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EEUU / Los últimos datos ponen en evidencia la urgencia de hacer efectivo el nuevo estímulo fiscal

Publicado el 24/12/2020

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La mala evolución de la pandemia en EEUU está tendiendo un claro efecto negativo sobre la creación de empleo y el gasto de las familias, lo que aumenta los riesgos a la baja para el crecimiento de la economía en el cierre del año y el inicio del próximo. La aplicación del nuevo paquete fiscal de 900.000 millones de dólares ha quedado en suspenso, por la disconformidad del presidente Trump. Esta nueva ayuda fiscal resulta vital para paliar parte de los efectos negativos que ha causado la pandemia y que seguirá causando en el corto plazo, ya que posiblemente no será hasta finales de la primavera cuando la campaña de vacunación recién comenzada logre crear realmente inmunidad de grupo.

La pandemia en EEEU está fuera de control, con niveles de contagios en lo que va de diciembre en máximos (en torno a 200.000 personas en media diaria) y con un número de fallecidos en referencias similares a los momentos más duros de marzo y abril (una media en torno a los 3.000). Este fuerte deterioro de la situación sanitaria está teniendo un claro impacto negativo sobre la economía, en especial en aquellos sectores con un componente de interacción social más acusado que, además, son muy intensivos en mano de obra poco cualificada, lo que se refleja en la evolución de las estadísticas de empleo: la creación de puestos de trabajo de noviembre decepcionó (245.000, mínimo desde el inicio de la recuperación en mayo), las nuevas peticiones de subsidios por desempleo se situaron en la semana del 19 de diciembre en 803.000 (entre los máximos de tres meses) y alrededor de 20,4 millones de estadounidenses siguen recibiendo algún tipo de ayuda por desempleo nueve meses después del inicio de la pandemia.

Este enfriamiento del mercado de trabajo está pasando factura a la confianza de las familias, que están reduciendo sus compras. El gasto de las familias cayó en noviembre, por primera vez desde abril (-0,4% vs 0,3%), al tiempo que sus ingresos volvieron a retroceder con bastante intensidad (-1,1% vs -0,6%), debido al vencimiento de buena parte de los programas de ayuda federal implementados en marzo. La tasa de ahorro se mantiene muy elevada, si bien va reduciéndose gradualmente (12,9% vs 13,6%). Además, es bastante probable que el consumo siga bastante apático en diciembre, tal y como muestran algunos indicadores de alta frecuencia: las reservas en restaurantes y las visitas a tiendas han caído a mínimos desde junio, y el gasto con tarjetas sigue siendo en torno a un 13% inferior al de hace un año, valores en los que se mantiene desde octubre. Este mensaje de debilidad se ve reforzado por la evolución de la confianza del consumidor elaborada por la Conference Board, que en diciembre cayó hasta 88,6, desde el 92,9, volviendo otra vez a los niveles de marzo-abril, apuntando a un cierre de año bastante débil en consumo y aumentando los riesgos de cara al comienzo de año. En contraste, los indicadores de actividad industrial siguen mostrando un notable dinamismo: los pedidos de bienes duraderos crecieron un 0,9% en noviembre (1,8% en octubre).

En balance, las perspectivas para el corto plazo siguen siendo delicadas por el descontrol de la pandemia, y la situación sanitaria seguirá siendo complicada, al menos, hasta la primavera, cuando se espera que casi el 60% de los estadounidenses hayan recibido la vacuna, avanzando ya hacia la inmunidad de grupo. Por tanto, en las próximas semanas, la situación económica todavía puede deteriorarse más antes de que empiece a mejorar, si bien la reactivación posterior puede ser incluso más intensa de lo esperado, dependiendo de la eficacia de la vacuna y de la cuantía final del nuevo paquete fiscal. El Senado llegó finalmente a un acuerdo, que incluye medidas por 900.000 millones de dólares (4,2% del PIB), que se sumaría al aprobado en marzo por 2,3 billones (11% del PIB). Estaba anunciado que las nuevas ayudas entrarían ya en vigor y/o comenzarían a tramitarse a principios de la próxima semana, pero Trump amenaza con bloquear este acuerdo si no se elevan a 2.000 dólares las transferencias directas a cada contribuyente, frente a los 600 dólares contemplados en el acuerdo. La presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi, ha recogido el guante de Trump y ha anunciado que los demócratas están listos para regresar al Congreso esta misma semana y aprobar el incremento de los pagos directos.

La oposición de Trump añade más incertidumbre en el corto plazo y amenaza con romper un acuerdo alcanzado por demócratas y republicanos tras meses de arduas y complejas negociaciones que han fracaso en varias ocasiones. Además, los 900.000 millones de dólares del rescate están incluidos dentro de la ley de gasto de 2,3 billones de dólares para financiar la administración federal hasta septiembre de 2021, por lo que el bloqueo de la norma podría provocar un cierre administrativo a partir de la semana que viene; es decir, la cancelación de todos los gastos no esenciales.

A pesar de la pésima evolución de la pandemia Trump ha paralizado la tramitación de este acuerdo ya en su tiempo de descuento en la Casa Blanca. Estos fondos, aunque inferiores al paquete que en su día propusiera Trump de 1,8 billones (rechazado en su momento por los demócratas por insuficiente) resultan vitales para compensar parte de daño económico causado por la pandemia. Según estudios de varias universidades, la tasa de pobreza en EEUU ha aumentado 2,4 p.p. desde junio, hasta el 11,7%, y Goldman Sachs estima que las pequeñas empresas ya han gastado el 90% del dinero habilitado en el Paycheck Protection Program del primer paquete.

Los principales frentes de actuación del nuevo plan fiscal aprobado por el Congreso son:

•·        Transferencias directas a las familias: 166.000 millones dólares. Se prevé que las familias recibían 600 dólares por adulto y 600 dólares por hijos menores de 17años (por debajo de los 1.200 y 500 dólares, respectivamente, estipulado en abril). Trump exige que se eleven hasta los 2.000 dólares por persona, o 4.000 por pareja, como condición para firmar el acuerdo.

•·        Ayudas a las pequeñas empresas: 325.000 millones de dólares. El grueso de esta partida 280.000 millones de dólares, se destina al reforzar el Paycheck Protection Program (préstamos y créditos fiscales de la Administración a pequeñas empresas que mantengan el empleo; si cumplen las condiciones no tendrían que devolverlo). También se contemplan beneficios fiscales por 1.800 millones de dólares.

•·        Ayudas al desempleo: 120.000 millones de dólares. Los desempleados podrán acceder a un subsidio semanal de 300 dólares. Además, se prevé un subsidio adicional de 100 dólares a la semana para los autónomos.  

Se extiende a 50 semanas, frente a las 26 actuales, el periodo en el cual un desempleado podrá solicitar ayudas, tanto estatales como federales.

•·        De los 291.000 millones restantes, cabe destacar: educación (82.000); distribución de la vacuna contra el Covid-19, así como reforzar el sistema de rastreo y de elaboración de test (69.000); y ayudas al alquiler (25.000). También es significativo el importe destinado al sector transporte: 45.000 millones de dólares, de los cuales, 15.000 millones, se destinarán a las aerolíneas. 

Si la situación empeorara, ya será la próxima administración Biden la responsable de gestionar cualquier estímulo adicional y su capacidad dependerá del resultado de las elecciones pendientes de los 2 senadores por Georgia, que se celebrarán el 5 de enero: si los demócratas consiguen los dos escaños, el Senado quedará 50/50 en igualdad de fuerzas entre demócratas y republicanos, pero los demócratas contarán con el voto de calidad de la próxima vicepresidente. Por tanto, tendrían mayoría en ambas cámaras. Las últimas encuestas dan ventaja clara a un candidato demócrata y una situación muy reñida para el otro escaño en juego.

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