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España / El año 2020 concluye con una intensa destrucción de empleo

Publicado el 08/01/2021

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El pasado año, marcado por la pandemia y su enorme impacto sobre la actividad y el empleo, cerró con la pérdida de más de 100.000 empresas, una caída de 360.105 afiliados -el primer retroceso en siete años- y un aumento de 724.532 parados. A esto hay que añadir 755.613 trabajadores en ERTE y 349.342 autónomos acogidos a la prestación extraordinaria por cese de actividad; es decir, más de 1,1 millones de personas, que, aunque técnicamente se siguen considerando ocupadas, en realidad no están trabajando o lo hacen con reducción de jornada: a corto plazo, la probabilidad de que gran parte de esos empleos se activen es baja, dado que las medidas restrictivas que vuelven a implantarse para contener el avance de la pandemia están dificultando la recuperación de la actividad.

La afiliación cierra 2020 con la primera caída en siete años...

La afiliación media prolongó en diciembre la senda alcista iniciada en mayo, si bien el crecimiento fue de apenas un 0,1% mensual (+26.432 personas), el más modesto en cuatro meses; se trata del peor diciembre desde 2012 (+31.660 en dic-19). El volumen total alcanza los 19,05 millones, la cifra más alta desde febrero. Sin embargo, con datos a cierre de mes, no sólo se contabiliza la segunda caída consecutiva, sino que ésta es de cierta intensidad (-69.600 hasta 18,9 millones); además, se observa un fuerte deterioro en la segunda mitad del mes: desde el día 18 se pierden casi 204.000 afiliados, en línea con el aumento de las restricciones en comercio y hostelería.

Aunque en términos desestacionalizados se registra el séptimo aumento consecutivo (con la cautela con la que hay que tomar estos datos en estos momentos), se trata del peor dato desde junio (+7.350 afiliados); el 4T20 cierra con un aumento del 1,4% trimestral (+1,9% anterior), lo que es coherente con una pérdida de dinamismo del PIB en dicho trimestre.

De este modo, de los casi 948.000 empleos que se perdieron entre el 12 de marzo y el cierre de abril, se habría recuperado el 53,6%, poco más de 508.000; dicho de otro modo, aún faltan casi 440.000 afiliados para volver a los niveles pre-Covid.

 

Por actividades, dentro del Régimen General, contribuyen al incremento mensual de afiliados, sobre todo, actividades sanitarias (+0,8%), transporte y almacenamiento (+0,8%), actividades artísticas y recreativas (+0,5%), comercio (+0,5%) y educación (+0,4%). En cambio, cae la afiliación en construcción y hostelería
(-2,2% y -1,8%, respectivamente).

En términos anuales, la afiliación total cae en 2020 un 1,9%, lo que supone 360.105 afiliados menos; se trata del primer retroceso desde 2013. En el Régimen General, hostelería y actividades artísticas y recreativas, con caídas del 19,3% y 15,6%, respectivamente, son los sectores que más empleo han destruido en el último año.

Por lo que respecta a los ERTEs, 2020 cerró con 755.613 trabajadores afectados (el 5,2% de los afiliados en el Régimen General), lo que supone una caída de 95.607 respecto al mes anterior, si tenemos en cuenta la serie revisada en función de las personas en alta afectadas[1]. Respecto al momento más agudo de la crisis (finales de abril), el número de trabajadores en ERTE ha descendido en 2,86 millones, lo que supone un retroceso del 79%.

Por tipo de ERTE, en diciembre ha continuado el trasvase desde los ERTEs "antiguos" -los incluidos en el RDL 18/2020- a los fijados en el RDL 30/2020, en vigor desde el 30 de septiembre y que incluyen mayores beneficios para las actividades más castigadas por la crisis, de forma que estos últimos representan ya el 61% del total.

Por otro lado, se observa una elevada concentración sectorial de los trabajadores en ERTE: la hostelería (servicios de comidas y bebidas) concentra prácticamente a una de cada tres personas acogidas a ERTE al cierre de 2020, con 241.390 trabajadores, el 30% de los afiliados al Régimen General en dicho sector.

A nivel regional, tras la debacle de marzo y abril, se ha observado una senda de mejora generalizada en el mercado laboral, excepto en el País Vasco, donde los ritmos de caída se han intensificado. Sólo dos regiones (Murcia y Castilla La Mancha) han aumentado el empleo en el conjunto del año, aunque muy levemente (+0,4% y +0,5%, respectivamente), mientras que, en el extremo opuesto, se sitúan los dos archipiélagos: Canarias (-5,5%) y Baleares (-4,2%). 

La ratio afiliados ocupados/pensionista concluye 2020 en 2,12, el peor cierre en tres años (2,16 en dic-19). A este respecto, el número de pensionistas prolonga en el tramo final del año la senda alcista: en diciembre aumenta en más de 18.000, el mayor ascenso en año y medio, dejando atrás los peores meses de la crisis (entre marzo y junio cayó en 50.000), de modo que el volumen total roza los 8,9 millones, apenas 5.725 por debajo de los niveles pre-Covid.  

Por lo que respecta al número de empresas inscritas en la Seguridad Social, anota en diciembre la segunda caída consecutiva, casi 7.000 hasta situarse por debajo de 1,39 millones, la cifra más baja en siete meses y muy alejada de los niveles pre-Covid: desde febrero se han perdido 101.258 empresas.

... y el paro vuelve a niveles de 2015

El paro registrado encadena tres meses de subidas en el tramo final de 2020; además, la de diciembre (+36.825 o +1% mensual) es la primera en dicho mes desde 2011 (-34.579 hace un año). En términos desestacionalizados, el registro también es malo, el peor desde junio: +76.387 parados.

En consecuencia, el total de parados se aproxima a los 3,9 millones, el peor cierre de ejercicio desde 2015. Esto supone un aumento del 22,9% interanual (724.532 parados más), lo que quiebra siete años de descenso continuado; además, hay que remontarse a 2009 para encontrar un incremento mayor.   

La contratación se desploma en 2020

La mala campaña navideña ha sido el colofón a un pésimo año en términos de contratación. El dato de diciembre, 1,35 millones de contratos (-22,1% interanual vs -17,8% anterior) es el peor en dicho mes en siete años, mientras que en el conjunto de 2020 se firmaron 15,94 millones, un 29,2% menos que el año anterior y la cifra más baja desde 2013.

Sólo el 9,7% de los contratos firmados en 2020 tuvieron carácter indefinido (-28,4% vs -29,3% los temporales), un porcentaje ligeramente superior (una décima) al de 2019.


[1] El Ministerio ha revisado las series de las personas en ERTE, tanto por su fecha de alta como por la fecha de notificación. Dado que se puede solicitar un ERTE de forma retroactiva, hay una cierta disparidad entre la fecha de notificación y la fecha en la que produce efectos (en alta).

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