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EEUU / La sorprendente mejora de la actividad industrial en agosto no es sostenible

Publicado el 18/09/2019

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La producción repuntó en agosto de forma generalizada, pero el deterioro de la demanda externa y de la confianza empresarial sugieren que la mejora no se prolongará en el tiempo: el mejor momento del sector ya ha quedado atrás en este ciclo.

La producción industrial superó las expectativas y repuntó un 0,6% en agosto (0,2% esperado por Bloomberg), después de haberse mantenido estancada desde junio. Tras este buen registro (el mejor en un año), el balance de lo que llevamos del 3T19 es positivo (1,4% en julio-agosto), si bien es cierto que parece más una corrección tras meses de deterioro que una mejora sostenible en el tiempo.

La mayor parte de la aceleración de agosto se explica por la reactivación en la industria manufacturera (0,5% vs -0,4%), que mejoró a pesar de la caída en la producción de coches (-1,0% vs 0,5%). No obstante, la huelga de General Motors a nivel nacional en septiembre (afecta a más de 30 fábricas y a 10 estados) sugiere que esta partida de la actividad seguirá lastrando la producción en el corto plazo.

La actividad extractiva también aumentó (1,4%) y, prácticamente, compensó la caída del mes anterior (-1,5%), afectado por los destrozos del huracán Barry en el Golfo de México. En cualquier caso, la tendencia del sector es de enfriamiento: 5,1% interanual en agosto, tras crecer a tasas interanuales de dos dígitos en 2018. Cabe recordar que la actividad extractiva se encuentra un 45% por encima de los anteriores máximos, gracias al boom en el sector petrolífero. Sin embargo, el impulso inicial se ha ido moderando con los menores precios del petróleo y, de hecho, el número de yacimientos está cayendo con fuerza (-15% interanual), después de tocar techo a principios de este año.

La resiliencia del sector en un momento en el que todo parece estar en contra resulta llamativa y seguimos pensando que la mejora de agosto no es sostenible en el tiempo, teniendo en cuenta el deterioro externo (las exportaciones están cayendo al 2% anual) provocado por la guerra comercial (en octubre, se podrán en marcha nuevos aranceles sobre productos chinos); el descenso de la confianza empresarial en el sector (el ISM se encuentra en niveles contractivos); y el enfriamiento en los pedidos de bienes duraderos, por no hablar de factores exógenos y puntuales como huelgas o inclemencias climatológicas.

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