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España / El crecimiento del PIB se mantiene robusto

Publicado el 01/03/2018

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En 2017 la economía española mantuvo un notable dinamismo, superando, incluso, las previsiones iniciales, gracias a la elevada inercia expansiva y al impacto de algunos factores, como el excelente comportamiento de las economías de la eurozona, lo que contrarrestó el aumento de la incertidumbre política en el tramo final del año. El PIB creció por cuarto año consecutivo, un 3,1%, tan sólo dos décimas menos que el año anterior; además, desde 2015 el crecimiento, no sólo supera el 3%, sino también la media de la UEM (+2,5% en 2017).

La intensidad del crecimiento se corresponde con un patrón robusto, en el que ganan protagonismo (i) las exportaciones (por segundo año, la aportación de la demanda externa fue positiva), favorecidas, no sólo por el tirón de nuestros socios, sino también por las mejoras competitivas (los CLUs acumulan una caída desde máximos del 5,3%) y la creciente internacionalización empresarial, (ii) la inversión productiva y (iii) el sector industrial, que se beneficia de la fortaleza de las exportaciones; por su parte, se afianza la recuperación de la construcción. En cambio, pierden cierto vigor el gasto en consumo de las familias y los servicios, en especial las actividades comerciales y turísticas, variables que podrían haber acusado el impacto de la mayor incertidumbre.

Pare este año esperamos que se prolongue el actual ciclo expansivo, aunque con una paulatina moderación de los ritmos de avance, lo que daría un aumento del PIB del 2,9%.

En el último trimestre de 2017, el PIB mantuvo su ritmo de crecimiento en el 0,7% trimestral (la tasa del 3T17 ha sido revisada a la baja una décima), ya que el debilitamiento de la demanda interna, que aportó seis décimas, dos menos que en el trimestre anterior, fue completamente compensado por el mejor comportamiento de la externa (0,1 puntos vs -0,1 puntos en el 3T17).

En términos interanuales, el PIB creció un 3,1%, idéntica tasa a la de los dos trimestres anteriores. En este caso, la demanda interna aumentó su contribución (dos décimas hasta 3,2 puntos, el mejor registro en dos años) y la externa la redujo (dos décimas hasta -0,1 puntos).

En el conjunto de 2017, el PIB español creció por cuarto año consecutivo, acumulando tres ejercicios con ritmos superiores al 3%; en concreto, un 3,1% (+3,3% en 2016), tasa que supera en seis décimas la media de la UEM, a falta de conocer los datos definitivos.

Por el lado de la demanda interna, en el 4T17 se mantuvieron en líneas generales las dinámicas de sus componentes:

•·       Si bien el gasto en consumo creció un 0,5% trimestral (+0,6% anterior), el menor avance del año, en términos interanuales el ritmo fue el mayor en año y medio (+2,5%). Sus dos componentes explican esta solidez: repuntaron, tanto el gasto de los hogares, una décima hasta el 2,5% interanual, como, especialmente, el de las AA.PP., un punto hasta el 2,4%, la tasa más elevada desde finales de 2015.   

•·       En cuanto a la inversión, aunque su tasa trimestral creció la mitad que en el trimestre anterior (+0,7%), mantuvo su crecimiento interanual en el 5,6%, el más intenso en dos años. Destaca el repunte interanual del componente de bienes de equipo (+7,9% vs +6,8% anterior), mientras que el de construcción creció un 4,8%, sólo ligeramente por debajo (tres décimas) del dato de julio-septiembre. En este último caso, el empuje del segmento residencial (+9,5%, una tasa desconocida desde el 4T14) contrarresta el debilitamiento del resto de construcciones (+0,5%).  

Por el lado de la demanda externa, se observó a lo largo del pasado año una senda de reducción de su aportación al crecimiento. Así, en octubre-diciembre se frenaron, tanto las exportaciones como las importaciones, pero estas últimas crecieron por encima por segundo trimestre consecutivo (+4,4% y +5,2%, respectivamente). En ambos casos se vieron afectadas, sobre todo, por el deterioro de los intercambios de servicios y, en menor medida, por la desaceleración de los de bienes. A destacar el notable freno de los ingresos por turismo (+4,2%, seis puntos menos que el trimestre anterior); mientras, el gasto turístico de los españoles en el exterior creció con fuerza, pese a su ralentización (+7,5% vs +11,2% anterior).

Por el lado de la oferta, los motores del dinamismo fueron la construcción (+5,4% interanual, medio punto más que en el 3T17) y la industria, que creció al mayor ritmo desde el 4T15 (+4,6%), impulsada por las ramas energéticas y, especialmente, las manufactureras. En el caso de los servicios, su ritmo de crecimiento se estabilizó en el 2,5%, que es el menor avance desde el arranque de 2015: esta progresiva pérdida de dinamismo se explica por el peor tono de comercio, transporte y hostelería, junto con el prolongado retroceso de las actividades financieras.

Por lo que respecta al mercado laboral, el ritmo de creación de empleo se desaceleró tres décimas hasta el 0,5% trimestral, lo que supone casi 83.000 puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo (PTETC): el volumen total supera levemente los 18 millones, máximo desde el 3T10. Respecto al cierre de 2016, la tasa de aumento se mantiene, por tercer trimestre, en el 2,9% (+505.600 PTETC en el conjunto del año). Al cierre de 2017 destacó, en términos absolutos, el sector terciario, con 352.000 ocupados más, aunque el crecimiento relativo más intenso correspondió a la construcción (+6,6%, tres y cuatro puntos más que en la industria y los servicios, respectivamente).

La variación de la productividad aparente por PTETC se mantiene invariable desde el 2T17 en el 0,2% interanual. Si tenemos en cuenta que el número de horas efectivamente trabajadas creció con fuerza, un 1,9%, el ritmo más alto en año y medio, el avance de la productividad por hora se desaceleró (+1,2% vs +1,3% anterior). Como se observa en el gráfico superior derecho, la evolución de ambas medidas de la productividad fue muy pareja hasta mediados de 2016, cuando la productividad por hora trabajada comienza a crecer muy por encima (la brecha se sitúa en torno a un punto).

Si a la estabilización del ritmo de avance de la productividad por PTETC se añade una ligera ralentización de la remuneración por asalariado (una décima hasta el 0,2% interanual), se obtiene un estancamiento del coste laboral unitario (CLU): desde 2016 registra tasas de variación negativas o nulas, de modo que acumula una caída desde los máximos de 2009 del 5,3%.

El PIB nominal creció al mayor ritmo en dos años, un 4,3% interanual, como consecuencia del repunte (dos décimas) del deflactor implícito del PIB (+1,2%, el mayor aumento desde 2008). Esta aceleración del deflactor se explica por la mayor aportación del excedente bruto de explotación (dos décimas más hasta 0,9 puntos).

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