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EEUU / Señales mixtas en el dato de inflación de marzo

Publicado el 10/04/2019

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La inflación aumenta algo más de lo esperado, pero la subyacente sigue sin recoger presiones alcistas significativas; incluso, desciende una décima en marzo. Por otro lado, el repunte en el precio del crudo desde principios de año obliga a revisar al alza las previsiones de corto plazo para la inflación general.

 

La inflación repuntó cuatro décimas en marzo, hasta el 1,9%, frenando la tendencia de gradual descenso de los meses anteriores (-1,0 p.p. entre octubre y febrero). Sin embargo, la inflación subyacente descendió una décima, hasta el 2,0% (mínimo desde febrero de 2018).

El aumento de la inflación en marzo se concentró, básicamente, en la partida de energía, que pasó de restar cuatro décimas a la interanual del IPC de febrero a tener una aportación neutral en marzo (ver tabla). El precio de la gasolina tocó suelo a comienzos de año y ha repuntado más de un 15% desde enero (2,52 $/galón en marzo). También al alza, cabe destacar el componente de alimentación, que ha iniciado una clara senda de recuperación desde octubre y ya se sitúa en máximos en cuatro años (2,1% vs 2,0% anterior).

Entre el resto de los componentes, la partida más desinflacionista en marzo fue vestido y calzado, que se desplomó hasta mínimos desde 2003 (-2,2%), lo que parece responder a un cambio metodológico en la serie (incorpora a partir de marzo los datos de transacciones en tiempo real de los principales minoristas) y, por tanto, se trata de un factor puntual.

El precio del petróleo, sobre todo, la referencia para EEUU (barril West Texas), ha seguido aumentando en las últimas semanas: 64 $/barril a mediados de abril, un repunte de 8,5 $/barril en el último mes (+12%) y de 21,5 $/barril acumulado en el año (+50%), debido a una mayor incertidumbre sobre la oferta (a la menor producción de la OPEP, recientemente, se ha añadido la inestabilidad en Libia). Este repunte obliga a revisar al alza las expectativas para el resto del primer semestre: esperamos que la inflación aumente hasta el 1,9%-2,1% en abril y que permanezca en el rango 1,5-1,7% hasta octubre; es decir, en torno a 0,1-0,2 p.p. mensual por encima de nuestra previsión anterior (en media).

Por el lado de la inflación subyacente, esperamos que se mantenga en el estrecho rango del 2,0%-2,1% en el corto y medio plazo, teniendo en cuenta la moderación en los costes laborales unitarios, la apreciación relativa del dólar y la moderación en las medidas tendenciales disponibles. Esta escasez de presiones alcistas sobre la subyacente continuará justificando la pausa de la Fed en el ciclo de subida de tipos e incluso le da flexibilidad en caso de un mayor enfriamiento de la economía.

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