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España / La debilidad de la industria se agrava

Publicado el 06/03/2020

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La producción industrial (IPI) arranca 2020 intensificando la senda de debilitamiento observada a lo largo del pasado año; a este respecto, en enero se ha registrado la caída más intensa en 10 meses. Dentro de un tono negativo prácticamente generalizado, destaca el retroceso de las ramas energéticas, en especial el suministro de electricidad y gas.

En este contexto, una de las principales vulnerabilidades de la economía española frente al foco de riesgo que supone el Covid-19 se sitúa en la industria, debido a la disrupción de las cadenas de suministro mundiales. En este sentido, aunque el PMI (índice de gestores de compras) del sector manufacturero anota en febrero un repunte debido al aumento de la producción y de los nuevos pedidos, sobre todo nacionales, también se aprecia un fuerte aumento, al mayor ritmo en 15 meses, del plazo medio de entrega de proveedores, lo que ha obligado a las empresas a utilizar sus stocks para mantener la producción. El impacto en la actividad industrial dependerá de la rapidez con la que las fábricas chinas vuelvan al pleno rendimiento y del ritmo de agotamiento de los stocks.

El IPI cae en enero con fuerza, un 2,1% interanual, el mayor retroceso desde marzo del pasado año (+0,5% en el 4T19).   

Por componentes, todos empeoran su comportamiento en enero respecto al tramo final de 2019, especialmente los de bienes energéticos y de consumo (-5,8% y -1,8% interanual, respectivamente, los mayores descensos desde mar-19). Por su parte, los bienes intermedios prolongan la tónica contractiva
(-1,4%) y los de equipo anotan la primera caída en seis meses (-0,4%).

Por actividades, las más dinámicas el pasado mes de enero fueron productos informáticos (+5,7% interanual), confección (+6,2%) y, sobre todo, material y equipo eléctrico (+9,2%), en contraste con el intenso retroceso de artes gráficas (-8%), madera (-9,7%) y extracción de minerales no metálicos (-10,9%). Sin embargo, la actividad que tiene una mayor contribución negativa a la tasa de variación del IPI y que explica, en mayor medida, el fuerte deterioro respecto al 4T19 es suministro de electricidad y gas, mientras que, en el extremo opuesto, destaca la mejoría de refino de petróleo y material y equipo eléctrico.   

Los últimos indicadores relativos a la industria muestran señales mixtas. Las señales más positivas proceden de los indicadores de confianza y expectativas, si bien hay que tener en cuenta que no recogen aún el impacto de la crisis sanitaria: (i) el PMI de la industria manufacturera se sitúa en máximos de 10 meses (50,4 en febrero), y (ii) aunque sigue en niveles bajos, la confianza en el sector mejora ligeramente en los dos primeros meses del año (-4,6 vs -5,2 en el 4T19); a esto se añade el elevado grado de utilización de la capacidad productiva, que se mueve desde hace un año en torno a máximos desde 2008 (80% en el 1T20), lo que servirá para estimular la inversión. Por el lado menos positivo, (i) la afiliación agudiza su debilitamiento y avanza en enero-febrero al menor ritmo en más de cinco años (+0,9% interanual), (ii) la entrada de pedidos registra en el 4T19 la caída más intensa en 10 años (-8,3%), y (iii) el consumo de energía eléctrica de las grandes empresas industriales se encuentra en terreno contractivo desde hace casi dos años (-7% en enero).

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