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EEUU / La preocupación por la inflación ha venido para quedarse

Publicado el 14/02/2018

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La inflación anual se mantuvo estable en enero, decepcionando las expectativas de una moderación. Después de una década sin prestarle atención, los mercados financieros se han vuelto muy sensibles a cualquier indicio de tensiones inflacionistas. Aunque la inflación subirá en los próximos meses, lo hará de forma gradual, y no debería alterar los planes actuales de la Fed para 2018.

 

La inflación permaneció estable en enero, frente a las perspectivas de moderación: la general se mantuvo en el 2,1%, frente a las expectativas del consenso de una caída hasta el 1,9%-2,0%; y la subyacente en el 1,8%, frente al descenso esperado de 0,1 p.p. hasta 1,7%. Entre los componentes más volátiles, alimentos mantiene su gradual tendencia alcista; mientras energía se moderó con fuerza (aporta una décima menos a la general frente al mes anterior), tras el descenso en el precio de la gasolina. En cuanto a las partidas de la subyacente, alquileres imputados (la de mayor peso) se mantuvo estable por tercer mes consecutivo; y solo cabe destacar el aumento en los precios de servicios médicos.

En términos ajustados por estacionalidad, el incremento mensual de general (0,5%) y subyacente (0,3%) ha sido elevado, situando la inflación en los últimos tres meses, en términos anualizados, muy por encima de los niveles actuales (3,5% la general y 2,4% la subyacente), lo que no ha ayudado a relajar los temores de los mercados financieros: tras conocerse el dato, la respuesta inicial fue negativa.

Cabe señalar que es especialmente complejo sacar una lectura del dato de enero (demasiado ruido y poca señal), ya que la Oficina de Estadísticas Laborales BLS suele aprovechar este mes para hacer cambios profundos en su metodología; en esta ocasión, por ejemplo, ha realizado un cambio en la muestra geográfica, corregido los precios por cambios en la calidad y cambiado las series de precios de coches y camiones de segunda mano, entre otros. Por si fuera poco, el mes de enero ha sido excepcionalmente frío, afectando a varios componentes de la cesta, como precios energéticos, alquileres imputados, vestimenta, etc.

Lo que está claro es que la inflación aumentará en los próximos meses, aunque lo hará de forma gradual y no debería alterar los planes actuales de la Fed: por el momento, no vemos un riesgo destacable de que suba los tipos ni más ni más rápido de lo esperado, aunque los excesos en política fiscal empiezan a ser desequilibrantes. Nuestras expectativas se mantienen sin cambios: esperamos que la inflación mantenga una gradual tendencia al alza en la primera mitad del año, hasta alcanzar un máximo en el rango 2,4%-2,6% a mediados de año. No obstante, el descenso del precio del petróleo en las últimas semanas, puede limitar esta subida y equilibra en parte los riesgos al alza que se están acumulando. En este contexto actual de preocupación por la inflación, es especialmente bienvenida la reciente caída del precio del petróleo (-11% acumulada en febrero el West Texas).

En cuanto a la subyacente, las medidas tendenciales alternativas (Fed de Cleveland), la debilidad del dólar acumulada a lo largo de 2017, el dinamismo actual de la economía (se ha revisado al alza el crecimiento del PIB tras el incremento del gasto en 2018-19) y del mercado laboral (tasa de paro en mínimos de 2000) sugieren que deberíamos ver a la subyacente en ritmos del 2,0%-2,2% a finales de año.

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