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EEUU / La reincorporación laboral toma mayor impulso en junio

Publicado el 02/07/2020

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El proceso de reincorporación laboral posterior al estallido del Covid-19 tomó fuerza en junio: la economía crea 4,8 millones puestos de trabajo, tras 2,7 millones en mayo. Asimismo, la tasa de paro desciende en 2,2 pp, hasta 11,1%, mientras la tasa de participación y de empleo aumentan. La incipiente recuperación laboral podría verse interrumpida por el reciente rebrote viral, especialmente sí resulta en una reimposición de restricciones a la movilidad.

 

El proceso de reanimación económica se sigue extendiendo al mercado laboral: el empleo crece en 4.800.000 en junio, la subida más intensa desde que existen datos y notablemente superior a las expectativas del mercado (3 millones, de acuerdo al sondeo de Reuters). En los últimos dos meses, la economía estadounidense ha visto la reincorporación de 7,5 millones de empleados, lo que representa alrededor de 1/3 de la pérdida por la crisis (22 millones). A pesar de la mejora, el número de empleados es aún 8% inferior al nivel previo a la erupción del Covid-19.

Entre sectores, destacan: (i) la marcada contratación en los servicios, actividades económicas que han liderado tanto en la fase de destrucción de empleo como en la posterior reincorporación; (ii) la creación de trabajos en la construcción, sector que ya restaura un 60% de los empleos "perdidos" en los meses de marzo y abril; y (iii) en la industria manufacturera, que también aumenta la plantilla a medida que se normaliza la producción en las fábricas, tal como se evidenció en la fuerte mejora de la encuesta del ISM manufacturero en junio. En contraste, el empleo descendió en la industria extractiva y de recursos naturales, que se ha visto especialmente afectada por el desplome en los precios del petróleo desde marzo.

Por otro lado, la encuesta de hogares muestra un descenso en la tasa de paro de 2,2 pp, hasta 11,1%, el mínimo nivel desde el estallido de la crisis, aunque manteniéndose sustancialmente superior al 3,5% registrado en febrero. Positivamente, la tasa de participación en el mercado laboral se incrementó en 0,7 pp, hasta 61,5%, lo que refleja las mejores perspectivas para conseguir empleo durante el proceso de reactivación económica (la población activa se incrementó en 1,7 millones). Asimismo, la tasa de paro U6, que incluye a los empleados que quisieran trabajar más horas, pero no pueden, y los desempleados que no buscan trabajo por no ver perspectivas de poder encontrarlo, disminuye con mayor intensidad (en 3,2 pp, hasta 18%), al tiempo que la tasa de empleo (ratio de empleados respecto a la población en edad de trabajar) sube 1,8 pp, hasta 54,6%. En cuando a los salarios, la encuesta registra una caída de 1,2% respecto a mayo (la tasa anual se desacelera desde 6,6% hasta 5,0%), lo que acusa la concentración de la reincorporación laboral en los sectores terciarios, que relativamente perciben una menor compensación.

En balance, el informe de junio evidencia cómo el proceso de reactivación en la economía se está transmitiendo al mercado laboral a través de un aumento en la demanda de mano de obra. La información coincide con otros indicadores macro y datos de alta frecuencia al señalar que la primera fase de la recuperación posterior al Covid-19 parece estar ocurriendo más rápido de lo esperado. Sin embargo, hay que poner este primer repunte en contexto: los niveles de empleo y actividad son aun sustancialmente inferiores al período previo al estallido de la crisis, así como se evidencia en el elevado número de peticiones de subsidio por desempleo, mientras el marcado aumento en el ritmo de nuevos contagios, que esta semana marcó nuevos máximos, pudiera, como mínimo, ralentizar el ritmo de la recuperación. De hecho, cada vez más estados revierten algunas medidas del proceso de reapertura (cierre de centros deportivos, restauración y ocio), al tiempo que otros estados (como Nueva York) han impuesto cuarentenas obligatorias a visitantes de las regiones más afectadas. Es previsible que la recuperación se consolide en los próximos meses, pero también que se vaya haciendo más lenta y gradual. El balance de riesgos de la economía sigue directamente relacionado a la evolución de la pandemia y persiste, indudablemente, sesgado a la baja.

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