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España / Débil avance de la producción industrial

Publicado el 11/09/2019

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La industria española no es inmune a un contexto exterior poco favorable, marcado por la pérdida de vigor de nuestros socios europeos, sobre todo Alemania, y el frenazo de los intercambios comerciales. En este sentido, la producción industrial anota ritmos de avance poco dinámicos, tan sólo un 0,7% interanual en los siete primeros meses de 2019.

El crecimiento del IPI en julio se desacelera ocho décimas hasta el 0,8% interanual, la tasa más baja en cuatro meses (+1,5% en el 2T19).  

  

Por componentes, en julio mejoran ligeramente respecto al mes anterior los bienes de consumo (+2,2% vs +2,1%), apoyados en los no duraderos (+2,7% vs -0,6% los duraderos) y, con más intensidad, los energéticos (+7,4%, el ritmo más alto en año y medio). Por el contrario, los bienes de equipo registran la primera caída en siete meses (-2,2%) y los intermedios se mantienen en terreno contractivo por tercer mes consecutivo
(-2,2%).  

La pérdida de vigor del IPI en julio respecto al 2T19 se debió, sobre todo, al mal comportamiento de las ramas de productos farmacéuticos, maquinaria y equipo y material de transporte. Por el lado positivo, destaca la mejoría, fundamentalmente, de distribución de electricidad y gas.  

Aunque en los siete primeros meses del año el IPI apenas crece un 0,7%, se trata de una tasa que supera el modesto avance del conjunto de 2018 (+0,3%). Entre las actividades más dinámicas en lo que llevamos de año se encuentran distribución de agua y otras industrias manufactureras (joyería, artículos de deporte, juguetes, etc.), que crecen por encima del 10% interanual. Por su parte, las que contribuyen en mayor medida a la tasa de variación del IPI son alimentación, distribución de agua y productos metálicos, mientras que restan crecimiento fabricación de vehículos de motor y, sobre todo, suministro de electricidad y gas, que se ve lastrado por los pésimos registros del primer semestre del ejercicio.

El comportamiento débil de la actividad industrial también lo confirman otros indicadores: (i) el empleo, en términos de afiliación a la Seguridad Social, crece al menor ritmo desde finales de 2014 (+1,3% interanual en julio-agosto), (ii) el PMI (índice de gestores de compras) de la industria manufacturera, con datos también de julio-agosto, cae a mínimos desde 2013 (48,5), (iii) el consumo de energía eléctrica de las grandes empresas se encuentra en terreno contractivo desde hace un año y medio y, tras una caída acumulada de casi el 6%, retrocede a niveles de 2014, y (iv) la entrada de pedidos industriales consolida la tendencia de ralentización que se observa desde mediados de 2017 y crece en enero-julio un 3,1%, el menor avance en tres años.   

No obstante, algunos indicadores anotan un comportamiento algo más positivo: la confianza en el sector mejora en los últimos meses (-0,7 en julio-agosto, el nivel más alto desde el 2T18) y el grado de utilización de la capacidad productiva se sitúa en el 3T19 en máximos de 11 años (80,9%).

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