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EEUU / La reactivación de la económica pierde dinamismo en julio

Publicado el 19/08/2020

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Los indicadores macro de julio confirman la moderación en el ritmo de reactivación de la economía: el comercio minorista crece en 1,2% (frente al 8,4% en junio) y la producción industrial en 3,0% (5,7%). La excepción fue el sector de la construcción, que registra un avance de 22,6% en el número de viviendas iniciadas (17,5% en junio). Por su parte, los datos de alta frecuencia apuntan a un repunte en la actividad en agosto, si bien siguen dominando los riesgos a la baja, ligados a la situación de la pandemia y a la posible respuesta por parte de las autoridades.

En consonancia con los signos de desaceleración en los datos de alta frecuencia, los indicadores ‘reales' de julio ponen en evidencia la pérdida de dinamismo que ha caracterizado la segunda fase del proceso de recuperación de la crisis del Covid-19, especialmente en aquellos sectores más expuesto al consumidor privado y a la situación sanitaria.

En primer lugar, las ventas minoristas apenas se expandieron en julio (1,2%), lo que contrasta con el fuerte crecimiento que se registró en los meses anteriores (18,3% en mayo y 8,4% en junio). A pesar de la desaceleración, el nivel de actividad en el comercio minorista es 1,7% superior al nivel previo a la crisis del Covid-19 y 2,7% respecto al mismo período del año anterior. El desglose muestra que la pérdida de dinamismo fue liderada por las ventas de automóviles (-1,3% frente al +9,3% en junio), artículos deportivos (-5,0% versus +27,6%), vestido y calzado (5,7% versus 98,8%) y restaurantes (5,0% versus 26,7%), sectores con una elevada exposición a la emergencia pandémica y, en la mayoría de los casos, que ya habían alcanzado un repunte significativo en la primera fase de la recuperación.

De lado positivo, los datos de alta frecuencia sugieren que la recuperación en el sector ha ganado cierto impulso a principios de agosto: las ventas en los grandes almacenes, por ejemplo, crecieron en 7% interanual hasta el 9 de agosto frente al 2% registrado en las últimas dos semanas de julio, de acuerdo al indicador provisto por Facteus, que recopila transacciones con tarjetas bancarias. Por su parte, las reservas en restaurantes volvieron a acelerarse desde la ralentización que caracterizó a julio, incluso en aquellos estados donde se han contabilizado el mayor repunte en el contagio, de acuerdo a OpenTable. Los índices de movilidad individual también han continuado mejorando en agosto.

En segundo lugar, la producción en la industria también se expande a un menor ritmo en julio (3,0% después de 5,7% en junio), e implicando que la actividad aún se encuentre 8,4% por debajo del nivel de febrero. En el desglose resalta la consolidación en la industria manufacturera (3,4% después de 7,5% en junio), principalmente en la producción de automóviles, que registra un crecimiento de 28,3% en julio después de avanzar en más de 100% mensual tanto en mayo como en junio, y recupera casi la totalidad del terreno perdido durante los meses de "hibernación" de la economía. Asimismo, la producción de bienes de consumo no duraderos (excluyendo energía) se desacelera (1,4% frente al 3,0% en junio), así como la producción de bienes de capital (5,0% versus 11,7%), en ambos casos consistente con la ralentización en la recuperación de la demanda interna en julio. De lado positivo, las encuestas empresariales en julio apuntan a una mejora en el optimismo de la industria, que se ha beneficiado del proceso de reactivación del comercio internacional.

La excepción fue el sector de la construcción: el número de viviendas iniciadas, el proxy mensual de la inversión residencial, se expandió en 22,6% en julio, la mayor subida mensual desde finales del 2016, y repuntando desde el 17,5% registrado en junio. El nivel anualizado (de 1,496 miles de unidades), sin embargo, se encuentra aún 5% inferior al nivel antes de la crisis. Por su parte, los permisos de construcción, que serían un indicador de vivienda iniciada futura, ascendieron en 18,8% (3,5% en junio), al tiempo que la confianza de los promotores alcanzó un nuevo máximo histórico en agosto (de 78%), dando perspectivas positivas en los próximos meses. La demanda residencial parece haber retomado el buen momento que se venía registrando en el sector desde finales del año pasado, impulsado por las favorables condiciones crediticias y lo limitado del stock de viviendas disponible.

En balance, los datos macros en julio confirman lo que ya se desprendía de los indicadores de alta frecuencia: el crecimiento parece haberse moderado en la segunda fase de la recuperación, principalmente en aquellos sectores más ligados a la evolución del consumo privado. Un factor clave ha sido el fuerte rebrote del contagio desde julio, lo que ha resultado en una reimposición de algunas restricciones en varios estados, por un lado, pero también en un empeoramiento en la confianza del consumidor, por el otro. En ese sentido, vemos como positivo la reciente estabilización en el ritmo de contagios (los nuevos diagnósticos diarios se han reducido desde un pico de 78 mil a finales de julio a alrededor de 40 mil en los últimos días), lo que, de mantenerse, pudiera dar un nuevo impulso al proceso de reactivación, así como parece estar ocurriendo en el mes de agosto. De lado negativo, sin embargo, destacan los recurrentes rebrotes en otras partes del mundo, que pudiera debilitar la recuperación de la demanda externa, y, crucialmente, el bloqueo del nuevo paquete fiscal en Washington, que pudiera significar un shock negativo importante en la renta disponible de los hogares.

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