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EEUU / La recuperación baja de marcha en agosto

Publicado el 16/09/2020

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Los indicadores macro de agosto confirman la moderación en el ritmo de reactivación de la economía: el comercio minorista crece un 0,6% (9,2% en promedio en mayo-julio) y la producción industrial en 0,4% (3,6%). A pesar del patrón de “más a menos” en el 3T20, estimamos que el PIB registre una subida histórica, en torno al 7% trimestral, que, sin embargo, dejaría a la economía aún un 5% por debajo del nivel previo a la crisis. Es de esperar que la siguiente fase de la recuperación se consolide a un menor ritmo y que los riesgos sigan predominando a la baja, ligados a la situación de la pandemia, las medidas para mitigarla y la incertidumbre sobre las elecciones presidenciales.

En consonancia con los signos de desaceleración en los datos de alta frecuencia, los indicadores ‘reales' de agosto ponen en evidencia la pérdida de dinamismo que ha caracterizado la segunda fase del proceso de recuperación de la crisis del Covid-19, una vez recogido la mayor parte del impulso tras los meses de "hibernación"; sobre todo, en aquellos sectores más expuesto a la situación sanitaria y al consumidor privado, este último afectado por la expiración de algunas ayudas fiscales a las familias a partir de finales de julio.

En primer lugar, las ventas minoristas solo crecieron en agosto un 0,6%, lo que contrasta con el fuerte crecimiento que se registró en los primeros meses de apertura (18,3% en mayo y 8,6% en junio). A pesar de la desaceleración, el nivel de actividad en el comercio minorista es 1,5% superior al nivel previo a la crisis del Covid-19 y 2,9% respecto al mismo período del año anterior. Es de esperar que en los próximos meses la recuperación del sector minorista continúe su proceso de convergencia hacia tasas más "normales" de crecimiento (las ventas minoritas se expandieron en promedio un 0,5% mensual a lo largo del 2019). El desglose muestra que la pérdida de dinamismo en agosto fue general entre la mayoría de los sectores, levemente más aguda para las partidas más volátiles (automóviles y estaciones de gasolina), que registraron un crecimiento mensual cercano a cero. Asimismo, las compras de alimentos retrocedieron un 1,2%, después de que el sector haya visto un fuerte repunte en la demanda durante la crisis (10% acumulado desde febrero). La excepción fueron las ventas de materiales de construcción (+2,0% frente al -2,5% de julio), lo que coincide con otros indicadores que señalan el buen momento del sector residencial en los últimos meses.

Un factor importante ha sido el abrupto recorte de algunas de las ayudas fiscales puestas en marcha para mitigar el impacto de la crisis en la renta de los hogares, en especial las ayudas por desempleo, que, desde finales de julio, ya no incluyen el complemento de 600 usd adicionales por semana por parte del gobierno federal, sino una versión más modesta y que ha llegado a menos familias que aprobó el presidente Trump por decreto. Las negociaciones en Washington sobre la extensión de los beneficios siguen bloqueadas, al tiempo que la última propuesta de un nuevo plan fiscal puesta sobre la mesa por parte del partido republicano se ha reducido hasta la mitad (0,5 billones de dólares frente al 1 billón propuesto en julio), muy por debajo de lo que se había aprobado durante la primavera (3 billones) y el plan propuesto por el partido demócrata (3,5 billones). De momento, la recuperación del mercado laboral (la tasa de paro descendió hasta el 8,4% en agosto desde 14,7% en abril) y el "colchón" financiero de los hogares (la tasa de ahorro se ubicó en 17,8% de la renta disponible en julio) parecen sostener la recuperación del consumo privado, si bien a tasas cada vez más modestas. Efectivamente, los datos de alta frecuencia apuntan a un freno más significativo en el gasto privado: el tráfico de consumidores en los comercios, por ejemplo, ha caído en 1,6% mensual en septiembre, según el índice de Johnson Redbook, mientras que las ventas en los grandes almacenes se desaceleraron en septiembre respecto a las últimas de agosto, de acuerdo al indicador provisto por Facteus, que recopila transacciones con tarjetas bancarias.

En segundo lugar, la producción en la industria también se desacelera significativamente en agosto (0,4% después de 4,8% en los dos meses anteriores), implicando que la actividad aún se encuentra un 7,3% por debajo del nivel de febrero. En el desglose resalta la consolidación en la industria manufacturera (1,0% después de 4,0% en julio y 7,6% en junio), principalmente en la producción de automóviles, que registra un retroceso del 3,7% en agosto, la primera caída desde abril y después de haber recuperado el nivel previo a la crisis a finales de julio (el balance vuelve a ser ligeramente negativo). Asimismo, la producción de bienes de consumo no duraderos (excluyendo energía) apenas crece (0,8% frente al 2,1% en julio) y la producción de bienes de capital se desacelera (1,9% versus 6,6%), en ambos casos, consistente con la ralentización en la demanda interna en agosto. La industria sigue operando con un 71% de la capacidad instalada, muy por debajo del nivel de utilización antes de la crisis (77% en febrero). De lado positivo, las encuestas empresariales en agosto apuntan a una mayor confianza en la industria, que se ha beneficiado de la gradual reactivación del comercio internacional, liderado por la recuperación de China y la reapertura en otros países avanzados.

En conjunto, los datos de agosto confirman lo que ya se desprendía de los indicadores de alta frecuencia: la recuperación sigue adelante, pero avanza a un ritmo muy por debajo del rebote inicial de mayo-junio. A pesar de la tendencia de "más a menos" en el 3T20, esperamos que el PIB registre una subida histórica: asumiendo, incluso, un crecimiento mensual nulo en septiembre, los datos mensuales serían consistentes con una expansión del 7% trimestral (-9% en el 2T20), lo cual implicaría que la economía habría recuperado alrededor del 95% del nivel previo a la crisis (PIB en el 4T19). Es precisamente este último tramo de la recuperación el que resultará más difícil y pudiera decepcionar las expectativas, especialmente sí: (i) el ritmo del contagio no se modera de forma más significativa (30-40 mil casos diarios registrados en las últimas dos semanas); (ii) los recurrentes rebrotes en otras partes del mundo conllevan a un nuevo parón en la demanda externa; y, crucialmente, (iii) sí los políticos en Washington no resuelven sus diferencias sobre un nuevo paquete de ayudas fiscales. Asimismo, las perspectivas de la recuperación en el corto y medio plazo estarán marcadas por la incertidumbre sobre las próximas elecciones presidenciales en noviembre y la dirección que tome la política económica de cara al 2021.

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