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España / La capacidad de financiación, en mínimos de cuatro años

Publicado el 02/04/2019

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Aunque la economía española sigue generando capacidad de financiación, ésta se encuentra en una senda descendente, lastrada por el deterioro del entorno exterior, de modo que el pasado año cerró en mínimos desde 2014 (1,5% del PIB). La corrección del déficit público es ampliamente compensada por el deterioro de la posición financiera del sector privado, sobre todo de los hogares, que, con una tasa de ahorro en mínimos históricos, registran necesidad de financiación por segundo año consecutivo.

En un momento en que los ritmos de crecimiento del PIB se están amortiguando, generar capacidad de financiación es fundamental para reducir la excesiva deuda externa y lograr un crecimiento dinámico y sostenido. Conseguir esta capacidad sin dañar la inversión y, por tanto, manteniendo el tono expansivo del PIB, requiere un mayor ahorro; y es aquí donde el sector público debería tener un mayor protagonismo. Sin embargo, se observa que el ritmo de consolidación fiscal se está frenando.  

La economía española generó en el último trimestre del pasado año capacidad de financiación por valor de 10.249 millones de euros (3,2% del PIB trimestral), un 12,5% inferior que la de un año antes (11.712 millones, el 3,8% del PIB). En el conjunto de 2018 la capacidad de financiación se situó en 17.705 millones, un 29,5% menos que el año anterior y la cifra más baja desde 2014, mientras que en términos de PIB se redujo siete décimas hasta el 1,5%.

El deterioro de la capacidad de financiación el pasado año se explica por la ligera caída del ahorro (una décima hasta el 22,9% del PIB), la primera vez que esto sucede en siete años, y, sobre todo, por el aumento de la inversión (siete décimas hasta el 21,8% del PIB, el nivel más alto desde 2011). Por agentes, empeora la posición financiera del sector privado, especialmente de los hogares, lo que fue parcialmente contrarrestado por la mejora en el caso de las instituciones financieras y las AA.PP.

En el caso de las empresas, su capacidad de financiación en 2018 se redujo notablemente, un 17,1% hasta 31.961 millones de euros (2,6% del PIB, siete décimas menos que el año anterior). Su renta disponible se frenó de forma apreciable (+1,5%, el menor avance desde 2014), ya que el excedente bruto de explotación se ralentizó (+2%, el ritmo más bajo en cuatro años), en contraste con las tasas de dos dígitos de los pagos por el impuesto de sociedades (+13,7%). La renta resultante, más las transferencias netas de capital recibidas (6.901 millones), fue más que suficiente para financiar la inversión, que creció un 6,4% hasta un total de 188.536 millones.

El déficit público cae a mínimos desde 2007

La necesidad de financiación de las AA.PP. se redujo medio punto hasta el 2,6% del PIB (31.805 millones de euros), el mejor registro en 11 años. El gasto en consumo del sector público creció un 3,2%, 1,1 puntos más que el año anterior y el mayor avance desde 2015, mientras que los principales ingresos crecieron muy por encima, tanto la recaudación de impuestos, indirectos (+5,4%) y, especialmente, directos (+8,4%), como las cotizaciones sociales netas (+4,9%). Como resultado, el ahorro negativo (desahorro) fue el más reducido en una década (-2.944 millones de euros vs -10.749 millones el año anterior). Por su parte, la inversión pública creció con fuerza, un 11,5%, el doble que en 2017.

Tras el cierre de 2018, España abandona el Procedimiento de Déficit Excesivo (PDE) de la CE. Además, la cifra resultante mejora en una décima el objetivo del actual Gobierno; no obstante, dado que la senda de consolidación fiscal presentada en el Congreso finalmente no fue aprobada, el objetivo vigente era el acordado con Bruselas por el anterior Ejecutivo (2,2%).

En todo caso, en un contexto de elevado dinamismo de la actividad y el empleo, junto con unas favorables condiciones de financiación, el esfuerzo de consolidación fiscal de las AA.PP. se ha frenado considerablemente: la reducción del déficit el pasado año ha sido la menor desde 2013 y, además, tal y como alerta el BCE en su informe anual, la corrección se ha producido gracias al ciclo, mientras que se mantiene un déficit estructural muy alto.  

Por Administraciones, todas contribuyeron a la mejoría de las cuentas públicas en 2018, excepto las Corporaciones Locales, si bien son las únicas que registran superávit, algo que viene sucediendo desde hace siete años (0,52% del PIB vs 0,61% anterior). Destaca el esfuerzo realizado por la Administración Central, que redujo su déficit más de tres décimas hasta el 1,5% del PIB, y las CC.AA. (-0,23% vs -0,36% en 2017). Por su parte, la Seguridad Social apenas redujo su desequilibrio tres centésimas hasta el 1,41%.

La posición financiera de las familias se sigue deteriorando

La renta bruta disponible (RBD) de las familias creció en 2018 un 3,2%, el doble que el año anterior y un ritmo desconocido desde 2008, impulsada, básicamente, por el repunte de la remuneración de asalariados (+4,1% vs +3,6% anterior) y del saldo neto de rentas de la propiedad recibidas (+5,4%, el primer ascenso en cuatro años). En sentido opuesto contribuyó el pago de impuestos directos, que creció al mayor ritmo en 11 años (+7,4%).

Dentro de las rentas de la propiedad, se prolonga la senda contractiva, iniciada en 2013, tanto de los intereses recibidos como, sobre todo, de los pagados, con descensos del 5,7% y 11,5%, respectivamente. Entre las otras rentas recibidas, los dividendos crecen por primera vez en cuatro años (+1,5%).

Por quinto año consecutivo, en 2018 el gasto nominal en consumo final de los hogares  (+4%) creció por encima de su RBD (+3,2%). Esto se traduce en una nueva caída del ahorro (-9,2%) hasta 35.623 millones de euros, el 4,9% de la RBD: esta tasa es inferior en seis décimas a la del cierre de 2017 y la más baja en, al menos, dos décadas (la serie del INE arranca en 1999).

Si a dicho ahorro le descontamos el saldo negativo de las transferencias netas de capital recibidas (-1.253 millones de euros), la cantidad resultante fue insuficiente para financiar la inversión de los hogares, que aumentó un 16,1% hasta 49.170 millones, la cifra más alta desde 2011. En consecuencia, los hogares generaron, por segundo año consecutivo, necesidad de financiación por un importe de 14.800 millones de euros, cifra que más que triplica la de 2017 (-1,2% del PIB vs -0,4%).

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