB, mínimo en 12 años. No obstante, esta mejoría se ha debido al aumento de las inversiones en el exterior, que permite que el avance de los activos exteriores supere al de los pasivos. Es decir, los pasivos siguen creciendo, de modo que el endeudamiento externo bruto alcanzó un nuevo máximo histórico, superando los dos billones de euros, si bien el elevado crecimiento del PIB nominal permite amortiguar el deterioro en términos relativos (se mantiene en torno al 167% del PIB desde hace tres años).

La elevada deuda externa es uno de los principales factores de vulnerabilidad de nuestra economía, ante posibles fluctuaciones de la confianza de los mercados o un endurecimiento de las condiciones de financiación. Para reorientar este desequilibrio hacia niveles aceptables o compatibles con un crecimiento sostenible es necesario que la economía prosiga generando capacidad de financiación frente al exterior. Sin embargo, el deterioro del entorno exterior está llevando a una progresiva reducción de dicha capacidad, que se encuentra en mínimos de seis años (1,5% del PIB).

Tras intensificar a lo largo del año la senda de mejoría, la posición de inversión internacional neta (PIIN)[1] de la economía cerró 2018 en con un saldo negativo de 931.766 millones de euros, la cifra más baja de la última década; además, esto supone una caída del 4,3% interanual, la mayor corrección en tres años. El descenso de la posición deudora neta el pasado año fue el resultado de un aumento neto de activos exteriores superior al de los pasivos netos contraídos frente a no residentes, mientras que el efecto valoración, derivado de variaciones en los tipos de cambio o en los precios, también contribuyó de forma positiva, pero con menor intensidad.

La PIIN del 4T18 equivale al 77,2% del PIB (83,5% el año anterior): hay que retroceder hasta 2006 para encontrar un registro mejor.

Por instrumentos, la mejoría de la PIIN en 2018 procede de la evolución favorable de la inversión de cartera y, sobre todo, de las otras inversiones, en contraste con el deterioro de la inversión directa: (i) la posición deudora de la inversión de cartera es la más baja desde 2005 (43% del PIB vs 48,3% el año anterior), (ii) en el caso de las otras inversiones, se redujo casi cuatro puntos hasta el 8,7% del PIB, mínimo desde 1997, y (iii) la posición deudora de la inversión directa se amplió 2,5 puntos hasta el 7% del PIB, la más alta en 12 años.

A pesar de la mejoría observada en los últimos años, la PIIN española sigue siendo muy superior a la de nuestros principales socios, superando, incluso, el umbral del Procedimiento de Desequilibrios Macroeconómicos (PDM) de la CE[2]. Como señala la propia CE en su último informe sobre prevención y corrección de los desequilibrios macroeconómicos (ver siguiente tabla), incluso en un escenario de crecimiento relativamente favorable, se necesitarían superávits sostenidos de la balanza por cuenta corriente durante un largo periodo de tiempo para reducir de forma determinante hasta niveles sostenibles los elevados pasivos exteriores.

Si bien la economía sigue generando, desde 2012, capacidad de financiación (resultado de agregar los saldos de las balanzas corriente y de capital), ésta se encuentra en una senda descendente, lo que frena el proceso de desapalancamiento. En este sentido, en 2018 la capacidad de financiación se situó en 17.642 millones de euros, cantidad equivalente al 1,5% del PIB, la ratio más baja en seis años.

Por lo que respecta a la deuda externa bruta[3], sigue creciendo, y lo hace, además, a tasas elevadas: un 3,9% interanual al cierre de 2018, el mayor avance en tres años, hasta superar ligeramente los dos billones de euros, nuevo máximo histórico (166,9% del PIB, siete décimas por encima del dato de 2017 y 19 puntos más que en 2008).

Por agentes, se mantienen casi todas las tendencias observadas en los últimos años: aumenta la deuda externa de las AA.PP. (+4,9%, el mayor ascenso desde 2015) y, sobre todo, del Banco de España (+9,9%), mientras que se reduce la de las instituciones financieras (-2,9%). Por su parte, se quiebra la senda de ajuste en el caso del sector privado no financiero, con el primer aumento desde 2012 (+5,1%).  

En términos de PIB, el pasado ejercicio sólo se redujo la deuda de las instituciones financieras, 2,3 puntos hasta el 35,4%. Por el contrario, aumenta en el caso de (i) hogares y empresas, cuatro décimas hasta el 23%, (ii) AA.PP., siete décimas hasta el 49,5%, y (iii) Banco de España, 2,4 puntos hasta el 40,4%.


[1] Diferencia entre el valor de los activos exteriores en manos de los residentes y el de los pasivos frente al resto del mundo.

[2] El PDM tiene como objetivos reforzar la supervisión macroeconómica y prevenir y corregir situaciones de riesgo, como elevados déficits por cuenta corriente, endeudamientos insostenibles o burbujas del mercado de la vivienda.

[3] Incluye únicamente los pasivos que generan obligaciones de pago; aproxima, por tanto, los pasivos exigibles. Comprende los saldos de todos los pasivos frente a no residentes que impliquen la realización futura de pagos por amortización, por intereses o por ambos; es decir, todos los instrumentos financieros, excepto acciones y otras participaciones de capital, participaciones en fondos de inversión y derivados financieros.

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