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España / El proceso de desapalancamiento se aproxima a su fin

Publicado el 16/07/2019

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El endeudamiento acumulado por la economía ha arrancado el año con un notable aumento, el mayor en los últimos cinco años (cuatro puntos hasta el 284,3% del PIB); al prolongado deterioro en el caso de las AA.PP., se añade en este caso el del sector empresarial. Por el lado positivo, gracias, sobre todo, a las revalorizaciones bursátiles, la riqueza financiera de familias y empresas se recupera con fuerza y alcanza máximos históricos.

La deuda total de la economía española[1] (en volumen) aumenta en el 1T19 un 2,1% trimestral, el ritmo más alto desde finales de 2012, hasta 3,46 billones de euros, nuevo máximo histórico; por su parte, en términos de PIB, crece cuatro puntos hasta el 284,3%, quebrando la senda descendente, prácticamente ininterrumpida, de los últimos cuatro años y medio.  

  

Por un lado, la deuda pública[2] registra el mayor avance desde mediados de 2014, un 3,3% trimestral hasta superar ligeramente los 1,6 billones de euros (131,9% del PIB).

El endeudamiento privado también aumenta, aunque con menor intensidad, un 1% hasta 1,85 billones de euros, el 152,4% del PIB; en términos consolidados, se sitúa en el 132,8%, dos décimas por debajo del umbral fijado por la CE en el Procedimiento de Desequilibrios Macroeconómicos (PDM)[3]. En todo caso, contrasta el intenso ajuste de la deuda privada desde máximos (-65,7 puntos de PIB) con el extraordinario incremento de la pública desde mínimos (+92,4 puntos de PIB).

El endeudamiento de los hogares se reduce a niveles de 2004

La deuda de los hogares se reduce un 0,2% trimestral (en términos interanuales se estanca) hasta 710.058 millones de euros, el nivel más bajo desde el 1T06 y equivalente al 58,4% del PIB, la menor ratio en 15 años; desde el máximo de mediados de 2010 el retroceso acumulado es 26,7 puntos de PIB.

En términos de la renta bruta disponible (RBD), la deuda se reduce casi un punto hasta el 96% (99,2% un año antes).

Por lo que respecta a los flujos financieros, la adquisición neta de activos financieros por parte de los hogares en el primer trimestre del año ascendió a 7.188 millones de euros. Esta cifra, ligeramente inferior a la del mismo periodo de 2018 (8.744 millones), se materializa en derechos de seguros de vida (5.373 millones de euros) y, sobre todo, depósitos transferibles (15.547 millones). Por el contrario, se reducen los depósitos a plazo (-4.983 millones), acciones cotizadas (-3.033 millones) y participaciones en fondos de inversión (-1.270 millones).

Teniendo en cuenta que los activos registraron en el periodo una intensa revalorización (+76.000 millones de euros), sobre todo por las participaciones en capital y fondos de inversión, el saldo total de activos financieros se incrementa un 3,9% trimestral (+2,9% interanual), el mayor ritmo en cuatro años, hasta 2,23 billones de euros, nuevo máximo histórico.  

En consecuencia, la riqueza financiera neta de los hogares (activos - pasivos) se incrementa un 6% trimestral y un 4,1% interanual, ascendiendo a 1,45 billones de euros; este volumen es el más alto de la serie histórica, equivalente al 196,2% de la RBD, casi 10 puntos más que al cierre de 2018.

Como se observa en el gráfico anterior, la mayor parte de la riqueza total de las familias (casi ocho de cada 10 euros) sigue materializándose en activos inmobiliarios.   

La deuda de las empresas crece con fuerza

La deuda de las empresas (préstamos y valores representativos de deuda) registra en el 1T19 un ritmo de aumento desconocido en la última década, un 1,7% trimestral hasta 1,14 billones de euros; en tasa interanual, la deuda crece un 2,3%, la mayor subida desde 2009. Esta deuda equivale al 94% del PIB, un punto más que en el trimestre anterior[4], pero se sitúa 39,1 puntos por debajo del máximo de 2010.

En enero-marzo aumentan con fuerza los pasivos netos contratados (28.873 millones de euros, cinco veces más que un año antes). Estos pasivos fueron, básicamente, acciones no cotizadas (6.396 millones) y préstamos a largo plazo (12.214 millones), de los que 11.615 millones procedían de empresas y 2.258 millones de instituciones financieras no monetarias. También aumentó, aunque en menor medida, la contratación de valores representativos de deuda (4.524 millones), sobre todo del resto del mundo.

En cuanto a la contratación de préstamos de instituciones financieras monetarias, sigue siendo negativa:
-117 millones de euros (-6.110 millones en el 1T18). A este respecto, el saldo de estos préstamos prolonga la senda descendente hasta 444.278 millones, el 38,9% de la deuda total de las empresas, muy lejos de los máximos, tanto en términos de volumen (935.353 millones de euros en el 4T08) como en porcentaje sobre el total (llegó hasta el 66,4% en el 1T08).

Por lo que respecta a la adquisición neta de activos financieros en el 1T19, se situó en 16.186 millones de euros, en contraste con la cifra negativa de un año antes (-4.692 millones): destacan los incrementos de depósitos transferibles y de préstamos a largo plazo a otras empresas.

Dada la fuerte revalorización registrada (+119.275 millones de euros), el resultado es un fuerte aumento del saldo total de los activos financieros de las empresas (+5,7% trimestral y +7,4% interanual) hasta un total de 2,52 billones de euros, la cifra más alta de la serie.


[1] El concepto de deuda que se emplea a lo largo de esta nota incluye sólo la materializada en valores representativos de deuda y en préstamos. Asimismo, la deuda del conjunto de la economía no incluye instituciones financieras.

[2] El concepto de endeudamiento de las AA.PP. empleado en las Cuentas Financieras es más amplio que el utilizado por la CE en términos del Protocolo de Déficit Excesivo (PDE): este último, que se sitúa en el 98,7% del PIB, incluye las obligaciones brutas de las AA.PP. en efectivo y depósitos, títulos representativos de deuda (computados por su valor nominal y no por su valor de mercado) y préstamos, excepto los pasivos emitidos por Administraciones en manos de otras Administraciones. Descontados los pasivos entre Administraciones, la deuda de las AA.PP. asciende al 110,8% del PIB.

[3] El PDM tiene como objetivos reforzar la supervisión macroeconómica y prevenir y corregir situaciones de riesgo, como elevados déficits por cuenta corriente, endeudamientos insostenibles o burbujas del mercado de la vivienda.

[4] No obstante, en términos consolidados, la deuda aumenta sólo una décima hasta el 74,4% del PIB.

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