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EEUU / Nuevo descenso de la vivienda iniciada

Publicado el 26/03/2019

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La vivienda iniciada no es capaz de consolidar el repunte del mes anterior y sigue mostrándose muy errática, pero sin salirse del rango de actividad de los últimos años. No obstante, las perspectivas de corto y medio plazo no señalan hacia un deterioro preocupante de la oferta de vivienda.

La vivienda iniciada volvió a caer en febrero (-8,7% hasta 1.162 miles de unidades anualizadas), moderando el impulso registrado en enero (+11,7% revisado ahora a la baja desde +18,6%). A pesar de la erraticidad y las revisiones de la serie en los últimos meses, afectada por el cierre de la administración en diciembre-enero, la oferta de vivienda nueva permanece estable en el rango de 1.140-1.330 miles de unidades anuales que ha mantenido desde mediados de 2017 (ver gráfico). Entre tipo de vivienda, la mayor parte del descenso de febrero se debió a la unifamiliar (-17,0% vs 19,2%), lo que intensifica la señal de deterioro, dado que su comportamiento es menos errático que el de la vivienda multifamiliar.

Las perspectivas de medio plazo siguen siendo relativamente favorables. En primer lugar, la confianza de los promotores se mantuvo en marzo en niveles elevados (62 por segundo mes consecutivo). En segundo lugar, los permisos de construcción se encuentran por encima de los niveles de vivienda iniciada (aunque es cierto que han caído levemente en enero y febrero). En tercer lugar, las condiciones de compra están mejorando, sobre todo, gracias al descenso en los tipos hipotecarios. Por último, aún existe un amplio margen de mejora de la vivienda iniciada, teniendo en cuenta el crecimiento de las unidades familiares en los últimos meses (2,0% anual en 2018) y que el nivel medio de largo plazo de vivienda iniciada supera las 1.500 miles de unidades al año (ver gráfico).

El aumento de la vivienda iniciada es positivo para el escenario de crecimiento en la medida en que sugiere una mayor inversión residencial en el corto y medio plazo. En este sentido, el margen de mejora también es significativo: la inversión residencial nominal supuso el 3,8% del PIB en 2018, mientras que suponía en torno a 4,8% entre 1980-90; en términos del PIB actual, supone 206.000 millones de dólares en actividad que aún no se ha recuperado.

Por otro lado, los precios de la vivienda siguen moderándose de forma gradual: 3,1% interanual en enero frente al 3,7% anterior y 5,9% en enero del año pasado, según el índice S&P para los diez mayores núcleos urbanos. En términos nominales, el índice está en máximos históricos, si bien, deflactado por la partida de vivienda del IPC, se encuentra un 16% por debajo de los máximos de 2006.

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