Saltar navegación. Ir directamente al contenido principal (Tecla de acceso S)

Búsqueda avanzada

Está usted en:

Comienza el contenido principal

España / El sector hotelero cierra en negativo un año para olvidar

Publicado el 25/01/2021

Descargar documento completopdf

En diciembre, las pernoctaciones cayeron por encima del 80% interanual, se ofertaron la mitad de las habitaciones que el año pasado, la ocupación permaneció en mínimos históricos y la rentabilidad cayó casi un 60%. El deterioro ha sido generalizado, pero más concentrado en los residentes extranjeros, en las categorías de 3 y 4 estrellas, y en aquellas regiones más dependientes del turista internacional y del turismo masivo. Para este 2021, la recuperación del sector dependerá, en gran medida, del cumplimiento del actual calendario de vacunación.

Los establecimientos hoteleros tan solo registraron 3,191 millones de pernoctaciones en diciembre, lo que supone mantener el mismo tono negativo de los meses post-verano, con una caída por encima del 80% interanual por tercer mes consecutivo. La extensión de la segunda ola del virus y la introducción de nuevas medidas de restricciones a la movilidad, tanto entre CCAA como entre países, ya adelantaban que el sector hotelero volvería en estos meses a los malos registros de mayo-junio, es decir, en el último tramo de la primera ola de la pandemia. Respecto a los niveles de 2019, la demanda ha permanecido en torno al 15% de los niveles habituales en el último trimestre del año.

El balance de 2020 ha sido claramente desastroso: respecto a 2019, se han perdido unos 250 millones de estancias hoteleras en los últimos 12 meses, en torno a 26,2 millones menos al mes en media, lo que supone un descenso acumulado del 73% anual. Se trata, de largo, del peor registro para el sector más golpeado por los efectos de la pandemia.

Entre categorías, se consolida la tendencia del resto del año: las más perjudicadas por el deterioro de la demanda están siendo las categorías intermedias, de 3 y 4 estrellas (caídas interanuales superiores al 80%); mientras que los establecimientos de 1 estrella son los que registran un deterioro algo menor (-76% en diciembre). En este sentido, el balance del año amplía estas distancias: los establecimientos de 3 estrellas acumulan una caída del 77% en las pernoctaciones y, los de 1, cayeron un -63%.

En cuanto a la residencia del viajero, en diciembre, las estancias de residentes (-72%) cayeron algo menos que las de extranjeros (-88%), lo que no sorprende, teniendo en cuenta las fuertes restricciones de movilidad internacional impuestas desde finales del verano por algunos de nuestros principales mercados emisores, así como por la menor disposición a realizar viajes de media/larga distancia. En diciembre, las mayores caídas se concentraron en los Países Nórdicos, EEUU y Japón, entre otros, con caídas por encima del 95% interanual; frente a las menores caídas en los viajeros procedentes de Luxemburgo (-55%) o, curiosamente, Reino Unido (-69%); a pesar del deterioro de la situación epidémica en este país en el último tramo del año pasado, la caída de las pernoctaciones ha venido reduciéndose de forma gradual.

En el balance del año, las pernoctaciones de residentes españoles (-58%) han caído en mucha menor medida que las de extranjeros (-82%), tal y como se esperaba desde el principio de la crisis, básicamente, gracias a que el desplazamiento es menor problemático: distancias más cortas y, en la mayoría de las ocasiones, en vehículo privado.

Entre CCAA, el deterioro de la demanda se ha generalizado más que en meses anteriores y solo cabe destacar de forma algo menos negativa a Ceuta y Melilla y Extremadura, las regiones donde menor incidencia estaba teniendo la segunda ola y donde apenas había restricciones de movilidad. Mención especial merece Canarias, la única región que permanece en temporada alta en esta época del año, pero que, finalmente, no ha podido aprovechar estas fechas para compensar el deterioro de los meses de verano: las pernoctaciones no llegaron al millón en diciembre, lo que supone una caída del 83% interanual (está entre las regiones donde más caen), similar a la de meses anteriores.

En el balance del año, las mayores caídas en las pernoctaciones se producen en aquellas más dependientes del turista extranjero: Baleares (-90%), Cataluña, Madrid, C. Valenciana y Canarias son las regiones donde las estancias más han caído.

Por el lado de la oferta, en diciembre, abrieron 7.684 establecimientos (unos 5.000 menos que en 2019) y se ofertaron 285.625 habitaciones (en torno a la mitad que en 2019), lo que supone una caída interanual similar a la de los dos últimos meses (-48% y -39% en diciembre, respectivamente). En el balance del año, en media mensual, abrieron unos 8.900 establecimientos (6.000 menos que en 2019; -40%), y se ofertaron unas 355.500 habitaciones (menos de la mitad que en 2019; -51% interanual).

Entre categorías, se produce una situación similar a la de demanda, pero las diferencias son algo menores: la oferta de habitaciones se redujo en mayor medida en las categorías intermedias de 3 y 4 estrellas (en torno a -50% interanual) frente a las de 1 estrellas (-34%). Entre CCAA, el descenso en las habitaciones ofertadas se concentra en las regiones que peor se han comportado a lo largo del año por su elevada dependencia del turista extranjero (Baleares, Canarias, Cataluña y C. Valencia). Ahora, se añaden otras regiones que se habían comportado mejor en otros meses, como Cantabria y Asturias, donde, después del verano, la oferta se ha desplomado. En el caso de Asturias, incluso, en parte de noviembre y diciembre, se prohibió la apertura de establecimientos debido a la especial virulencia de la segunda ola en la región.

En diciembre, la ocupación hotelera permaneció levemente por encima del 20% de habitaciones disponibles, unos 30 puntos por debajo de la ocupación en un mes de diciembre pre-COVID; aunque se trata de un mal dato, se trata de la menor caída anual de la ocupación desde el comienzo de la pandemia. En el balance de 2020, el sector ha registrado una ocupación media del 31,5%, menos de la mitad del 65,77% registrado en 2019.

Entre categorías, también como balance del año, las categorías inferiores han sido las que menos ocupación han perdido (algo más de 20 puntos respecto a 2019), siendo los establecimientos de 4 estrellas los que más (-40 puntos). Entre CCAA, las mayores caídas en la ocupación se producen en las regiones, tradicionalmente, de mayor ocupación, que suelen ser también las más dependientes del turista extranjero: Canarias, C. de Madrid, Baleares y Cataluña han sido, por ese orden, las que mayor ocupación han perdido en media del año. Por el contrario, Asturias, C. La Mancha y Extremadura han sido las regiones que menos ocupación han perdido (unos 16-18 puntos menos).

Por el lado de los precios, la tarifa media hotelera (ADR) cayó un 17% interanual hasta 71,39 €/habitación, la menor caída en los precios hoteleros desde que comenzara la pandemia. En términos de rentabilidad del sector, debido a los bajos niveles de ocupación, la lectura es más negativa: los ingresos por habitación disponible cayeron un 66% interanual en diciembre hasta apenas 15,88 €.

En el balance del año, la rentabilidad media del sector ha sido de apenas 25,68 € por habitación disponible, menos de la mitad de los 59,09 € registrados en media en 2019. Entre categorías, cabe señalar que la mayor caída de la rentabilidad se produce en las superiores, de 5 y 4 estrellas, con caídas del 57% interanual. Entre regiones, las mayores pérdidas se producen en las que mayores rentabilidades se suelen dar en un año normal: C. de Madrid (-65%), Cataluña (-60%) y Baleares (-56%) fueron las que registraron las mayores caídas. Por su parte, las pérdidas fueron menores en Asturias (-26%), Cantabria (-32%) y Aragón (-36%).

En balance, el sector hotelero cierra un año para olvidar: respecto a los niveles de 2019, la demanda (pernoctaciones) apenas alcanzó el 27%, la oferta supuso el 50%-60%, la ocupación media fue la mitad que en 2019 y la rentabilidad cayó algo más del 55% anual. Los establecimientos de categorías intermedias (3 y 4 estrellas) fueron los que menos demanda recibieron, y también los que menos habitaciones ofertaron; mientras que los de categorías superiores, de 4 y 5 estrellas, fueron los que más rentabilidad perdieron. Entre regiones, aquellas más dependientes del turista extranjero y con un turismo, tradicionalmente, más masificado fueron las grandes perjudicadas por los efectos de la pandemia: Baleares, Cataluña, C. de Madrid, Canarias y C. Valenciana destacan negativamente en términos de pernoctaciones, oferta hotelera, caída de la ocupación y de la rentabilidad. Por el contrario, regiones donde el turismo es menos masificado y más dependiente del viajero residente se han comportado menos mal: Asturias, Cantabria, Galicia y C. La Mancha.

De hecho, el sector hotelero destaca negativamente en todos los indicadores de actividad disponibles para 2020: en términos anuales, la afiliación cayó más de un 60% (más de un 40% se trata de empleados en situación de ERTE) y la facturación cayó un 67%, según los datos de Exceltur. En cuanto a las expectativas para este 2021, la virulencia de la tercera ola, debido a la irrupción de nuevas cepas del virus, y el lento proceso de vacunación en España y, más aún, en Europa (donde se encuentran los principales mercados emisores para el sector turístico), ponen en riesgo el objetivo de alcanzar la inmunidad de grupo hacia los meses de verano y poder atraer a un mayor número de turistas en la temporada alta de verano. De hecho, los empresarios del sector continúan retrasando las expectativas de recuperación: un 75% de los encuestados en el último barómetro de Exceltur no esperan recuperar los niveles de facturación pre-COVID antes de la segunda mitad de 2022.

Acceder a los números anteriores

Bankia Estudios

Compartir:

Síguenos

Actualidad

Fin del contenido principal