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España / El superávit corriente se deteriora por la balanza energética

Publicado el 29/09/2017

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Tras los máximos históricos alcanzados a comienzos de 2017 (cerca de 22.000 millones de euros en términos anuales), el superávit de la balanza por cuenta corriente mantiene una suave senda descendente: en julio se redujo un 2,1% interanual hasta 2.977 millones de euros, ya que la mejoría de las balanzas de rentas y, sobre todo, de turismo fue más que compensada por el deterioro del déficit energético. En los primeros siete meses del año, el saldo positivo asciende a 7.725 millones de euros (8.319 millones un año antes).

En la balanza financiera, los activos netos frente al exterior registraron en julio el mayor aumento de la serie en dicho mes (19.039 millones de euros), ya que las inversiones de españoles en el exterior fueron mucho más elevadas que las de extranjeros en nuestro país, sobre todo las materializadas en préstamos, repos y depósitos. La cifra acumulada en enero-julio supera ampliamente la de hace un año (57.894 millones vs 36.791 millones).

Pese a la acumulación de superávits corrientes, la posición deudora neta de la economía se sigue ampliando, un 3,2% trimestral en el 2T17 hasta el 86,8% del PIB. Ello se debe al aumento de los pasivos netos contraídos frente al exterior, superior a la adquisición neta de activos, pero, sobre todo, al efecto valoración derivado de la apreciación del euro, más intenso en los activos, lo que supone una caída del valor en euros de las inversiones españolas en el resto del mundo.

La balanza por cuenta corriente registró en julio un superávit de 2.977 millones de euros, cifra muy similar a la del mismo mes de 2016 (3.042 millones). De este modo, en los últimos 12 meses el saldo positivo se sitúa en 20.892 millones (1,8% del PIB vs 1,9% el pasado año). 

 

Por balanzas, el pasado mes de julio mejoraron las de rentas, cuyo déficit se redujo un 16,7% interanual hasta 2.453 millones de euros, gracias al avance de los ingresos (+4,4%), en contraste con el descenso de los pagos (-3,9%), y, sobre todo, la de turismo, ya que registró el mayor superávit de la serie en dicho mes (5.703 millones, un 15,2% superior al de jul-16). Por el contrario, en la balanza comercial[1], tanto el componente energético como, sobre todo, el no energético se deterioraron: en el primer caso, el déficit aumentó un 30,7% interanual hasta 1.924 millones de euros; en el caso de la balanza no energética, registró un déficit de 175 millones, algo que no sucedía en un mes de julio desde 2010 (superávit de 914 millones el pasado año).

Dentro de la balanza de bienes y servicios, las exportaciones crecieron un 5,8%, el menor avance en tres meses: entre los bienes, las exportaciones energéticas crecieron cinco veces más que las no energéticas (+15,3% vs +3,2%), mientras que los ingresos por turismo lo hicieron un 14,4%, la tasa más alta desde abril. Por su parte, las importaciones se aceleraron (+9,1% vs +5,3% anterior): siguen creciendo a tasas de dos dígitos, tanto los pagos por turismo (+12,2%) como las compras de bienes (+10,8%), impulsadas, especialmente, por las energéticas (+24,1% vs +9% las no energéticas).

Por lo que respecta a la balanza de capital, su superávit se situó en 89 millones de euros, la mitad que el pasado año y el peor registro en un mes de julio desde 2012. En consecuencia, la capacidad de financiación de la economía (suma de los saldos corriente y de capital) se redujo un 4,5% hasta 3.066 millones.

En cuanto a la balanza financiera (excluido el Banco de España), en julio registró un saldo neto de 19.039 millones de euros (-5.387 millones un año antes). Ello se explica, básicamente, por las elevadas inversiones de españoles en el exterior (sobre todo otras inversiones), las más altas en un mes de julio desde 2005. Por su parte, las desinversiones de extranjeros en nuestro país estuvieron protagonizadas también por las otras inversiones, mientras que aumentaron las inversiones de cartera (1.623 millones, máximo desde jul-09).

Por otro lado, la posición deudora neta (PIIN) de la economía mantiene una senda ascendente prácticamente ininterrumpida desde finales de 2015: aumentó en el 2T17 al mayor ritmo en seis años, un 3,2% trimestral hasta 983.147 millones de euros, una cifra que supera en un 2% la del mismo periodo de 2016. En términos de PIB, dicha cantidad equivale al 86,8%, dos puntos más que el trimestre anterior (83,9% al cierre del pasado año).

Por instrumentos, el deterioro de la PIIN en abril-junio procedió, sobre todo, de la inversión directa, cuya posición deudora prácticamente se duplicó hasta el 3,6% del PIB. También contribuyeron, aunque en menor medida, las otras inversiones (13,9% vs 13,7% anterior) y las inversiones de cartera (50,5% vs 49,9%).

En cuanto a la deuda externa bruta[2], aumentó un 0,7% trimestral (+2,4% interanual) hasta un nuevo máximo histórico: 1,92 billones de euros (170% del PIB, 3,1 puntos más que en 2016).

Por agentes, en términos trimestrales sólo crece la deuda de las AA.PP. (+3%, un ritmo desconocido desde el 1T15), en contraste con el prolongado ajuste en el caso del sector privado no financiero (-0,7%) y el leve retroceso de la deuda del Banco de España (-0,1%, la primera caída desde finales de 2014). En términos de PIB, la deuda del sector privado se ha reducido 11,7 puntos desde 2008 hasta el 25,8%; en cambio, la de las AA.PP. y la del Banco de España han aumentado en el mismo periodo 28,1 y 34,6 puntos hasta el 49,6% y el 38,4%, respectivamente.


[1] Datos de comercio de bienes (energéticos y no energéticos) en términos de Aduanas.

[2] Incluye únicamente los pasivos que generan obligaciones de pago; aproxima, por tanto, los pasivos exigibles. Comprende los saldos de todos los pasivos frente a no residentes que impliquen la realización futura de pagos por amortización, por intereses o por ambos; es decir, todos los instrumentos financieros, excepto las participaciones en el capital y los derivados financieros.

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